El Ministerio de Salud Pública (MSP) define como caso sospechoso de Viruela Símica (conocida también como viruela del mono) a cualquier persona que presente erupciones en la piel que sean inexplicables acompañadas de inicio de fiebre, cefalea, entre otros síntomas, con otras causas como varicela, herpes zóster, sarampión, Zika, Dengue, Chikungunya, herpes simple, infecciones bacterianas de la piel, infección gonocócica diseminada, sífilis primaria o secundaria, reacción alérgica y cualquier otra causa común localmente relevante de erupción vesicular o papular. Esto según la Guía de Vigilancia divulgada por la cartera.
Los síntomas y qué hacer ante un caso sospechoso de viruela del mono, según la guía del MSP
Este viernes Uruguay confirmó el primer caso de esta enfermedad. La OMS declaró emergencia de salud.
En la guía explican que no es necesario tener confirmados los análisis para clasificar el caso como sospechoso. Además, define también qué es un caso probable: “Tiene un vínculo epidemiológico (exposición estrecha sin protección respiratoria; contacto físico directo, incluido el contacto sexual; o contacto con materiales contaminados, como ropa o ropa de cama) con un caso probable o confirmado de viruela símica en los 21 días anteriores al inicio de los síntomas; antecedente de viaje a un país endémico de viruela símica en los 21 días previos al inicio de los síntomas; ha tenido parejas sexuales múltiples o anónimas en los 21 días anteriores al inicio de los síntomas; tiene un resultado positivo de un ensayo serológico de orthopoxvirus, en ausencia de vacunación contra la viruela u otra prueba conocida; exposición a orthopoxvirus; es hospitalizado debido al cuadro clínico”.
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LOS SÍNTOMAS
Los primeros síntomas de la viruela del mono son fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, de espalda, ganglios linfáticos inflamados, escalofríos y agotamiento.
La erupción cutánea puede aparecer entre el día uno al tres, aunque a veces puede tardar más. Comienza en la cara y se extiende a otras partes del cuerpo, afectando principalmente el rostro, las palmas de las manos y las plantas de los pies. Se trata de lesiones planas o, en otros casos, de ampollas con líquido, pústulas y luego deviene en costras, que puede tardar hasta tres semanas en desaparecer. Las lesiones de la enfermedad también pueden afectar la boca, los genitales y parte de los ojos.
En la Guía de Vigilancia se señala que el período de incubación es, en promedio, de 6 a 16 días, aunque puede oscilar entre los 5 y 21. “El período medio de incubación entre los casos notificados se estima en 7,6 a 9,2 días”. indica.
¿CÓMO SE CONTAGIA?
“La transmisión sucede cuando una persona entra en contacto con sangre, secreciones de las
vías respiratorias y lesiones de la piel o las mucosas de un caso, o con objetos contaminados
recientemente con los fluidos del paciente o materiales de la lesión. La transmisión se produce principalmente por gotículas respiratorias. La infección se transmite asimismo por inoculación o
a través de la placenta (viruela símica congénita)”, dice el texto.
¿QUÉ HACER ANTE UN CASO SOSPECHOSO?
Los casos sospechosos deben notificarse al Departamento de Vigilancia en Salud del MSP, a través del 1934 4010 o por el correo electrónico [email protected].
CÓMO TRANSITAR LA ENFERMEDAD; LOS RECAUDOS
Quienes contraigan la viruela del mono deben permanecer en sus casas, posiblemente en una habitación exclusiva y bien ventilada. El seguimiento clínico se hará a través de teléfono o telemedicina, aunque se recomienda que haya una persona que esté atenta al paciente, “preferiblemente alguien sin condiciones crónicas subyacentes”, manteniendo siempre un metro de distancia y con el uso de tapabocas y guantes.
Se recomienda el uso frecuente de agua y jabón en manos, así como de alcohol en gel de todas las personas que habiten en ese hogar. Si el paciente debe concurrir a espacios en común con otros, debe hacerlo con tapabocas, así como cubrir lo más posible las lesiones cutáneas.
No se deben compartir artículos personales como cubiertos, ropa de cama, toallas, dispositivos electrónicos. “Las sábanas y la ropa de cama deben levantarse y enrollarse con cuidado para evitar la dispersión de partículas infecciosas de lesiones y fluidos corporales. No se deben sacudir”, explica la guía. Estos artículos solo podrán ser manipulados por el paciente y lavarse por separado de otros artículos del hogar, con agua caliente. Si no se dispone de agua caliente, con abundante cloro.
“Los pacientes con MPX (así se denomina al virus) que reciben atención domiciliaria deben permanecer aislados y abstenerse de tener contacto cercano hasta que sus lesiones cutáneas se han convertido en costras, las costras se han caído y debajo se ha formado una nueva capa de piel”, indica el texto oficial.
La limpieza del hogar debe ser constante y con uso de desinfectante o hipoclorito de sodio periódicamente.
Se recomienda, además, evitar el barrido en seco, porque podría dispersar partículas del virus.
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