AFP

Rusia explota las debilidades de Europa

Los relaciones diplomáticas oficiales entre Rusia y los poderes europeos son gélidas, pero el hábil Kremlin ha encontrado maneras de elevar la temperatura aprovechando una serie de crisis regionales.

Los relaciones diplomáticas oficiales entre Rusia y los poderes europeos son gélidas, pero el hábil Kremlin ha encontrado maneras de elevar la temperatura aprovechando una serie de crisis regionales.

Contrariado en casa por la gravedad de la pandemia, el presidente Vladimir Putin ha desplegado importantes maniobras internacionales, asegurando algunas victorias tácticas y forzando a sus interlocutores europeos a reconocer su influencia.

"La política rusa se basa en oportunidades que se presentan por sí solas", dijo un veterano diplomático europeo y especialista sobre Rusia a AFP.

"Pero hasta ahora, en lo que hace referencia a su vecindario cercano, especialmente las antiguas repúblicas soviéticas, hay una voluntad real de abordar la situación y progresivamente retomar el control", añadió.

Cuando su aliado bielorruso Alexánder Lukashenko dirigió una oleada de migrantes de Oriente Medio a la frontera polaca, Putin evitó intervenir y forzó a los líderes europeos a retomar contactos con el régimen de Minsk.

Cuando Francia se dispone a reducir su presencia en sus antiguas colonias africanas, la compañía de mercenarios Wagner, vinculada al Kremlin, aparece para ofrecer a los aliados de París una fuente alternativa de apoyo militar.

Y si Rusia quiere ejercer presión en la OTAN en lo que entiende como su patrio trasero, despliega su músculo militar en la frontera con Ucrania, donde el gobierno aliado de Bruselas todavía lucha contra una rebelión prorrusa.

Incluso en el espacio, un campo donde Rusia se enorgullece de su cooperación con potencias internacionales, esta semana lanzó un misil contra un satélite que provocó indignación internacional por el peligro que generó.

Los analistas del Kremlin no ven una gran conspiración en estas maniobras, pero creen que el líder ruso usa las armas a su disposición para evidenciar las debilidades y contradicciones en la estrategia de Europa occidental.

Alexander Baunov, curtido investigador del Carnegie Moscow Centre, dijo a AFP que el aislamiento de Rusia dejó a Putin con pocas opciones excepto seguir la lógica de la confrontación.

"El Kremlin se ve como un socio tóxico", indicó. "No le queda otra opción que asustar a Occidente para forzarlo a negociar", añadió.

"Para ello crea asuntos para negociar: la crisis ucraniana, la crisis de refugiados en la frontera con la UE, los precios del gas", insistió.

En 2014, Rusia se indignó cuando las protestas opositoras en Ucrania derrocaron al presidente pro-Kremlin, y lo interpretó como una conspiración occidental para ampliar la influencia de la Unión Europea y la OTAN en la antigua esfera soviética.

El año pasado, cuando Bruselas denunció la represión en Bielorrusia y se negó a reconocer la reelección de Lukashenko, Putin respaldó a su aliado autocrático, y también lo hace en la crisis migratoria actual.

- Interferencia con tácticas híbridas -

La canciller saliente de Alemania, Angela Merkel, ha tenido que hablar con Lukashenko para reconducir la situación y la Comisión Europea ha entablado "conversaciones técnicas" para repatriar migrantes con un régimen al que no reconoce.

El lunes, en un encuentro con ministro de Exteriores europeos, el jefe de la diplomacia europea Josep Borrell dudó que "Lukashenko pudiera hacer lo que está haciendo sin un fuerte respaldo de Rusia".

Los ministros están trabajando en un documento, que pronto será desvelado, para guiar de forma más unida la política exterior europea en los próximos años.

El primer borrador, visto por AFP, anticipa una interferencia rusa en los asuntos comunitarios que amenaza la estabilidad en los Balcanes, Europa del Este, Libia, Siria y el Mediterráneo oriental.

El deterioro de las relaciones con Rusia "es particularmente grave en muchos de estos escenarios", indica el texto discutido por los ministros.

"Interfiere activamente con tácticas híbridas, compromete la estabilidad de países y sus procesos democráticos. Esto también tiene implicaciones directas para nuestra propia seguridad", señala este borrador.

- Turquía sí, Bielorrusia no -

Los contactos con Merkel y Bruselas son una pequeña victoria diplomática para Minsk, aunque no evitarán más sanciones. Desde el punto de vista ruso, la crisis enfrenta a la Unión Europea con sus contradicciones.

El bloque mantiene relaciones con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan y paga a Ankara para acoger refugiados y evitar su salida hacia las costas europeas, pero rechaza en cambio tratar con el dirigente bielorruso.

"¿Por qué Rusia parará a Lukashenko?", se preguntaba Fiodor Lukianov, editor de la publicación Russia in Global Affairs.

"Lukashenko encontró la forma de escapar a la crisis de sus relaciones con Europa (...) Para Rusia, su aliado está luchando por su supervivencia", añadió.

La irritación de Moscú se destapó el jueves cuando el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, pidió a Europa que dejara de culpar a Rusia de "todos los males".

Pero, esté o no detrás de los males de la Unión Europea, Rusia es experta en poner el dedo en sus llagas.

burs-dc/arp/dbh/me

FUENTE: AFP

Temas

Dejá tu comentario