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Supermartes electoral: Biden y Trump se disputan el "estado del alma" de Estados Unidos

Hasta el 8 de diciembre hay plazo para contar las papeletas y resolver disputa. El presidente asumirá el 20 de enero

ecenas de millones de estadounidense votan este martes para elegir entre el presidente Donald Trump y el candidato demócrata Joe Biden en unas elecciones que marcan la división y la crispación en el país, arrasado por la pandemia y la crisis económica.

El país espera además unos comicios marcados por la incertidumbre, ya que el alto porcentaje de votos emitidos por correo por la pandemia del covid-19 hacen difícil que el resultado se sepa esta misma noche, y el presidente ya adelantó que sus abogados están listos para un litigio.

Los centros de votación abrieron temprano en Nueva York y también en puntos de otros estados como Nueva Jersey, Connecticut, Maine y Virginia.

Y Dixville Notch, una aldea de doce habitantes del noreste de Estados Unidos, ya había cumplido con su tradición de ser la primera localidad en abrir las urnas a medianoche.

Biden, que fue vicepresidente de Barack Obama y tiene 77 años, está por encima en las encuestas desde hace meses y espera lograr llegar a la Casa Blanca en su tercer intento.

El mandatario saliente, de 74 años, se apoya en su incombustible energía, que le permitió mantener un ritmo frenético con el que promete volver a dar una sorpresa, con las encuestas en contra, tal y como lo hizo en 2016.

"Vamos a tener otra maravillosa victoria", afirmó Trump ante una multitud en Grand Rapids, Michigan, el mismo lugar en el que cerró su campaña en 2016.

En su final de campaña en Pittsburgh, Biden afirmó que su objetivo será "sanar al país" y llamó a "levantarse y recuperar" la democracia.

La carrera electoral estuvo marcada por la pandemia de covid-19, que ha dejado más de 231.000 muertos en el país.

Biden acusa al mandatario --que estuvo hospitalizado tras contraer covid-19-- de "propagar" el virus en sus mítines y Trump ha respondido amenazando con que su oponente va a "cerrar" el país.

- ¿Cuatro años más de Trump? -

"No puedo soportar cuatro años más de Trump", dijo a la AFP en Pittsburgh Jane Perry, una jubilada que participó en un acto de la campaña de Biden animado por la cantante Lady Gaga.

Del lado del presidente, Lara Schmidt, 42 de años, repitió con fervor las acusaciones del mandatario sobre el sufragio anticipado. "Si los votos por correspondencia se hacen en la ilegalidad, voy a ponerme de rodillas a rezar", confesó.

Casi 100 millones de estadounidenses ya votaron por anticipado para evitar las aglomeraciones en un momento de alza de los casos de covid-19.

En algunos estados los votos emitidos por correo pueden seguir llegando hasta varios días después de las elecciones, lo que vaticina un conteo complicado.

- Advertencias del FBI -

Ante la incertidumbre, varias ciudades, incluyendo Washington y Nueva York, blindaron comercios y oficinas para protegerse de eventuales disturbios.

El FBI advirtió de potenciales enfrentamientos en Portland, una ciudad que se ha convertido en símbolo de la división en Estados Unidos y escenario de protestas contra el racismo.

Este fue uno de los temas que marcaron la campaña después de las multitudinarias movilizaciones en junio tras las muerte de un ciudadano negro a manos de un policía blanco.

Para Trump, el mensaje se centró en repetir su mantra de "ley y orden" y acusar a su rival de ser "socialista", advirtiendo que bajo su mandato Estados Unidos podría convertirse en Cuba o Venezuela.

Los demócratas --que intentaron sin éxito un juicio político contra Trump por abuso de poder-- alertaron, por su parte, sobre las consecuencias potencialmente devastadoras de un segundo mandato.

Dos visiones se enfrentan. Por un lado, el presidente, con su lema "Estados Unidos primero" y que, pese a que pasó cuatro años en el gobierno en Washington, se sigue considerando ajeno a la clase política.

Del otro, un veterano de la política con 36 años en el Senado y ocho como vicepresidente, y que, este año, se impuso en las primarias con un mensaje simple: vencer a Trump, a quien calificó como el "peor presidente" de la historia.

-¿Cuándo se sabran los resultados?-

Nunca ha habido una contienda presidencial en la historia en la que todos los votos se cuenten la noche de las elecciones. Simplemente no es físicamente posible contar de inmediato tantas papeletas, posiblemente hasta 150 millones la noche del 3 de noviembre.

Las organizaciones de medio declaran ganadores en miles de contiendas en la noche de las elecciones en función de los resultados preliminares, las encuestas de votantes y otros datos políticos.

Joe Biden ha estado por delante de Donald Trump en la mayoría de las encuestas nacionales desde principios de año. Ha rondado el 50% en los últimos meses y ha tenido una ventaja de 10 puntos en ocasiones.

No obstante, es muy probable que no conozcamos al ganador de las elecciones presidenciales el martes por la noche. Y de ser así, no necesariamente es señal de que algo sea fallido, fraudulento, corrupto o malo.

El presidente Donald Trump ha sugerido reiteradamente que un resultado más lento de lo normal es un indicio de problemas. No lo es.

Cuándo se sabrán los resultados de las elecciones?' es una de las preguntas más repetidas en esta jornada electoral de Estados Unidos del 3 de noviembre. Sin embargo, la respuesta a esta cuestión no corresponde necesariamente con el nombre del próximo presidente estadounidense dado que los sondeos auguran unos resultados muy reñidos en los estados bisagra (los que suelen señalar quién gana).

En cuanto a la hora de cierre de los colegios electorales es diferente en cada estado.

Las primeras mesas de votación en los estados del Este cierran a las 9 de la noche hora uruguaya, y a partir de allí empezarán a saberse los resultados de boca de urna y las proyecciones que hacen los medios.

Los resultados se irán conociendo a medida de que las mesas vayan cerrando de este a oeste. Cuando el conteo sea muy ajustado, habrá que contar hasta el último voto por correo para saber quién ganó allí.

Además, este año la dificultad es mayor a la hora de conocer el resultado en cada estado a causa del incremento del voto por correo, uno de cuyos factores ha sido la pandemia.

Hay tres campos de batalla importantes con restricciones sobre cuándo se puede procesar el voto por correo: Michigan, Pennsylvania y Wisconsin.

En esos estados, las legislaturas, donde los republicanos son mayoría, se han resistido a las súplicas de los funcionarios electorales para actualizar las leyes para permitir un conteo más rápido. En cambio, inicialmente informarán los votos en persona, que se espera que favorezcan en gran medida a Trump, y actualizarán gradualmente con las boletas por correo más de tendencia demócrata más tarde.

Al igual que la hora de cierre, el escrutinio de votos tiene un protocolo diferente en cada estado. Por ello, hay condados que no pueden hacer el recuento de los votos por correo hasta un día después de las elecciones, mientras que en otros los funcionarios pueden empezar el escrutinio de estas votaciones adelantadas en el mismo momento en el que se cierran los colegios electorales, según señala la CNN.

De todos modos dependerá de las tendencias saber hoy el ganador.

No todos los estados son de conteo lento. Entonces, si varios estados clave publican sus resultados con prontitud, un candidato puede tener la mayoría de los votos electorales, incluso sin saber quién ganó en Wisconsin, Pensilvania o Michigan.

Eso se vuelve más probable si las contiendas en esos estados no están cerradas o ajustadas.

Por otro lado, la fecha límite del recuento de votos tampoco es la misma en todos los estados. En este sentido, la ley federal recoge que los condados tienen hasta el 8 de diciembre para contar las papeletas y resolver disputas. Sin embargo, la CNN explica que algunos estados tienen fechas límite más tempranas y que el recuento oficial suele conocerse "a finales de noviembre y, a veces, se extiende hasta diciembre".

Pese a las grandes expectativas sobre el resultado de la jornada electoral en Estados Unidos, la realidad es que el nombre del presidente del país no se conocerá de forma oficial hasta principios del mes de enero, cuando el Congreso cuente los votos electorales, según recoge la página web del gobierno estadounidense.

Esto ocurre porque el sistema electoral estadounidense cuenta con una peculiaridad: la ciudadanía no vota de forma directa, sino que debe apoyarse en una serie de electores, que son los que efectúan el voto final en su nombre. El número de electores de cada Estado es igual al de miembros del Congreso (Cámara de Representantes y Senado). De esta forma, los 538 electores efectuarán su voto el próximo 14 de diciembre y el presidente investido será aquel que reúna un mínimo de 270 votos (más de la mitad) de dichos electores. Finalmente, el acto de posesión del cargo está previsto para el miércoles 20 de enero.

El estado del alma

Un hecho recurrente en es que tanto Biden como Trump le hablan al "alma" de la nación. El presidente en ejercicio había prometido al asimir que regresarían las cosas que hicieron grande a Estados Unidos.

Un análisis de The New York Times es que el estado del alma es algo que surje en las grandes crisis políticas. Surgió por primera vez cuando se abolió la esclavitud y ha seguido floreciendo cuando las propuestas electorales están en un contencioso fuerte.

Este año, el presidente Trump se ha posicionado como el defensor de un amenazado Estados Unidos cristiano bajo asedio. “En Estados Unidos, no recurrimos al gobierno para restaurar nuestras almas, ponemos nuestra fe en Dios todopoderoso”, dijo en la Convención Nacional Republicana. Franklin Graham, uno de sus seguidores evangélicos, escribió el año pasado que esta época es “una batalla por el alma de la nación”, ya que el original “marco moral y espiritual, que ha mantenido a nuestra nación unida durante 243 años, se está deshaciendo”.

Para Biden, el alma de la nación se puso al centro de la discusión después de la manifestación mortal de nacionalistas blancos en Charlottesville, Virginia, hace tres años. “Tenemos que mostrarle al mundo que Estados Unidos sigue siendo un faro de luz”, escribió en ese momento.

Desde el principio, el mensaje de su campaña ha sido de una moralidad más amplia y no de una política o ideología específica. Cuando Biden dice que esta es una batalla por el alma de la nación, no lo usa religiosamente sino como sinónimo de carácter, dijo el historiador presidencial Jon Meacham, quien ha hablado a menudo con Biden sobre el alma.

"La gente lo escucha como luz contra oscuridad, servicio contra egoísmo, Trump contra el resto del mundo”, dijo.

“Mi impresión es que se trata menos de un plan de diez puntos a la Elizabeth Warren o una revolución a la Bernie Sanders, que de la restauración de una política más familiar y menos agitada”, dijo. Los votantes “solo quieren que alguien dirija la maldita cosa con un mínimo de eficiencia y cordura”.

El alma de la nación es “un tropo muy antiguo que se revive cuando todo tipo de ideas culturales están fluyendo”, dijo Eric Gregory, profesor de religión en la Universidad de Princeton. “Revela algo sobre la actual conversación política, en tiempos de crisis y cambio, una corrupción de la enfermedad”.

A menudo hacemos hincapié en los sistemas e instituciones, dijo, pero en la era de Trump ha habido un retorno a los antiguos conceptos sobre el bienestar de la ciudad, donde la política se trata de las relaciones correctas. “En la política antigua, la salud de la sociedad tenía mucho que ver con la virtud del gobernante”, dijo.

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