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Los futbolistas serbios en Albania se alejan de la política

Albania y Serbia mantienen relaciones complicadas pero los futbolistas serbios que militan en clubes albaneses lo tienen claro: el deporte está por encima de todo y va más allá de los conflictos étnicos y políticos.

28 de enero de 2022, 08:38hs

Albania y Serbia mantienen relaciones complicadas pero los futbolistas serbios que militan en clubes albaneses lo tienen claro: el deporte está por encima de todo y va más allá de los conflictos étnicos y políticos.

"El fútbol es una herramienta fabulosa para aprender a vivir juntos", asegura Luka Milanovic (29 años), que figura entre la quincena de jugadores serbios que dan patadas al balón en Albania.

Las relaciones entre Tirana y Belgrado están marcadas inevitablemente por la cuestión de Kosovo, la antigua provincia serbia cuya declaración de independencia en 2008, una década después de un conflicto sangriento, no ha sido reconocida por Serbia.

Las diferencias entre el Kosovo de mayoría albanesa y musulmana y la Serbia eslava y ortodoxa están muy lejos de las preocupaciones de Luka Milanovic, que dice haber tenido "un recibimiento muy cálido" en Albania.

Juega desde hace cuatro meses en primera división, en el equipo de Kukës, una región montañosa fronteriza a Kosovo que acogió a más de 500.000 albaneses kosovares huyendo de la violencia durante la guerra.

En su opinión, esta etapa actual es una continuación natural de su carrera internacional, tras pasar por el Estrella Roja y el OFK de Belgrado, y tras jugar también en equipos de Bélgica, Malasia, Grecia y Hungría.

"Estoy ahí por amor al fútbol", explica a la AFP Milanovic, que entre sus compañeros de equipo tiene a albaneses, kosovares, montenegrinos y croatas. Sin pensar en las tensiones históricas y étnicas de los Balcanes.

- "La lengua del fútbol" -

"Para los jugadores y los aficionados, Luka es de los nuestros", confirma Erjon Allaraj, portavoz del club.

"Hablamos lenguas diferentes pero todos conocemos la lengua del fútbol", señala el capitán del Kukës, Gjelberim Taipi, un albanés originario de Bunajovac (Serbia).

Todo el equipo celebró conjuntamente en diciembre el nacimiento del primer hijo de Luka. Su bebé y su mujer viven por ahora en Belgrado pero Milanovic espera que su familia se instale pronto con él.

En la otra parte de Albania, cerca de la costa adriática, Aleksandar Ignjatovic (33 años) es el capitán del equipo de primera división del KF Laç, club que cuenta con jugadores de varias nacionalidades de los Balcanes.

Ignjatovic, que jugó antes en Serbia, Holanda y Hungría, recuerda el impacto que provocó entre sus amigos al anunciar que se iba a jugar a Albania: "¿Qué vas a hacer allí? ¿Por qué ir a ese país?

"Ahora, cuando ven en Instagram mi vida en Albania, muchos me dicen que quieren venir a visitarme", afirmó.

Quiere aprovechar su experiencia bicultural para su reconversión post-futbolística.

"Pienso abrir una agencia de turismo que me permita trabajar en Albania y en Serbia. Conozco ahora todos los lugares bonitos de Albania", dijo.

Presume además de tener amigos albaneses y se ríe de los prejuicios étnicos.

- "Dos mundos diferentes" -

"El fútbol permite reforzar los lazos. El fútbol y la política son dos mundos completamente diferentes", filosofa el capitán, que vive desde hace tres años en Tirana. Reside ahora allí con su esposa y su hija de tres meses.

Vladimir Novakovic, especialista en fútbol de la cadena serbia Sportklub, subraya que Serbia exporta numerosos jugadores profesionales que "deben asegurarse de encontrar un club porque viven de este deporte".

Pero este mundo no siempre consigue librarse de las ideas ultranacionalistas de los Balcanes.

En 2018, durante un partido del Mundial entre Suiza y Serbia, los jugadores suizos de origen kosovar Xherdan Shaqiri y Granit Xhaka generaron una gran polémica al celebrar sus goles con un gesto que recordaba al águila de dos cabezas de la bandera albanesa.

En 2014, en Belgrado, hubo incidentes violentos durante un partido de las eliminatorias para la Eurocopa-2016 entre Serbia y Albania, cuando un dron sobrevoló el estadio llevando una bandera que mostraba un mapa de la "Gran Albania".

Belgrado acusa regularmente a Tirana y Pristina de tener como objetivo último reagrupar en un mismo Estado a las comunidades albanesas de los Balcanes.

Por su parte, en los estadios serbios no es raro escuchar a los ultras defender la "Gran Serbia", en una zona del mundo que todavía recuerda con mucho sufrimiento las masacres y las guerras de los años 1990.

Según la Super Liga de Serbia, ningún futbolista albanés juega actualmente en el país.

En la capital serbia, Borisav Stojacic (82 años) es nostálgico de "la época yugoslava en la que la presencia de jugadores albaneses en Serbia no tenía nada de extraordinario".

"Así es como debería ser. Poner el acento en la nacionalidad es un problema que apareció hace solamente unas décadas", lamenta.

bme-ev/dr/rsc/iga

FUENTE: AFP

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