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Oposición venezolana afirma que más de un millón marcharon contra Maduro

La MUD confía en haber abierto una etapa de movilizaciones para presionar de cara a un referendo revocatorio.

Según el dirigente opositor Jesús Torrealba, más de un millón de venezolanos se manifestaron este jueves en Caracas para exigir un referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro. Torrealba la consideró "la movilización más grande de las últimas décadas" en el país.

La oposición estima que "entre 950.000 y 1,1 millones de personas" marcharon en la capital sin tener en cuenta los "centenares de miles" de manifestantes del interior que no pudieron llegar por los "bloqueos" de autoridades en carretera, dijo el secretario ejecutivo de la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se juega el todo por el todo y confía en abrir este jueves una nueva etapa de movilizaciones para presionar al Consejo Nacional Electoral (CNE) -al que acusa de chavista- a fijar la fecha de comienzo de la recolección de cuatro millones de firmas necesarias para convocar el referendo revocatorio.

"La oposición tiene el balón y se adentra al campo del adversario", opinó el analista Luis Vicente León, de la firma Datanálisis, quien se preguntó si "el gobierno entenderá que seguir arrinconando a la mayoría es una bomba de tiempo".

Describiéndose como una chavista fiel, Ana Hernández, un ama de casa que participó en una de las marchas que organizó el chavismo esta semana, afirmó que "hay que defender en la calle a la revolución y al presidente Maduro".

La MUD asegura que el referendo es una "válvula de escape" y que solo cambiando al gobierno y a su modelo socialista se acabará la crisis. Maduro denuncia una guerra económica" "de empresarios de derecha y una "conspiración" de la oposición "fascista" aliada con Estados Unidos.

TERMÓMETRO OPOSITOR. Pese al descontento popular, la oposición no convoca multitudes desde 2014, según analistas en parte por el miedo a un estallido de violencia, como en aquellas manifestaciones que exigían la salida de Maduro y que dejaron 43 muertos.

"La marcha es una especie de termómetro para medir la capacidad de convocatoria de la oposición. Si no es suficientemente concurrida puede contribuir a desmoralizar a la población", afirmó a la AFP Diego Moya-Ocampo, analista del IHS Markit Country Risk, con sede en Londres.

Para León está por verse "si la gente entenderá que el éxito de la marcha es de articulación a futuro o se frustrará esperando de ella mucho más de lo que debe".

La MUD busca que el referendo se haga antes del 10 de enero porque si Maduro pierde, habrá elecciones; pero si es revocado después de esa fecha, será sustituido por su vicepresidente. Según la firma Venebarómetro, 64% de los electores votaría por revocarlo.

"Estamos luchando por algo acorde con la Constitución, nadie quiere una explosión social. Las amenazas buscan paralizar. El gobierno le tiene terror a la movilización pacífica", aseguró el excandidato presidencial opositor Henrique Capriles.

MARCHA EN DEFENSA DE MADURO. En el centro de Caracas, en la Plaza Bolívar, ataviados con camisas y gorras rojas, los chavistas esperan, gritando "el pueblo está contigo", que Maduro hable desde una tarima en lo que bautizaron de su lado como la "Toma de Venezuela".

"Estamos aquí para responder a nuestro presidente y defendiendo la revolución", aseguró Carolina Aponte, ama de casa de 37 años. 

DISTURBIOS EN LA MOVILIZACIÓN DE LA OPOSICIÓN. Agentes de la Policía y la Guardia Nacional de Venezuela lanzaron gases lacrimógenos contra un grupo de manifestantes que les tiraron piedras, al término de una multitudinaria marcha realizada este jueves por la oposición para pedir un referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro.

Terminada la llamada "Toma de Caracas", unas 400 personas se movilizaron hacia la autopista Francisco Fajardo, principal arteria vial de la capital venezolana, que estaba fuera de las rutas trazadas por la dirigencia opositora.

Un grupo de encapuchados lanzó piedras a los agentes, que respondieron con perdigones y bombas lacrimógenas que los manifestantes les devolvieron, pero por el momento los disturbios eran aislados.

"¡Atentos! Denunciamos la presencia de infiltrados (...) pidiendo la toma de la autopista en Las Mercedes", denunció la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en Twitter, que había celebrado que la marcha transcurriera de forma pacífica.

MANO DE HIERRO CHAVISTA. Durante esta semana, el gobierno ha difundido documentales sobre el golpe de Estado que sacó del poder a Chávez en 2002 por pocas horas, y vincula lo que llama "golpe parlamentario" en Brasil contra Dilma Rousseff a la marcha de la oposición, a la que considera como parte de una conspiración de Estados Unidos.

"Tienen un plan golpista para ensangrentar a Venezuela. No le creo una palabra a la MUD", afirmó Maduro, al señalar que ordenó un operativo de militares y policías para evitar la violencia.

A pocas horas de la marcha, Maduro anunció que pedirá al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), también acusado por la MUD de servir al gobierno, que evalúe el levantamiento de la inmunidad a los parlamentarios, mayoritariamente opositores, para mantener la paz y combatir "el golpismo".

"Ni una piedra, ni una capucha, ni una botella rota. Lo que va a haber es pura ciudadanía democrática en la calle", aseguró el vocero de la MUD, Jesús Torrealba.

La marcha estuvo precedida del arresto de tres dirigentes opositores y, según la ONG Foro Penal, de otra treintena de antichavistas en todo el país, mientras el Sindicato de Periodistas denunció que las autoridades rechazaron el ingreso de varios corresponsales extranjeros que iban a cubrir la marcha opositora.

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