Los rebeldes de Tigré descartaron los temores de un "baño de sangre" en Adis Abeba en caso de tomarla para derrocar al gobierno de Abiy Ahmed y rechazan que la población de la capital de Etiopía se les "oponga ferozmente".
Los rebeldes de Tigré rechazan la posibilidad de un "baño de sangre" en la capital etíope
Los rebeldes de Tigré descartaron los temores de un "baño de sangre" en Adis Abeba en caso de tomarla para derrocar al gobierno de Abiy Ahmed y rechazan que la población de la capital de Etiopía se les "oponga ferozmente".
Sin embargo, decenas de miles de etíopes juraron el domingo, durante una manifestación progubernamental en la plaza Meskel, que defenderán a la capital Adis Abeba de los rebeldes de Tigré, y denunciaron los esfuerzos diplomáticos internacionales para poner fin al conflicto en el norte del país.
Pero para el portavoz de TPLF, Getachew Reda, "decir que la gente de Adis se opone ferozmente a nosotros es totalmente exagerado", dijo en una entrevista con AFP.
"Adis Abeba es un crisol de razas. Allí vive gente con todo tipo de intereses. Decir que Adis se convertirá en un baño de sangre si entramos es absolutamente ridículo. No creo que esa hipótesis (...) sea creíble", dijo.
El gobierno negó avances rebeldes importantes y amenazas para la capital. Sin embargo, decretó el martes el estado de emergencia en todo el país, para proteger a la población del TPLF y de sus aliados del Ejército de Liberación de Oromo (OLA). También hizo un llamado a sus habitantes para que se organicen y defiendan la ciudad.
Estados Unidos ordenó el sábado la salida del personal no esencial de su embajada en Etiopía, donde esta semana se han intensificado los combates en el norte entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes de Tigré.
Arabia Saudita, Noruega, Suecia y Dinamarca también pidieron a sus nacionales que abandonen el país.
El papa Francisco pidió el domingo un gran esfuerzo diplomático para terminar con el conflicto. "Renuevo mi llamamiento para que prevalezcan el camino de la paz y de la fraternal armonía para el diálogo", afirmó antes los fieles reunidos en la plaza de San Pedro del Vaticano.
El fin de semana pasado, el Frente de Liberación Popular de Tigré (TPLF) reivindicó la captura de dos ciudades estratégicas, a 400 kilómetros de la capital.
El portavoz de TPLF hizo hincapié en que tomar la capital no es "un objetivo": "No estamos particularmente interesados en Adis Abeba, queremos asegurarnos de que Abiy no represente una amenaza para nuestra gente".
Pero si el primer ministro no se va, "por supuesto" los rebeldes tomarán la ciudad, agregó.
Según él, los rebeldes avanzaron hacia el sur y se "acercan a Ataye", 270 kilómetros al norte de la capital, y también hacia el este hacia Mile, una localidad ubicada en la carretera que conduce a Djibouti y que es crucial para el abastecimiento de Adis Abeba.
El TPLF no quiere tomar el control del país, que mantuvo con mano de hierro entre 1991 y 2018. "Solo queremos asegurarnos de que se escuche la voz de nuestro pueblo, que ejerzan su derecho a la autodeterminación, principalmente en la organización de un referéndum para decidir si deben quedarse como miembro de Etiopía o independizarse", dijo Getachew Reda.
El TPLF dominó las estructuras políticas y de seguridad de Etiopía durante 27 años, después de tomar Adis Abeba y derrocar al régimen militar-marxista del Derg en 1991.
Después de meses de tensión, Abiy Ahmed, premio Nobel de la Paz de 2019, envió al ejército a Tigré en noviembre de 2020 a destituir a las autoridades regionales del TPLF, a quienes acusó de atacar bases militares.
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FUENTE: AFP
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