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“Una carrera desenfrenada por quién sube el contenido más hot"
Así lo describen los investigadores. El hecho es más habitual de lo que parece pero muchas veces se incurre en delito. Agravantes y consecuencias para los involucrados.
Imágenes de una escena sexual de pareja, videos que involucran a personajes públicos o famosos y hasta algunos que apuntan al morbo como el hecho de prender fuego un animal y subir la imagen a Facebook. “Lo que notamos es que hay una carrera desenfrenada, de redoblar la apuesta, por ver quién sube el contenido más picante y osado”, explicó a Subrayado Gustavo Mariosa, subdirector de la división Delitos Informáticos del Ministerio del Interior.
“Esto, lo que genera, es que los autores de la situación no se dan cuenta que pueden caer bajo la tipificación de un delito. Pero, en los hechos, es mucho más habitual de lo que la gente piensa”, aseguró.
Hace dos semanas trascendió vía Whatsapp un video de una chica que hacía sexo oral a un grupo de jóvenes en ronda, aparentemente, en un baño del camping de Santa Teresa. La joven presentó la denuncia y ahora el caso está en manos de la Justicia.
Mariosa explicó que hay que tener en cuenta que “estas situaciones se pueden hacer con conciencia y voluntad, pero no por ello la persona tiene que estar dispuesta a que se publique en las redes sociales o que trascienda. Allí ya hay algún tipo de ilícito”.
“La pena se agrava si la persona, por ejemplo, es mayor de edad y está bajo el influjo del alcohol o de algún tipo de estimulantes. Cuando las víctimas son menores, la pena se agrava aún más” si están bajo los efectos de este tipo de drogas.
QUIEN LO HACE, QUIEN LO SUBE. El psicólogo Roberto Balaguer explicó que a los involucrados, en un principio, les cambia la vida. La difusión viral de un video sexual genera “un daño en la reputación”. Lo que “en la red social parece broma, es una persona de carne y hueso que vive en un barrio, tiene padres y hermanos que lo sientes y quedan identificados”, explicó el experto a El Observador.
Si bien en estos casos no se busca la humillación, éste “es un efecto secundario”. La emoción que predomina en la víctima es la vergüenza y “depende de la personalidad pero el tiempo cura”.
Entre quienes los suben hay motivaciones de todo tipo como “el morbo, el narcisismo y el voyeurismo. Pero también está presente el exhibicionismo. “Están todos los componentes de la patología humana”, aclaró el experto.
“En el que lo viraliza también, porque por más que lo haga como una curiosidad, sabe que eso empieza a tomar estado público”, concluyó.
Foto: Conéctica
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