El gobierno británico reanuda este jueves las conversaciones con la Unión Europea (UE) sobre el estatus de Irlanda del Norte tras el Brexit, instando a Bruselas al "pragmatismo" tras meses de bloqueo.
Reino Unido reanuda negociaciones con la UE sobre Irlanda del Norte pidiendo "pragmatismo"
El gobierno británico reanuda este jueves las conversaciones con la Unión Europea (UE) sobre el estatus de Irlanda del Norte tras el Brexit, instando a Bruselas al "pragmatismo" tras meses de bloqueo.
A cargo de este explosivo expediente desde la dimisión en diciembre del veterano negociador David Frost, la ministra de Relaciones Exteriores, Liz Truss, recibe el jueves por la tarde y hasta el viernes al vicepresidente de la Comisión Europea Maros Sefcovic en el castillo de Chevening, la residencia de los jefes de la diplomacia británica en las afueras de Londres.
Su objetivo es evitar una guerra comercial entre Londres y Bruselas un año después de su divorcio efectivo, al tiempo que se preserva la frágil paz en Irlanda del Norte.
Los británicos quieren renegociar en profundidad el protocolo para la región que ambas partes firmaron en el marco de su salida de la UE. Pero Bruselas se niega y sólo acepta realizar ajustes.
Vigente desde principios de 2021, este mantiene a Irlanda del Norte en el mercado único europeo y en la unión aduanera para evitar reimponer una frontera con la vecina República de Irlanda, país miembro de la UE.
Se busca así preservar la frágil paz que en 1998 puso fin a tres décadas de sangriento conflicto entre republicanos católicos y unionistas protestantes, dejando unos 3.500 muertos.
Pero, a cambio, se imponen controles y obstáculos a las mercancías que llegan a la región británica desde el resto del Reino Unido, lo que enfurece a los unionistas norirlandeses, muy apegados a su pertenencia a la corona británica.
En un comunicado antes de la reunión, Truss pidió "un enfoque pragmático de la UE" y aseguró que propondrá "soluciones prácticas y razonables".
Pero en un artículo publicado por el periódico Telegraph, estableció sus líneas rojas: ningún control de mercancías entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte y exclusión del Tribunal de Justicia de la UE en el arbitraje del protocolo.
Y advirtió que si las conversaciones fracasan, Londres no dudará en activar una cláusula que permite suspender unilateralmente determinadas disposiciones, lo que podría provocar graves represalias comerciales por parte de la UE.
La Comisión Europea insistió, a través de su portavoz Daniel Ferrie, en su determinación a encontrar "soluciones a largo plazo" para "garantizar la estabilidad (...) de la población de Irlanda del Norte".
El ejecutivo comunitario propuso en octubre una importante reducción de los controles sobre una amplia gama de bienes destinados exclusivamente al consumo de Irlanda del Norte y que no entran en el mercado de la UE. Londres lo consideró entonces insuficiente.
mpa-acc/es
FUENTE: AFP
Lo más visto
Dejá tu comentario