Las diferencias sociales son terribles en América Latina. Pero en México todo se va hacia los extremos. Lo bueno pero sobre todo lo malo allí se multiplica por los millones de personas que viven en su territorio y por la eterna fractura social que existe entre las élites y el resto de la población.
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Los mexicanos declaran la guerra con "los nenes de papá"
Una taquillera película que ridiculiza a una rica familia deja al descubierto la fobia de una sociedad harta de la nueva generación de millonarios
En las últimas semanas, el éxito de una película en clave de comedia “Nosotros Los Nobles” (foto) de algún modo pone sobre la mesa lo que es una tendencia social en ascenso: burlarse de los “hijos de papá” o “los juniors” como se les suele llamar a los jóvenes de familias millonarias, que viven en el lujo en un país de miseria, sin méritos y con total impunidad.
“Nosotros los Nobles” ha tocado una fibra y se ha convertido en el mayor éxito de taquilla local en la historia del cine mexicano, con 6,8 millones de entradas vendidas. Eso ya supera el récord previo de 5,2 millones para el filme de 2002 El crimen del Padre Amaro. El estudio de cine de Estados Unidos Warner Brothers ya ha comprado los derechos para hacer una versión estadounidense, informa The Wall Street Journal.
"El compás social está cambiando hacia un consenso de que la forma en que se comportan estas personas no es honrosa y no es cool", afirma Gary Alazraki, el cineasta de 35 años responsable del éxito.
Alazaraki es el mismo un “junior” que dejó de serlo por decisión propia, mientras estudiaba publicidad, comunicación y cine en los Estados Unidos. Una chica que conoció en Los Ángeles le hizo saber que no estaba muy cautivada por su billetera y eso le hizo pensar. “Me dije a mí mismo que si quería competir profesionalmente tenía que despojarme de mis ventajas”, comentó.
Esta comedia sobre los juniors trata precisamente de eso. Es la historia de un empresario rico y sus tres hijos veinteañeros que viven de la cuenta bancaria de su padre, hasta que éste trama un engaño para hacerlos creer que cayó en la bancarrota. La familia se ve obligada a mudarse a un barrio de bajos ingresos. Allí, los hijos deben hacer algo que no habían hecho nunca: conseguir empleos de verdad.
Escenas de humor muestran cómo Javi, el hijo mayor, se lamenta porque su tarjeta American Express Black y su BlackBerry han sido cancelados. Consigue un trabajo como conductor de un minibus por las caóticas calles de Ciudad de México.
La hija, Barbie, trabaja de mesera en una cantina. Cuando se entera de que el personal comparte las propinas, se queja: "¡Pero no estamos en Cuba!".
El menor, que coqueteaba con el budismo y el yoga, se convierte en cajero bancario y por un momento debe dejar los temas espirituales de lado.
El arte imitó a la vida en este caso. Es fácíl ver a los juniors con el pelo engominado, en autos deportivos, con ropa de diseño, por las calles del distrito federal. Caro, seguidos de cerca por una 4x4 llena de guardias privados. Los muros que los separan de los demás les permite vivir fuera de los problemas sociales del país.
En abril, Andrea Benítez, la hija de un político con buenas conexiones, apareció en un restaurante de moda en Ciudad de México sin reserva. Ella montó un escándalo cuando no le dieron la mesa que quería. Por eso, procedió a llamar a los inspectores de Profeco, la agencia de protección del consumidor del gobierno, que resulta que estaba encabezada por su padre. Los inspectores cerraron el restaurante enseguida.
Pero lo que Benítez no tuvo en cuenta fue la creciente clase media mexicana, cuya intolerancia hacia los juniors está creciendo y que está usando los medios sociales para hacer algo al respecto. En cuestión de horas, la joven y su padre se convirtieron en blancos de una furiosa campaña en Twitter, donde los usuarios la llamaron #LadyProfeco. En cuestión de semanas, su padre -amigo del presidente Enrique Peña Nieto- fue obligado a renunciar y ella obligada a pedir disculpas.
El tag "Lady" se ha convertido en una especie de código para identificar a los videos virales que resaltan las malas maneras de las élites consentidas de México. #LasLadiesDePolanco, un video subido a YouTube en 2011, mostraba a dos jóvenes ebrias en el elegante vecindario de Polanco, insultando a unos policías que las pararon por una infracción de tránsito. Las jóvenes les gritaron "asalariados" (un evidente insultopara ellas) a los policías y se alejaron en su auto. El video causó tal indignación que las jóvenes luego fueron identificadas, pagaron una multa y se disculparon públicamente.
Las redes sociales les ha jugado en contra. Facebook ha sido, desde el inicio, el puente para mostrar su estilo de vida. El año pasado, diarios locales publicaron fotos de la hija del titular del sindicato de trabajadores petroleros del país viajando por el mundo en aviones privados con sus tres perros, Keiko, Boli y Morgancita. Las fotos, tomadas de su perfil de Facebook, desataron tantas críticas, que acabó cerrando la cuenta.
Mientras tanto, han empezado a surgir otras señales de cambio. Un nuevo sitio web lanzado en 2011 para burlarse de los juniors -Mirreybook.com, en referencia a "mi rey", como llaman a sus hijos muchos mexicanos de clase alta- tiene 87.000 seguidores en Facebook y otros sitios. "Lo hicimos para burlarnos de ellos, pero pronto nos dimos cuenta de que muchos querían estar en el sitio, como reconocimiento de su estatus", dice Pepe Ceballos, un emprendedor de 30 años.
Hace unas semanas, Jorge Emilio González, presidente del Partido Verde de México, fue detenido por conducir ebrio. Uno de los juniors más conocidos del país, heredó el partido de su padre a los 29 años. En el país, se lo conoce como "El Niño Verde", pese al hecho de que ahora ya tiene 41 años.
González, en su Mercedes negro, le dijo a la policía que había tomado "solo cuatro tequilas", según oficiales en el lugar. Se negó a hacer la prueba de alcoholemia y dio un nombre falso. Luego dos de sus guardaespaldas armados les ofrecieron US$180 a cada uno de los cuatro policías, para que lo dejaran ir. Cuando no funcionó, los guardaespaldas intentaron liberarlo por la fuerza.
"No saben con quién se están metiendo", le gritó González a la policía mientras lo metían en el coche patrulla. El arresto salió en la portada de los diarios y desató una renovada polémica cuando se supo que el abogado de González logró liberarlo después de unas pocas horas, mucho menos que el día completo que establece la ley.
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