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Tránsfugas norcoreanos declaran en Tokio en proceso simbólico contra Kim Jong Un

Tránsfugas norcoreanos declararon este jueves ante un tribunal de Tokio en un proceso simbólico contra Kim Jong Un, para responsabilizarlo como actual dirigente del régimen de un antiguo programa de repatriación de Pyongyang que tachan de "secuestros de Estado".

Tránsfugas norcoreanos declararon este jueves ante un tribunal de Tokio en un proceso simbólico contra Kim Jong Un, para responsabilizarlo como actual dirigente del régimen de un antiguo programa de repatriación de Pyongyang que tachan de "secuestros de Estado".

Aunque el actual líder norcoreano apenas había nacido cuando terminó el programa en cuestión, los cinco demandantes buscan juzgarlo simbólicamente como representante del régimen por la repatriación de 90.000 coreanos desde Japón entre 1959 y 1984.

El programa, dirigido a coreanos instalados en Japón y sus parejas niponas si las había, prometía "el paraíso en la tierra" a aquellos que se mudaran al país comunista.

Los cinco demandantes son participantes de ese esquema que consiguieron escapar del país y ahora reclaman a Corea del Norte 100 millones de yenes (762.000 euros, 883.000 dólares) por daños e intereses.

Ante el tribunal, acusaron al régimen comunista de "haber mentido a los solicitantes con una publicidad engañosa" y de haberles "forzado a vivir en condiciones en las que era generalmente imposible de disfrutar de derechos humanos".

El tribunal debe decidir este jueves la fecha del juicio de este proceso iniciado en 2018.

Como no hay relaciones diplomáticas entre Japón y Corea del Norte, Kim Jong Un sería juzgado simbólicamente como jefe del gobierno de Pyongyang.

"Nosotros no esperamos que Corea del Norte acepte una decisión ni que pague por los daños e intereses", admitió Kenji Fukuda, abogado de los demandantes, en septiembre durante un encuentro con periodistas.

"Pero esperamos que el gobierno japonés esté en condiciones de negociar con Corea del Norte" si el tribunal resuelve a favor de los demandantes.

En total, 93.340 personas participaron en este programa de repatriación financiado por Pyongyang y gestionado por las asociaciones de la Cruz Roja en Japón y Corea del Norte.

El gobierno japonés también respaldó este plan que algunos detractores vieron como un medio de Tokio para reducir el número de coreanos en el país.

El abogado Fukuda explicó que sus clientes consideraban al gobierno norcoreano como "la entidad con más responsabilidad".

Una parte de la demanda de los tránsfugas se refiere a la separación de sus familias, aún bloqueadas en Corea del Norte.

"Yo no sé qué le ha pasado a mi familia. Puede ser que el coronavirus los afectó, puede ser que algunos de ellos hayan muerto de hambre", declaró en septiembre Eiko Kawasaki, uno de los demandantes.

"Los demandantes desean saber lo que ellos viven y sufren aún en Corea del Norte", explicó el jueves a AFP Hiroaki Saeki, jefe de un grupo que apoya a los tránsfugas.

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FUENTE: AFP

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