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Retorno al oscurantismo en zonas de Afganistán bajo control talibán

Días después de tomar el control de un distrito aislado de la norteña provincia de Tajar, los talibanes informaron al imán local sobre las nuevas reglas: barba obligatoria para los hombres, y las mujeres bajo tutela.

Días después de tomar el control de un distrito aislado de la norteña provincia de Tajar, los talibanes informaron al imán local sobre las nuevas reglas: barba obligatoria para los hombres, y las mujeres bajo tutela.

"Las mujeres no pueden ir al mercado sin un acompañante masculino y los hombres no deben afeitarse la barba", señaló la carta enviada al imáb por los talibanes, reveló Sefatulá, de 25 años, residente del distrito de Kalafgán.

Desde que las fuerzas extranjeras empezaron su retirada definitiva a comienzos de mayo, los talibanes tomaron bajo control grandes zonas rurales, así como puestos fronterizos clave con Irán, Turkmenistán y Tayikistán.

Se afianzaron sobre todo en zonas del norte --como la provincia de Tajar--, que nunca pudieron controlar cuando gobernaban entre 1996 y 2001 y que por lo tanto estuvieron exentos de la interpretación rigurosa de la Sharia (ley musulmana).

El primer puesto fronterizo de importancia, tomado en junio, fue el de Shir Jan Bandar, en la frontera con Tayikistán, un pasaje clave para el comercio con Asia central.

"Tras la caída de Shir Jan Bandar, los talibanes ordenaron a las mujeres no abandonar sus hogares", señaló Saieda, de 24 años, quien trabajaba en una fábrica de la ciudad.

"Muchas mujeres y adolescentes trabajaban bordando, cosiendo o confeccionando zapatos (...) Esta orden nos aterrorizó", indicó por teléfono a la AFP.

- Vicio y virtud -

Cuando detentaban el poder, antes de ser depuestos a fines de 2001 por una coalición internacional liderada por Estados Unidos, los talibanes impusieron su versión particularmente estricta de la Sharia.

Juegos, música, fotografías y televisión estaban prohibidos. A los ladrones les cortaban las manos, los asesinos eran ejecutados en público y los homosexuales asesinados.

Las mujeres tenían prohibido salir de casa sin un acompañante masculino, así como trabajar, y a las niñas asistir a la escuela. Las mujeres acusadas de delitos como el adulterio eran azotadas y lapidadas hasta la muerte.

Los hombres tenían que llevar barba larga y asistir a las plegarias so pena de ser golpeados, y además se los obligaba a vestir ropas tradicionales.

Durante esta semana circuló en redes sociales un comunicado atribuido a los talibanes, ordenando a los habitantes de zonas tomadas casar a sus hijas y a las viudas con combatientes del movimiento.

Este texto hizo resurgir el recuerdo de los edictos del ministerio de Promoción de la Virtud y Represión del Vicio que hicieron de su régimen un reino del terror.

Los talibanes, que intentan proyectar una imagen más moderada, a medida que controlan más territorios y se acercan a una eventual toma del poder, negaron estar detrás del comunicado, calificándolo de propaganda.

- 'Valores islámicos' -

"Es una acusación sin fundamento", afirmó Zabihulá Mujahid, portavoz talibán. "Se trata de rumores difundidos utilizando documentación falsa".

Pero los habitantes de las zonas recientemente conquistadas confirman que parecen volver a sus viejos métodos.

En Yawan, distrito de la provincia de Badajshán, otra en la que nunca pudieron poner pie, los insurgentes reunieron a la población en una mezquita al llegar e inmediatamente les impusieron reglas estrictas.

"Todos deben utilizar turbante y ningún hombre puede afeitarse", destacó a la AFP Nazir Mohamad, de 32 años. "A las niñas que frecuentan la escuela tras el sexto grado (11 a 12 años) se les prohíbe regresar a clase".

Los talibanes prometieron reiteradamente que si retornan al poder respetarán los derechos humanos, sobre todo de las mujeres, de acuerdo a los "valores islámicos". Pero hay diferentes interpretaciones en el mundo musulmán. Algunas zonas del país son tradicionalistas, inclusive sin influencia talibana.

Saieda prefirió no esperar para conocer más sobre las reales intenciones de los talibanes. Días después de su llegada, huyó a Kunduz, gran ciudad del noreste afgano.

"Nunca podríamos haber trabajado en un lugar controlado por los talibanes (...) Por lo tanto hemos partido", concluye.

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FUENTE: AFP

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