Stefanía Quirque

Otra vez se fugó Stefanía Quirque, la mujer que intentó asesinar tres veces a la esposa de su amante

Semanas atrás había sido detenida en Piriápolis y esperaba extradición a Brasil. El ministro Heber dijo que debía tener "alguna medida cautelar más importante".

Stefanía Quirque, de 39 años, lo hizo de nuevo. Se volvió a fugar, esta vez de la prisión domiciliaria administrativa que dispuso la justicia por el pedido de extradición que llegó de Brasil, informa El País, donde era buscada por tráfico de drogas.

El 6 de agosto, Quirque había sido detenida en Piriápolis. Interpol la buscaba desde hacía tiempo.

La mujer es una especialista en fugas. En 2011 escapó del Centro Nacional de Rehabilitación (CNR) durante el horario de visitas.

Un año después fue recapturada en Las Toscas (Canelones) donde convivía con el jefe de una organización dedicada al tráfico de estupefacientes. Quedó en libertad luego de cumplir su pena.

MINISTRO HEBER

El ministro Luis Alberto Heber fue consultado este miércoles por Subrayado y dijo que a su entender debía haber alguna otra medida dispuesta por la Justicia para evitar la fuga de Quirque.

"A nuestro juicio es una persona que debía haber tenido alguna medida cautelar más importante de la que se puso, pero bueno, así fueron los hechos”, dijo Heber.

HEBER QUIRQUE FUGA

ATENTADOS FALLIDOS

Stefanía Quirque fue tercera en discordia de un caso policial del alto impacto.

Los otros dos protagonistas eran una pareja conformada por la contadora pública Claudia P. y el arquitecto Martín S.

El 12 de febrero de 2008, Claudia P.y Martín S. se preparaban para ir juntos a una actividad, pero antes decidieron pasar por el apartamento que compartían en Mc Eachen y Payán.

La mujer quería arreglarse un poco. Martín S. la acompañó, pero prefirió quedarse en el auto.

Adentro, Claudia fue atacada por una persona que luego supo era una mujer. Llevaba la cara tapada y un arma calibre 32 en la mano.

Quirque le disparó dos veces pero el arma falló. Luego la pelea continuó cuerpo a cuerpo. La agresora quiso asfixiarla con una almohada, pero Claudia P. logró zafar.

La victima salió al balcón y pidió ayuda. Poco después sintió una puñalada en el cuello. Los gritos y la presencia de unos obreros de la construcción a pocos metros hicieron desistir a Quirque, quien huyó por las escaleras.

A la Policía y a los testigos les llamó la atención el tiempo que se tomó el esposo para reaccionar ante el pedido de socorro.

Después de se supo que Martín S. y Quirque tenían una relación y estaban confabulados para asesinar a la contadora.

El arquitecto trabajaba en una fábrica. Allí conoció a su amante. Con el paso de las semanas, comenzaron a pensar en el asesinato. Querían iniciar una vida juntos con los bienes gananciales del matrimonio de él.

Martín S. y su esposa tenían un hijo en común y planeaban construir una casa juntos. Se habían casado en 1999. Se conocían de la Facultad de Arquitectura. Claudia luego se volcó a las Ciencias Económicas y trabajaba en un banco.

Al cabo de un tiempo, los problemas de pareja se hicieron presentes. La relación paralela entre Martìn y Stefanía precipitaron el final.

"ENFERMERA" DE LA MUERTE

El 25 de febrero de 2008, Stefanía Quirque intentó de nuevo asesinar a Claudia P, quien se encontraba internada en el Británico por las heridas del ataque anterior.

Vestida de enfermera, ingresó en plena noche. Llevaba una dosis mortal de insulina. Otra vez falló: la víctima despertó justo en el momento en que estaban por inyectarle la sustancia.

La cara de la "enfermera" le pareció conocida. Los gritos y la lucha impidieron que Quirque cumpliera su cometido. En un cuarto contiguo, el arquitecto Martìn S. dormía.

Aunque la Policía ya tenía claro las motivaciones y los responsables del hecho necesitaban más pruebas, por lo que demoraron un poco más en detenerlos.

El 13 de abril de 2008, la contadora P. sufrió el tercer atentado contra su vida. Fueron dos desconocidos que la esperaron durante cuatro horas a la salida de una vivienda familiar.

Uno de los atacantes disparó a la rueda del auto y el otro contra los ocupantes. Una bala impactó en el hombro de un tío de la mujer.

Pronto la Policía ató cabos. Venía realizando escuchas telefónicas y pudo establecer el nexo entre Martín S., Stefanía Quirque y los fracasados sicarios.

Uno de ellos tenía 17 años entonces, y terminó en un hogar de INAU.

El otro, Martín Leonardo González Almeida, de 35 años entonces, con antecedentes penales, fue a la cárcel por homicidio especialmente agravado en grado de tentativa

El familiar de la contadora, que resultó baleado en el atentado, inició un juicio contra el Poder Judicial y el Ministerio del Interior por "responsabilidad extracontractual". Reclamaba 140.000 dólares.

La demanda fue desestimada, pero en 2016 la justicia dispuso que Martín S. pagara a la familia (el demandante había fallecido) la suma de 14.000 dólares más intereses legales.

Por su parte, Quirque y Martín S. fueron condenados por coautoría de homicidio en grado de tentativa especialmente agravado por premeditación.

Durante su estadía en el Comcar, el arquitecto construyó una iglesia ecuménica que oficia de sede para varios cultos religiosos.

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