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Migrantes en la frontera de Bielorrusia son repatriados o acogidos en centros

Alrededor de 2.000 migrantes acampados desde hace días en precarias condiciones en la frontera de Bielorrusia con Polonia fueron acogidos en un centro logístico cercano, mientras que cientos fueron repatriados a Irak una vez perdida la esperanza de ingresar a la Unión Europea.

Alrededor de 2.000 migrantes acampados desde hace días en precarias condiciones en la frontera de Bielorrusia con Polonia fueron acogidos en un centro logístico cercano, mientras que cientos fueron repatriados a Irak una vez perdida la esperanza de ingresar a la Unión Europea.

"El 18 de noviembre, todos los refugiados del campo en la frontera bielorruso-polaca, cerca del paso de Bruzgi, fueron transferidos de forma voluntaria hacia un centro logístico", indicaron los guardas fronterizos de Bielorrusia en Telegram, junto a imágenes del campo aparentemente abandonado.

El martes, más de mil migrantes ya habían sido acogidos en este enorme hangar ubicado cerca de la frontera. Pero unos 800 habían optado por seguir acampados con temperaturas inferiores a cero grados, resguardados en tiendas o cerca de hogueras.

Finalmente, estos decidieron trasladarse al centro logístico ante "unas condiciones meteorológicas que empeoran", indicaron los guardafronteras bielorrusos. Allí, reciben "comida y ropa caliente y productos de primera necesidad", aseguraron.

Atrapados en un conflicto geopolítico entre Bielorrusia y la Unión Europea, estos migrantes, mayoritariamente procedentes de Irak, habían levantado un improvisado campo en una zona boscosa cerca del paso fronterizo de Bruzgi.

Fue allí donde los guardas fronterizos polacos emplearon cañones de agua y gases lacrimógenos el martes para dispersar a un numeroso grupo de migrantes que pretendía penetrar en su territorio, en la frontera oriental de la Unión Europea.

Los gobiernos europeos acusan al presidente bielorruso, Alexánder Lukashenko, de atraer a miles de migrantes --muchos de ellos, kurdos iraquíes-- hasta la frontera en represalia por las sanciones impuestas contra la exrepública soviética.

Las oenegés dicen que al menos 11 migrantes han muerto desde que comenzó la crisis. El Centro Polaco de Ayuda Internacional, un grupo humanitario, aseguró haber atendido a una pareja siria que decía haber perdido a su hijo de un año.

El presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, pidió que esta "inhumanidad" cese. "Resulta desgarrador ver que un niño muere en medio del frío y a las puertas de la Unión Europea", indicó en Twitter.

- Repatriación a Irak -

Después de semanas atrapados en esa fría frontera, protegida por afiladas alambradas y más de 15.000 soldados, algunos migrantes empiezan a desistir en su objetivo de alcanzar la Unión Europea.

El jueves por la noche, 431 llegaron en un vuelo de repatriación a Irak, en su mayoría a Erbil, en el Kurdistán iraquí.

Muchos niños y mujeres figuraban en este vuelo, el primero organizado desde el inicio de la crisis migratoria, realizado "sobre la base del voluntariado", dijeron las autoridades iraquíes.

Esta evacuación ocurre tras las primeras tomas de contacto entre Bielorrusia y los dirigentes europeos, en concreto dos llamadas entre Lukashenko y la canciller alemana Angela Merkel, la segunda el miércoles.

Esos han sido los primeros contactos con un líder europeo del autócrata bielorruso desde las elecciones del pasado año, salpicadas de acusaciones de fraude y que dieron lugar a un importante movimiento de protesta duramente reprimido.

Bielorrusia aseguró el jueves que todavía hay 7.000 migrantes en su territorio y propuso repatriar a 5.000 de ellos a sus países. Según su presidencia, Merkel iba a negociar con la Unión Europea crear un "corredor humanitario" para llevar los otros 2.000 a Alemania.

"Alemania no ha dado su acuerdo a esto", desmintió posteriormente a AFP una fuente gubernamental en Berlín.

- Detenciones -

El jueves, los miembros del G7 pidieron "al régimen [de Bielorrusia] que ponga fin inmediatamente a su campaña agresiva (...) para evitar nuevas muertes y más sufrimiento".

También el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, advirtió que los "intentos" de Bielorrusia de "convertir en un arma la inmigración deben cesar".

En el terreno, los intentos de cruzar la frontera no frenan.

La guardia fronteriza polaca aseguró que unos 500 migrantes trataron de entrar a su territorio y 200 de ellos lo consiguieron, aunque posteriormente fueron detenidos.

La fuente indicó que una familia de cinco miembros, incluyendo a tres niños de entre siete y nueve años, resultaron heridos y fueron llevados al hospital.

El ministerio polaco de Defensa explicó en Twitter que las fuerzas bielorrusas habían provocado daños en la alambrada fronteriza y después "forzaron a los migrantes a tirar piedras contra los soldados polacos para desviar su atención".

El incidente no pudo ser verificado independientemente dado que el acceso a la prensa a la zona fronteriza está restringida por la declaración de un estado de emergencia en Polonia.

En otro incidente, unos videos difundidos por los guardias fronterizos bielorrusos muestran a un perro de un agente lituano que hombre a un hombre tumbado en un saco de dormir en el suelo.

El ministro de Interior polaco, Mariusz Kaminski, advirtió que si la crisis "no se ha estabilizado el domingo", Polonia interrumpirá el tráfico ferroviario con Bielorrusia.

Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, mostró su solidaridad con Varsovia en dos llamadas con su homólogo Andrzej Duda y el primer ministro Mateusz Morawiecki.

Este último había denunciado este jueves cualquier contacto oficial entre dirigentes europeos y el régimen de Lukashenko, estimando que esto terminaría por "legitimarlo".

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FUENTE: AFP

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