ABUSO SEXUAL INFANTIL EN URUGUAY

Publicación colectiva aborda la necesidad de que no prescriban los delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes

"Hoy por hoy, el sistema lo que prevé es que después de que uno cumple la mayoría de edad, un plazo de unos diez años para poder hacer esa denuncia, pero lo que sabemos es que ese plazo hoy por hoy se queda corto", dijo la coordinadora del libro.

Se presentó una publicación colectiva sobre la imprescriptibilidad de los delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes con aportes de 16 especialistas.

En Uruguay, los delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes han sido históricamente invisibilizados y, en muchos casos, estos prescriben antes de que las víctimas puedan siquiera recordar o nombrar lo que les ocurrió.

"Lo que se pretende es que independientemente de cuánto tiempo pase, después de que sucedió ese hecho contra ese niño, niña o adolescente, la persona pueda de todas formas hacer la denuncia, y se pueda seguir un proceso en relación a la persona que cometió ese delito", señaló Victoria Brückner, coordinadora de la publicación.

"Tenemos un montón de evidencia científica, hoy por hoy, que no se tenía en otros tiempos, de que estos delitos afectan de manera distinta, no solo la manera de recordar, sino también la posibilidad de poder directamente almacenar de alguna forma esos recuerdos. Casi el 70% de las personas que fueron víctimas de delitos sexuales en su infancia, no vuelven a recordar este hecho para su adultez. Entonces la posibilidad de ampliar y de dejar una puerta abierta para que la persona, cuando sea que recuerde, pueda ir a la justicia, es muy importante", resaltó.

Además, explicó que en muchos casos, las infancias no denuncian porque los delitos son cometidos son por "personas muy cercanas", como familiares, allegados.

"En algunos casos, se debe a que no pueden verbalizarlo. Si bien tienen recuerdos del hecho, poder pasar a efectivamente contar que eso sucedió puede ser muy difícil y también es muy importante la primera reacción que obtiene ese niño o esa niña cuando cuenta por primera vez estos hechos. Ese momento se llama 'la develación' y es muy importante qué recibo tiene", agregó.

En esa circunstancia, es importante que el adulto que escucha al niño "no mandar a callar, no tratar de está loco o se debe estar acordando mal, tratar de no preguntar lo que ese niño o esa niña en ese momento no está diciendo. Tener un montón de precauciones que no expongan y que no hagan sentir que eso que está contando está mal, y que en realidad es culpa de ese niño o esa niña".

La obra compila perspectivas académicas, profesionales y militantes que, desde distintas disciplinas, convergen en un argumento común: el tiempo no puede ser un aliado de la impunidad. Es el derecho al tiempo.

"Hoy por hoy, el sistema lo que prevé es que después de que uno cumple la mayoría de edad, un plazo de unos diez años para poder hacer esa denuncia, pero lo que sabemos es que ese plazo hoy por hoy se queda corto. Entonces es mantener abierta la puerta de la justicia, que independientemente cuándo la persona pueda recordar o decirlo, esa puerta sea temporal", añadió.

El libro “Imprescriptibilidad de los delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes”, de la editorial Fundación de Cultura Universitaria, es una publicación colectiva que reúne los aportes de dieciséis especialistas, bajo la coordinación de Victoria Brückner.

Victoria-Brückner

Según los datos del Ministerio del Interior del año 2023, dos de cada tres casos fueron abusos intrafamiliares; frecuentemente cometidos por personas del entorno familiar cercano o familiares políticos; en el caso de las violencias sexuales, el 98,1% se dio en entorno intrafamiliar; 70% de víctimas nunca llega a revelar lo sucedido.

Para los adultos sobrevivientes de violencia sexual en la infancia las salidas legales se encuentran muchas veces fuera del alcance.

En un documento de la Unidad de Víctimas de la Fiscalía General de la Nación, se lee que "los delitos no prescriben en la esfera emocional de las víctimas”, por eso se trata de revisar la idea de poner el reloj por encima del dolor.

Ello no implica per se una condena: como en todo proceso, habrá que investigar, probar y llegar a una sentencia.

Carolina Ferrari es una sobreviviente de abuso sexual infantil. Sobre el libro, afirma que es "necesario, esperado, deseado, donde las sobrevivientes, las víctimas y las personas afectadas por estas violencias no quedamos afuera, y sobre todo porque abre la puerta a cuestionamientos necesarios para hoy, para las niñeces y adolescencias de hoy".

"Desde niña pasaba eso. Era alguien de mi confianza, de mi absoluta confianza, que me ponía en ese lugar, que me explotaba desde ese lugar, con un sinfín de hechos de violencia que se van concadenando unos con otros, y el silenciamiento se instala por temor, porque hay una asimetría de poder, porque además hay una confianza y un cariño que ese niño deposita en un adulto y que en realidad debería estar cuidando y protegiendo, y está utilizando esa confianza para violentar", indicó.

"El silenciamiento se vuelve crónico porque hay un montón de ejercicios del poder de ese adulto sobre el niño que van haciendo que este silencio se mantenga durante muchísimo tiempo, entonces recuerdo estar todo el tiempo fantaseando con lo que iba a pasar si yo decía algo, con cómo iba a reaccionar mi mamá, qué le iba a pasar a mi papá, qué iban a pensar de mí, si era mi culpa, si no era mi culpa, si yo tendría que haber hecho otra cosa, todas esas lógicas de culpabilización temprana acompañan el silencio y empiezan a desarmarse cuando por fin alguien cree en lo que estás diciendo. Ahora, cuando rompés el silencio una vez y el afuera no escucha de manera sensible, o por lo menos en mi caso, lo que pasó es que se redobla el silencio muchísimo tiempo más, para ir a un lugar de aislamiento y de soledad muy profunda, que a veces genera aún más daño que el propio hecho", remarcó.

Las consecuencias del abuso sexual infantil pueden ser la ansiedad, depresión, sentimientos de culpabilidad, ideación suicida, intentos de autoeliminación o autoagresiones, aumento del estrés y trastornos desadaptativos, alteraciones en el sistema que distingue la información relevante de la irrelevante.

También puede generar dificultades en toma de decisiones, sensación de indefensión, percepción de falta de control sobre el futuro, sobresalto e hipervigilancia, infancias apáticas y con dificultades para reintegrarse a las actividades cotidianas.

"Mi historia de vida todo. Los ecos del trauma o las huellas del trauma tuvieron que ver con un montón de trastornos socioafectivos en mi vida, con mi autopercepción, con mi dificultad para creer en mis posibilidades, en mi autoría, en mis capacidades, en mis vínculos. Creo que sería como una oportunidad de poder instalar la reparación social. Est de que hay una puerta abierta en la Justicia que dice que nos van a creer, que nos van a escuchar, no importa el día que yo pueda nombrar y recordar lo que me pasó", dijo.

A Carolina le llevó 31 años "poder nombrar por primera vez" la violencia sexual de la que fue víctima. "Un año después pude darme cuenta de que aquello que me había pasado tenía que ver con trata y explotación sexual".

"Creo que necesitamos tiempo, que es un derecho que nos deben, en tanto esas violencias tienen que ver con desprotecciones estructurales, que nos llevan a no nombrar o no darnos cuenta. Es redoblar que la culpa vuelva a los culpables y por fin nosotras podamos salir de esa vereda", sostuvo.

INFORME ABUSO TRES

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