Un chino mutila y corta su cuerpo para hacer “arte”

En 2008 se sacó una costilla y con ella hizo un collar. Otra vez se hizo un corte desde el cuello hasta el muslo. Advertimos que las imágenes pueden ser fuertes.

 

Basta con una ojeada a sus "obras", como un collar hecho con una de sus costillas, para darse cuenta de que He Yunchang es el artista chino más radical, original y masoquista. Pero él sólo se ha fijado un límite: seguir vivo.

Nunca se acuesta antes del alba. Por la noche recibe a sus invitados en su casa taller de Caochangdi, un barrio de Pekín conocido por las galerías vanguardistas.

De mediana estatura pero musculoso, He Yunchang lleva la cabeza completamente rapada, salvo una mecha a la altura de su oreja izquierda. Su piel está surcada por cicatrices.

De apariencia tímida, sirve té a sus visitantes en medio del silencio roto por los maullidos de sus gatos que lo persiguen.

"Si vale la pena, paso mi seguridad a un segundo plano. Pero conservo las cosas bajo control, es crucial que no me mate", confiesa con voz ronca acentuada por 120 cigarrillos diarios.

El ambiente se crispa cuando He Yunchang se pone su famoso collar de oro macizo, engastado con un hueso de 23 cm de largo: una de sus propias costillas.

Sin ningún motivo médico, el artista se sometió a una operación quirúrgica el 8 de agosto de 2008, una fecha que no fue elegida al azar, ya que ese día se inauguraban en Pekín los Juegos Olímpicos.

El absurdo, la desnudez, la sangre, los golpes, las suturas, pero también la poesía, lo íntimo y las paradojas forman el universo de He.

Este creador polivalente -escultor, fotógrafo, pintor- expone sus obras desde Europa a las Américas, pasando por Australia. Casado y padre de un hijo, se hizo famoso a golpe de happenings coloreados con sangre.

"UN METRO DE DEMOCRACIA". Un buen día de octubre de 2010 reunió 25 personas para una votación en la que se decidía si se iba a someter a un corte desde la clavícula hasta el muslo. La incisión es votada por 12 votos contra 10 y 3 abstenciones.

La obra bautizada "Un metro de democracia" se declina en fotos y un vídeo que se pueden ver en la zona de arte contemporáneo 798 en Pekín.

Infligiéndose heridas, He quiere "insuflar más potencia" a sus obras. "Quiero transmitir el mensaje de que estoy dispuesto a pagar un precio alto para mostrar mi preocupación por el mundo".

He Yunchang también es adepto a las obras brutas y efímeras, absurdas y poéticas.

Una vez se colgó de una grúa con un cuchillo en una mano encima de un río para intentar "separar el torrente en dos partes".

En otra ocasión recogió una piedra en una playa de Inglaterra y la transportó durante 112 días, o sea 3.500 km a pie, antes de volverla a colocar en el mismo sitio.

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