Padre del terrorista de Barcelona: "la culpa es de la policía"

Tras un largo silencio producto del dolor, los padres del conductor de la camioneta de Las Ramblas hablaron.

El País de Madrid, logró el testimonio más buscado, pudo hablar con los padres de Younes Abouyaaqoub, el conductor de la camioneta que atropelló a los peatones de la rambla de Barcelona.

Pasan la mañana al aire libre, en una calle recóndita de Ripoll, esquivando a las decenas de periodistas que estos días llenan el pueblo natal de los terroristas que atentaron en Barcelona y Cambrils, dice el reportaje.

Son los padres del yihadista de 22 años que conducía la furgoneta que el pasado jueves, que segó la vida de 13 personas en Las Ramblas de Barcelona.

Dicen que al ver su imagen en los medios, no podían creer que su hijo hubiera cometido ese crimen.

Según el periodista Nacho Carretero la voz del padre de Younes es un hilo. “Se está diciendo estos días que era un chico normal. Yo digo que era más que normal. Era un chico estudioso, trabajaba, ganaba su sueldo y no se metía en problemas”. Cada frase que pronuncia, la remata negando con la cabeza, relata el periodista.

“Nadie vio nada raro. ¿Qué íbamos a ver? Claro que hablaba con el imán. Pero era lo normal” dice y agrega: “lo que no sabíamos es que se veían a escondidas, en una camioneta o en casas. De eso no teníamos ni idea”.

La madre de Younes no puede articular palabra. Cada vez que amaga con ello, rompe a llorar. “Está destrozada”, dice el marido. “Hoy es el primer día que sale de la cama”.

Ella aterrizó de Marruecos la noche del miércoles al jueves pasado, horas antes de que tuviera lugar el atentado. Se enteraron ambos por los medios de comunicación. Llamaron a Younes después de pocos minutos, pero no les respondió. ¿Pero llamaban porque sospechaban algo o para contárselo?
“Pero qué íbamos a sospechar. Llamábamos como cualquier padre llama a su hijo para contarle algo”.

El hombre señala: “La culpa es de la Policía. ¿Cómo permitieron ese imán? ¿Cómo no se dieron cuenta de que era un hombre peligroso? En Bélgica sí lo sabían y lo echaron. ¿Por qué aquí no? Nosotros no tenemos la culpa, ¿cómo nos puede echar alguien la culpa?”.

Después, de manera educada y con la voz casi rota, ambos piden finalizar la charla. Siguen a la espera de recuperar el cuerpo de sus dos hijos. Su deseo es enterrarlos en Marruecos.

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