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Proclaman presidente de Perú el maestro izquierdista Pedro Castillo, tras 41 días de impugnaciones

Tras perder en esta nueva etapa, la principal adversaria Keiko Fujimori debe enfrentar una causa por lavado de dinero mientras se ensombrece su liderazgo opositor.

El maestro de escuela izquierdista Pedro Castillo fue proclamado este lunes presidente electo de Perú, tras seis semanas en vilo luego del reñido balotaje del 6 de junio en el que enfrentó a la candidata derechista, Keiko Fujimori.

"Proclamo presidente de la república a don José Pedro Castillo Terrones", dijo el titular del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Jorge Luis Salas, en una breve ceremonia virtual que cierra con semanas de suspenso tras un escrutinio particularmente cerrado y desafiado por numerosas impugnaciones y apelaciones de Fujimori, que había denunciado fraude.

"Quiero saludar a las autoridades electorales [...], saludar también a los partidos políticos que hemos participado en esta fiesta democrática", dijo Castillo, de 51 años, tras la proclamación, ante cientos de partidarios congregados en la sede de su partido Perú Libre en Lima.

Cuatro años después de salir del anonimato al liderar una huelga de maestros, Castillo debe tomar en nueve días las riendas del país, aunque, con su partido como primera minoría en un Congreso fraccionado, deberá buscar acuerdos para acabar con la inestabilidad de los últimos cinco años.

"Traigo el corazón abierto para cada uno de ustedes, acá en este pecho no hay rencor", dijo desde el balcón de la sede de su partido, portando su tradicional sombrero blanco, típico de su provincia natal de Cajamarca (norte).

"Invoco a la señora Keiko Fujimori [...] para sacar adelante el país", añadió.

Tras acampar más de un mes en una plaza frente al jurado electoral en Lima, cientos de campesinos peruanos festejaron este lunes con bailes y cantos típicos la proclamación de Pedro Castillo como presidente electo del país.

"Sí se pudo, sí se pudo", "el pueblo unido jamás será vencido", "en costa, sierra y selva Castillo presidente", coreaban hombres y mujeres humildes llegados en las últimas semanas a la capital peruana desde diferentes provincias para "defender" la victoria de su candidato.

"Ahora tenemos presidente, hemos estado más de 41 días frente al JNE [Jurado Nacional de Elecciones], pero valió la pena", dijo a la AFP William Cabana, de Canchis, una localidad de la región andina de Cusco.

En una Lima que votó masivamente por Fujimori acampaban simpatizantes de Castillo procedentes de todos los rincones del país: de regiones en el norte como Cajamarca, donde nació y trabaja el presidente electo, pero también de pueblos y ciudades del sur, como las andinas Arequipa y Cusco, y de localidades de la selva amazónica.

- Saludos del exterior -

La embajada de Estados Unidos en Lima dijo que espera fortalecer los lazos con el gobierno de Castillo y felicitó a los peruanos por el cierre del proceso electoral.

"Valoramos nuestros lazos profundos y esperamos fortalecerlos con el presidente electo Pedro Castillo luego de su toma de posesión", indicó la legación norteamericana en un tuit.

De su lado, el gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, celebró la "inobjetable" elección de Castillo y se mostró deseoso de "desarrollar una relación bilateral de cooperación integral", según una nota de la cancillería.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, felicitó en un tuit a "Pedro Castillo por su victoria en las elecciones". "Le aseguramos nuestro compromiso que desde la OEA fortaleceremos nuestro trabajo con el nuevo gobierno de Perú".

"Juntos trabajaremos por una Latinoamérica unida", tuiteó por su lado el mandatario argentino, Alberto Fernández, mientras el presidente colombiano, Iván Duque, dijo que espera que Bogotá y Lima sigan trabajando en el fortalecimiento" de los lazos.

"Es el triunfo de la dignidad y unidad del pueblo por sobre el neoliberalismo", escribió en Twitter el exmandatario boliviano Evo Morales, mientras que la cancillería de La Paz le deseó "el mayor de los éxitos" e instó a Castillo a "seguir profundizando los históricos lazos de hermandad".

El flamante presidente electo recibió también congratulaciones del presidente ecuatoriano Guillermo Lasso, del canciller mexicano Marcelo Ebrard y del gobierno de Chile.

Según el escrutinio actualizado del 100% de las actas, el órgano electoral (ONPE) dio el triunfo a Castillo con el 50,12% de los votos frente al 49,87% de Fujimori, quien venía denunciado un supuesto "fraude", sin aportar pruebas concluyentes, a pesar de que los observadores de la OEA, Estados Unidos y la Unión Europea afirmaron que la votación fue limpia.

Castillo obtuvo 44.263 votos más que su adversaria, según las cifras finales.

El anuncio del JNE desató de inmediato un carnaval entre los cientos de campesinos que acampaban desde hace semanas en apoyo a Castillo frente a la sede de ese cuerpo electoral en el centro de Lima.

"Por fin tenemos presidente", dijo a la AFP Rosa Huamán, una ama de casa de 27 años del distrito limeño de Ate, mientras la multitud coreaba "sí se pudo".

Tras un quinquenio de convulsiones políticas que llevaron a Perú a tener tres presidentes en cinco días en noviembre de 2020, el país vivía bajo tensión desde el balotaje debido a la demora en conocerse oficialmente al vencedor.

Centenares de militares retirados realizaron mitines, algunos exhibiendo sables, para rechazar el supuesto "fraude" y pedir que las Fuerzas Armadas impidieran que Castillo llegara al poder.

"Sí se pudo, sí se pudo", "el pueblo unido jamás será vencido", "en costa, sierra y selva Castillo presidente", coreaban hombres y mujeres humildes llegados en las últimas semanas a la capital peruana desde diferentes provincias para "defender" la victoria de su candidato.

"Ahora tenemos presidente, hemos estado más de 41 días frente al JNE [Jurado Nacional de Elecciones], pero valió la pena", dijo a la AFP William Cabana, de Canchis, una localidad de la región andina de Cusco.

En una Lima que votó masivamente por Fujimori acampaban simpatizantes de Castillo procedentes de todos los rincones del país: de regiones en el norte como Cajamarca, donde nació y trabaja el presidente electo, pero también de pueblos y ciudades del sur, como las andinas Arequipa y Cusco, y de localidades de la selva amazónica.

"Estamos celebrando la proclamación de Pedro, se hizo justicia", dijo Ana María Solís, de Arequipa.

Un carnaval se desató a pocas cuadras del JNE, afuera de la sede del partido Perú Libre de Castillo, donde el flamante presidente electo habló ante una multitud de seguidores.

"¡Gracias pueblo peruano por este histórico triunfo! Ha llegado el momento de llamar a todos los sectores de la sociedad para construir unidos, en este Bicentenario, un Perú inclusivo, un Perú justo, un Perú Libre, sin discriminación y por los derechos de todos", dijo Castillo, de 51 años, desde el balcón de la sede partidaria.

Perú conmemorará su Bicentenario el 28 de julio, día en que Castillo debe iniciar su mandato de cinco años.

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Keiko y Odebrecht

Fujimori, quien deberá ir a juicio por supuesto lavado de dinero al no ganar la presidencia, presentó numerosas impugnaciones de votos y apelaciones, pero anunció horas antes de la proclamación que reconocería los resultados.

"Voy a reconocer los resultados porque es lo que manda la ley y la constitución que he jurado defender", dijo en rueda de prensa.

El nuevo mandatario debe asumir el 28 de julio, día en que expira el mandato del presidente interino Francisco Sagasti y en el que Perú conmemora el bicentenario de su independencia.

La tardanza en la proclamación -que usualmente se hacía unas cuatro semanas antes de la juramentación- obligará a hacer un acelerado proceso de traspaso del mando en los ministerios y otras reparticiones públicas.

Castillo recibirá un país duramente golpeado por el covid-19: Perú acumula casi dos millones de contagios y casi 200.000 muertos. Tras ajustar las cifras, el 31 de mayo, pasó a ser el país con mayor tasa de mortalidad del mundo por la pandemia: 592 decesos por cada 100.000 habitantes.

El lavado de dinero

El futuro de la derrotada candidata derechista Keiko Fujimori se tornó gris tras la proclamación de su rival izquierdista Pedro Castillo como presidente electo de Perú, pues deberá encarar un juicio por lavado de dinero.

Al desvanecerse la posibilidad de ser la primera presidenta de Perú, se cierne sobre ella amenazante la sombra de un juicio en un caso vinculado al escándalo del gigante brasileño de la construcción Odebrecht, por el cual la fiscalía busca condenarla a 30 años y 10 meses de prisión.

La hija del encarcelado expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) denunció "fraude" en el balotaje del 6 de junio, aunque los observadores de la OEA lo desestimaron, y buscó demorar lo más posible la proclamación de Castillo.

Si ganaba la presidencia, Fujimori hubiera gozado de inmunidad y sólo podría haber sido juzgada al final de su mandato, en julio de 2026.

- El porvenir del fujimorismo -

"Deberá evaluar si se retira [de la política] y se vendrá el juicio. Temo que el fujimorismo se va a desmembrar", declaró a la AFP el analista Augusto Álvarez, columnista del diario La República.

Además de ella, también irá a juicio por lavado de activos su esposo, el estadounidense Mark Vito Villanella, para quien la fiscalía solicitó 22 años y 8 meses de prisión.

La fecha para iniciar el juicio oral debe ser anunciada en las próximas semanas, tras el desenlace electoral, según fuentes judiciales.

"Si hay un gobierno extremista en el poder [...] va a hacer presión para lograr una condena injusta", dijo a la AFP Fernando Rospigliosi, asesor en seguridad de Fujimori durante la campaña.

La fiscalía ha pedido incluso disolver al partido fujimorista, Fuerza Popular, en caso que un tribunal condene a su líder.

Fuerza Popular alcanzó 24 escaños de un total de 130 en el Congreso, que entrará en funciones el 28 de julio, el día que asuma Castillo.

Si Keiko va a prisión, el fujimorismo corre el riesgo de ir a la deriva ante la irrupción de la ultraderecha en el Congreso, tercera fuerza política del país.

Fujimori lidera desde hace 15 años el fujimorismo, una exitosa amalgama populista de conservadurismo moral y economía neoliberal que su padre instauró al frente del país entre 1990 y 2000.

Es la tercera vez que pierde un balotaje presidencial desde que postuló por primera vez en 2011, luego en 2016 y finalmente este 2021.

- 16 meses presa -

Fujimori, de 46 años, casada y con dos hijas adolescentes, pudo postular pese a tener en el zapato la piedra de una acusación de la fiscalía por recibir presuntamente dinero ilegal de Odebrecht para sus campañas de 2011 y 2016, cargos que ella niega.

La ley peruana impide postular a cargos públicos a quienes están sentenciados judicialmente, pero no a aquellos bajo investigación de la fiscalía.

Ella ya pasó 16 meses en prisión preventiva en el marco de este caso, hasta que salió de prisión en mayo de 2020 bajo la pandemia, pero un juzgado le dictó impedimento de viajar fuera de Perú.

La cárcel y la crisis que golpeó a su monolítico partido por el escándalo Odebrecht la habían debilitado. Pero logró recuperarse de cara al polarizado balotaje del 6 de junio ante Castillo.

En mayo el juez Víctor Zúñiga le denegó un permiso para viajar a Ecuador a una conferencia internacional sobre la democracia invitada por el Nobel de literatura peruano, Mario Vargas Llosa.

El escritor respaldó su candidatura considerándola como el "mal menor" ante el peligro de que Castillo convierta a Perú al socialismo estilo Venezuela.

El juez indicó entonces que le negó el permiso para reducir el "riesgo de fuga", que la fiscalía teme.

Dos semanas después del balotaje, el magistrado desestimó ponerla en prisión preventiva, como pedía el fiscal José Domingo Pérez, que la acusó de haber infringido las reglas de la libertad condicional al reunirse con un testigo del caso Odebrecht.

- Testimonio comprometedor -

Tras 28 meses de investigación con ramificaciones en Perú y Brasil, la fiscalía peruana concluyó que Fujimori financió sus campañas de 2011 y 2016 con dinero de Odebrecht que no declaró.

El fiscal Pérez ha acusado a otras 41 personas de su entorno por presuntos delitos de "crimen organizado, lavado de activos, obstrucción a la justicia, falsa declaración en procedimiento administrativo".

La fiscalía obtuvo a fines de 2019 una declaración de un exejecutivo de Odebrecht, el brasileño Luiz Eduardo da Rocha Soares, quien habría confirmado el aporte de un millón de dólares de la empresa a la campaña de Fujimori en 2011.

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