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Los "harragas", dispuestos a morir para viajar de Argelia a España

En un mar Mediterráneo tranquilo y plano, unas cincuenta lanchas llegan a una playa española un domingo de octubre, cargados de "harragas", emigrantes argelinos que cada vez en mayor número tratan de alcanzar Europa sin importarles los riesgos.

En un mar Mediterráneo tranquilo y plano, unas cincuenta lanchas llegan a una playa española un domingo de octubre, cargados de "harragas", emigrantes argelinos que cada vez en mayor número tratan de alcanzar Europa sin importarles los riesgos.

"Prefiero morir en el mar que quedarme en Argelia", suelta Khaled Dih, el rostro ojeroso, sus zapatillas Nike mojadas y llenas de arena, al llegar a una playa de la provincia de Almería (sudeste) tras una travesía nocturna de seis horas y 200 kilómetros desde Orán, en el noreste de Argelia.

"No hay qué comer, no hay trabajo", lamenta, ajustando su coleta entre dos cigarrillos.

Khaled eligió el día de su 21º cumpleaños para abandonar Argelia como miles de "harragas" (literalmente, "aquellos que queman"), el apodo que reciben los emigrantes que a menudo prenden fuego a sus documentos de identidad para evitar ser identificados y devueltos a Argelia, y, metafóricamente, queman fronteras clandestinamente y jugándosela.

Al menos 309 inmigrantes, entre ellos 13 niños, han muerto en el Mediterráneo oeste desde principios de año, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

La lancha "iba muy rápido, bum, bum", explica este boxeador aficionado y fan del grupo de rap francés PNL, mientras sacude su cuerpo imitando los rebotes de la embarcación antes de parar por el dolor. "No se podía hacer nada" durante la travesía, ni beber, ni comer, así que "pensaba en mis padres, en mis amigos", narra.

Sentado ante la estación de autobuses, se encuentra con el ánimo por los suelos después de tres noches sin dormir desde que salió de Annaba, su ciudad natal (noreste), hacia Orán, 900 km al oeste, donde pagó 4.500 euros para cruzar, una suma que representa el salario de muchos meses.

Khaled está esperando un autobús a Barcelona, desde donde intentará ir a Francia, como la gran mayoría de los "harragas".

"No hablo español (...) Tengo familia y amigos en Francia, así que no puedo quedarme aquí solo".

- Mujeres y niños -

El número de argelinos que llega a las costas del sudeste de España o a las islas Baleares ha aumentado en los últimos meses.

Un documento interno de las autoridades españolas consultado por AFP indica que 9.664 argelinos han entrado ilegalmente en España desde principios de año, un 20% más que hace un año.

Según la agencia europea Frontex, son la primera nacionalidad en entrar ilegalmente en España, y la tercera en Europa.

Del lado argelino, en 2021 se interceptaron 4.704 emigrantes de salida, más de la mitad de ellas en septiembre, según el Ministerio de Defensa argelino.

La novedad es que cada vez más mujeres y niños arriesgan su vida para cruzar.

"Hay un nuevo fenómeno de 'harraga' familiar", con "mujeres, bebés, mujeres embarazadas y personas discapacitadas" que "nos muestra el grado de desesperación" que se vive en Argelia, estimó Saíd Salhi, vicepresidente de la Liga Argelina de Defensa de los Derechos Humanos (LADDH).

La organización Save The Children afirma haber atendido a más de un centenar de niños que llegaron en septiembre a las costas de Andalucía, la región de Almería.

- La angustia de los familiares -

Al otro lado del Mediterráneo, la angustia es enorme para las familias de los 'harragas', dice Francisco José Clemente Martín.

Este almeriense de 24 años, miembro de la ONG Centro Internacional para la Identificación de Migrantes Desaparecidos (CIPIMD), informa diariamente a los familiares de los inmigrantes, de si están bien o mal, y algunas veces tiene que enviarles fotos de cadáveres para identificarlos.

Las llamadas están marcadas por los "gritos, lloros, desesperación, muchas madres acaban en el hospital también, por el nerviosismo", dice.

Ahmed Bensafia, un inmigrante de 28 años que llegó a Almería hace un año, no informó a su familia de que iba a emprender viaje "para no preocuparles", confiesa, con la camiseta del Mouloudia Club de Argel.

Pero cree que no tenía otra opción porque en Argelia "el salario es tan bajo" que "un día de trabajo no te garantiza ni siquiera una comida por la noche". Pese a ello, echando la vista atrás, aconseja a sus compatriotas "no arriesgar sus vidas", como él hizo.

Si consiguen escapar de la policía española, los inmigrantes argelinos todavía tienen que sortear muchos obstáculos hasta Francia. A principios de octubre, tres de ellos murieron atropellados por un tren en San Juan de Luz (suroeste de Francia) cuando se estiraron en la vía para descansar y escapar a los controles.

Dos días después del encuentro con Khaled en Almería, este informa de su llegada a Francia: "Aliviado", se confiesa.

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FUENTE: AFP

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