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Mario Saralegui pidió disculpas después de llamar "gallineta" a Nacional

El entrenador de Peñarol bajó los decibeles al darse cuenta de la polémica que generó en redes sociales

Mario Saralegui pidió dsculpas. Unas horas atrás escribió un tuit en el que llamó "gallineta" a Nacional. Fue después del empate ante Vélez. Eufórico por el repunte emocional del equipo, se salió de cauce teniendo en cuenta su responsabilidad institucional como entrenador de Peñarol. Este mensaje ya no está en su timeline.

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Sus dichos replicaron en internet. Los hinchas de Nacional lo llamaron "borracho". Los hinchas de Peñarol salieron a defenderlo, argumentando que "el borracho" como futbolista fue parte de la gloriosa campaña de Peñarol de 1982, la cuarta Copa Libertadores, un logro que Nacional no pudo conseguir hasta hoy.

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Horas después a Saralegui le cayó la ficha de que sus afirmaciones podían considerarse una incitación a la violencia y pidió disculpas.

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Con el pasar de las horas y las llamadas de amigos, el entrenador reflexionó.

Primero con un poco de ironía.

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Y luego, inmediatamente después, en serio.

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Desde que asumió en Peñarol, Saralegui no para de entrar en polémicas. Tuvo un altercado con la gremial de entrenadores por dar una nota a Tenfield, algo que se había resuelto en asamblea que no haría ningún afiliIado.

Luego entró en otra situación complicada: criticó a los secretarios deportivos que sustituyen a técnicos destituidos. Fue explítico con el despido de Gustavo Munúa y la llegada de Jorge Giordano, pero también criticó por elevación de Gustavo Ferrín, quien se hizo cargo del plantel de Liverpool en forma interina.

Giordano salió a contestarle: "hace años que no doy exámen de moral", dijo en relación a las críticas de su colega Saralegui.

Tuitero compulsivo, Saralegui dio el equipo por la red social 12 horas antes del decisivo partido ante Athetico Paraense, algo inusual y controvertido por muchos hinchas.

"Va bala para los brazucas", escribió en su cuenta, una expresión que le ha valido muchas críticas dado su status profesional.

Para sellar su perfil polémico, Saralegui fue expulsado en el partido con Paranaense. Empujó a un línea y amenazó con pegarle al árbitro el partido, al punto que sus propios jugadores debieron sacarlo de la cancha.

Su llegada estuvo muy ligada al presidente del club, Jorge Barrera, un fiel hincha del exmediocampista artiguense. Fue contratado luego de la ruptura del contrato con Diego Forlán, quien había llegado -también de la mano de Barrera- con un proyecto institucional, a varios frentes, con criterios y perfiles muy distintos a los de Saralegui.

La mala performance del equipo -pocos puntos, pero sobre todo poca actitud- hizo que el abogado penalista diera un volantazo y apelara la fama de técnico motivador de Saralegui.

Prometió la sexta Libertadores con mucha convicción, pero sin el mejor contexto detrás.

La nueva gestión no mejoró gran cosa lo hecho por Forlán. Por lo menos no en los hechos. Peñarol quedó lejos en la tabla anual, se fue de la Libertadores en primera ronda, algo que pasa todos los años desde 2011, y empezó el Intermedio con una derrota, en gran parte por la maña decisión de Saralegui de color un equipo de suplentes para preservar los titulares para la Copa Sudamericana.

Parte de la hinchada de Peñarol no quiere un técnico del perfil de Saralegui, por más que lo considere una gloria del club. Otra parte todavía le da crédito y comprende que el entrenador llegó a tomar un plantel que no da la talla, con adquisiciones incomprensibles, sin jugadores de peso, y con los referentes (Gargano, "Cebolla"), en estado físico inadecuado para jugadores de esa veteranía.

Todo ello en un marco institucional de elecciones en el club, varios contendientes nuevos (Evaristo González, dueño de "El Clon"), algunos conocidos (el opositor Ignacio Ruglio) y con el histórico Juan Pedro Damiani pensando si es necesario su regreso.

El técnico sigue en funciones. Ya hizo retoques en el plantel. Llegó Ariel Nahuelpan y se fue Xisco. Llega Hernán Novick para cubrir ausencias creativas como la de Pellistri. Pidió Aguirregaray, pero todavía no hay noticias de "El Vasquito".

Lo que pase con Saralegui y con Peñarol será después de las urnas.

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