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Sánchez se perfila como ganador de las elecciones en España a la espera de resultados

A pesar del éxito de ultraderecha, no tendrá mayoría para gobernar.

España aguarda este domingo los resultados de las elecciones legislativas, marcadas por un voto masivo, con el socialista Pedro Sánchez como posible ganador aunque sin mayoría para gobernar, según sondeos, y con la interrogante de con qué fuerza irrumpirá la extrema derecha.

Dos horas antes del cierre de la votación, el 60,75% ya había participado en la votación. Con 9,5 puntos más que a la misma hora en las pasadas elecciones de 2016.

Dos sondeos realizados durante los últimos días y publicados al cierre de los centros electorales daban la victoria al Partido Socialista. Pero tendría que entenderse con al menos otros dos partidos para alcanzar la mayoría de 176 escaños en la cámara baja, que cuenta con 350 asientos.

Según la encuestadora privada GAD3, que maneja horquillas muy ajustadas, el PSOE y la izquierda radical de Podemos tendrían juntos un máximo de 166 escaños. Las formaciones de derechas se quedarían en 162 en el mejor de los casos.

Según la radio COPE, que maneja horquillas muy amplias, PSOE y Podemos obtendrían una media de 166 escaños, y las derechas 161.

Un escenario de bloques, en el que la mayoría de gobierno resultante dependerá de los partidos nacionalistas catalanes y vascos.

"Es un escenario que obliga a nuestros políticos a pactar y dialogar de confirmarse los datos del sondeo", dijo en la televisión pública Narciso Michavila, jefe de GAD3. "Los grandes bloques ya están trazados", añadió.

"Parece que no pueda haber una mayoría alternativa a Pedro Sánchez", según las encuestas, indicó a la espera de los resultados José Manuel Villegas, número 2 del partido de centroderecha liberal Ciudadanos.

Vox, el partido de extrema derecha que fue la gran novedad de esta campaña y hasta ahora sin asientos en la cámara baja, irrumpirá con fuerza con unos 35 diputados.

- Sánchez pide mayoría estable -

Sánchez, jefe de un gobierno minoritario desde junio, pidió este domingo después de votar "una mayoría parlamentaria lo suficientemente amplia que permita cuatro años de estabilidad", después de "muchos años de inestabilidad".

Pero se enfrentaba a tres partidos que ya le arrebataron la región de Andalucía, el gran feudo histórico del socialismo hasta hace poco: los liberales de Ciudadanos, el conservador Partido Popular (PP) y la extrema derecha de Vox.

"Por supuesto voy a votar a Vox. Este país necesita un cambio profundo. Los otros llevan 40 años gobernando aquí", dijo a la AFP en Madrid el valenciano Valentino López, empleado en una empresa de cerámica de 51 años. "Los medios nos llaman la ultraderecha, eso es mentira", aseveró.

El líder de la oposición conservadora, Pablo Casado, del PP, dijo estar abierto a gobernar con Ciudadanos y Vox, un partido fundado hace cinco años y que lleva meses llenando auditorios en sus mítines por toda España.

Por su lado, Sánchez llamó a la movilización de su electorado ante el "peligro" de una alianza mayoritaria con la extrema derecha.

Sánchez "me parece una opción moderada. No lo ha hecho demasiado mal estos últimos meses", dijo en un colegio de Madrid Carlos González, jubilado de la construcción.

En Barcelona, Victoria Gracia, de 59 años, dijo haber votado a Podemos "para que pacten con el PSOE y lo mantengan a raya", y porque siente "repelús" (temor) de pensar en un ejecutivo de derecha.

Pese a la lógica de bloques dominante, subsiste una posibilidad intermedia, no desmentida por el dirigente socialista: la de entenderse con Ciudadanos, liderado por Albert Rivera, en caso de ser la única mayoría de gobierno posible.

Esto le evitaría a Sánchez tener que apoyarse en los partidos separatistas catalanes, que a cambio le piden algo a lo que él se opone firmemente: un referéndum de autodeterminación.

- La cuestión catalana -

Durante la campaña, buena parte del debate político giró en torno al conflicto político catalán.

En junio, Sánchez se apoyó en los partidos catalanes para hacer prosperar la moción de censura con la que expulsó del gobierno al conservador Mariano Rajoy.

La maniobra le valió acusaciones por parte de la derecha de ser "un traidor" y "un peligro público", y dio alas a la ultraderecha.

El presidente del gobierno saliente replica que fueron los separatistas y la derecha quienes tumbaron en febrero su Presupuesto 2019 y forzaron este adelanto electoral, las terceras elecciones legislativas en apenas tres años y medio.

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