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Recoba, de villano a héroe: la intimidad de su regreso a Nacional

Luego de su consagración como campeón uruguayo, muchos recuerdan su opaco regreso al club, las desconfianzas que generaba. El Shanghai Senhua lo reclama

 

Tras el Campeonato Uruguayo, "El Chino" Recoba es aplaudido desde los cuatro costados. Su indudable capacidad futbolística explotó a los 36 años. Logró trasmitir a la hinchada una alegría y serenidad que no se le vio en otras etapas de su carrera deportiva.

De vuelta de todo y de todos, ya sin tener que probar nada, Recoba fue Recoba y resultó ser el jugador más desnivelante de la temporada.

Pero, hace menos de un año, llegó a Nacional casi en silencio. En la propia directiva de Nacional advertían sobre los riesgos de "comprar un problema" más que un jugador decisivo.

En estas horas de gloria personal, comienzan a conocerse algunos detalles de la llegada de "El Chino" a Nacional. Hoy el diario La República describe que "lo recibieron casi de favor". El logro -hoy festejado por todos- puede imputarse  a raíz de una gestión de su padre, Raúl Recoba.

En realidad fue un asunto que se fue cocinando desde meses antes. Tenía muy pocas chances de concretarse: "El Chino" no había deslumbrado, venía de una temporada de lesiones en Danubio.

El doctor Alejandro Balbi fue claro primero con Recoba padre y luego con Recoba hijo: si quería volver a Nacional iba a tener que "ganarse" para su causa al técnico Marcelo Gallardo.

Las conversaciones directas entre "El Chino" y Balbi comenzaron en mayo de 2011, cuando el jugador estaba de vacaciones en Disney con la familia.

El jugador había enfrentado a Nacional jugando en Danubio y había sido abucheado. Consciente de que eso era un indicador, Balbi le dijo" disfrutá, y a la vuelta hablamos".

Pero "El Chino" no quiso perder tiempo y le pidió al abogado que propiciara una reunión con el gerente Daniel Enríquez y luego con Marcelo Gallardo. Ambos dijeron que sí.

Enríquez hizo ver que la última palabra iba a estar en manos del presidente Ricardo Alarcón. No fue fácil encontrar al dirigente, pero Raúl Recoba lo conocía de los tiempos en que era funcionario de la Comisión Administradora del Field Oficial.

Después de varios intentos, pudo escuchar la voz de Alarcón del otro lado del teléfono.

"Usted es el padre de Recoba. ¿Cómo no me lo dijo antes?", le respondió Alarcón.

Para entonces Recoba padre le dijo a Recoba hijo: "Paco (Casal) me va a matar, pero ya está casi armada la cosa".

Así comenzó el proceso de reingreso al club. De todos modos, "El Chino" recibió signos de que su llegada no despertaba demasiado entusiasmo. "Hace la pretemporada, preparate bien, y vemos de qué manera te hacemos el contrato. Hay gente que no quiere que juegues en Nacional".

Muchos dirigentes expresaron que no era un buen momento para traer a Recoba, justo cuando Nacional estaba en vías de sacar del plantel a Horacio Peralta, otro jugador con fama de conflictivo.

Como nunca, ni siquiera en sus mejores años, "El Chino"  entrenó a pleno y pudo sentarse a firmar el contrato.

Los encargados de hacerle la oferta fueron Alex Saúl y Luis Bruno.

Recoba fue muy concreto: "Pongan ustedes la crifra"

Bruno replicó: ¿5.000?

"¿Pesos o dólares?", preguntó el jugador.

"Dólares, Chino", le dijo con una sonrisa. Pocos días atrás, Bruno había sido uno de los dirigentes que había dado su voto negativo al regreso, y se lo dijo.

Cuando Nacional ganó el Apertura, la comisión directiva puso a consideración un aumento para Recoba, pero el mismo no resultó aprobado. Los promotores del ajuste mencionaron los 20.000 dólares que gana Diego Placente y los 40.000 del goleador Joaquín Boghossian, repatriado desde Austria.

Sin embargo, la mala experiencia con Peralta (otra vez, otro "Chino") le jugó una mala pasada a Recoba. Luego de firmar un contrato simbólico, y de ser decisivo en alumnos partidos, a Peralta le subieron el contrato, pero su rendimiento bajó en forma inversamente proporcional.

Lo cierto es que "El Chino" siguió con los 5.000 dólares de salario. Nadie reclamó. Recoba llegó después de más de una década de trayectoria en Europa. A fines de los 90, fue el jugador mejor pago del mundo con un salario de 7 millones de dólares al año.

Ahora Recoba tiene une nueva oferta para llegar al fútbol chino. El Shanghai Shenhua se propone mandarle un precontrato. ""Es mucho dinero y eso tienta; tengo 36 años y el fútbol se termina", dijo a Ovación.

Él se quiere quedar para ganar la Sudamericana. Pone como condición que se mantenga el equipo.

Pero eso será difícil. Ya hay ofertas por Alexis Rolín, por Maximiliano Calzada y Facundo Píriz,  Gonzalo Bueno y otros jugadores de la cantera. Ni siquiera el DT se quedará. Todas las informaciones indican que Gallardo quiere volver a Buenos Aires con sus familias luego de dos años muy intensos.

Todavía no se sabe qué pasara. Pero el revival de Recoba como ídolo es una tentación tanto para irse como para quedarse.

El retiro está muy cerca. Consciente de eso, Recoba descubre al otro Recoba, al ciudadano, al hombre solidario que participa de programas de INAU junto a su amigo Antonio Pacheco, el ídolo de la vereda contraria.

Es que el fútbol se va y después que la pelota pase, queda el ídolo en la memoria popular.

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