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La vida sencilla en un poblado aislado en el desierto iraquí

En el vasto desierto del occidente iraquí, unas 200 familias viven en Al Sahl, un poblado en gran parte aislado del resto del mundo, cuyo único vecino es una de las bases militares más grandes del país.

En el vasto desierto del occidente iraquí, unas 200 familias viven en Al Sahl, un poblado en gran parte aislado del resto del mundo, cuyo único vecino es una de las bases militares más grandes del país.

"Llevamos una vida sencilla, primitiva", comentó Abu Majid, uno de los ancianos de Al Sahl, que vive de la ganadería y la agricultura.

"Nuestro poblado tiene más de 100 años y aun no tiene electricidad ni centro médico", dijo el hombre de más de 70 años, vestido con una túnica y kuffiya roja y blanca.

Perdida entre las colinas rocosas y rodeada de cultivos de palmeras, Al Sahl está a 250 km al noroeste de Bagdad.

El hospital más cercano está a más de media hora en coche por un camino irregular y el único centro educativo es una escuela primaria.

Para comunicarse con el mundo exterior, la gente usa teléfonos móviles viejos en lugar de teléfonos inteligentes, y la red 3G no llega al sitio.

Irak es el segundo mayor productor de petróleo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), pero ha sido devastado por décadas de guerra y corrupción, mientras su infraestructura es deficiente y los servicios públicos están en deterioro.

Un tercio de los 40 millones de iraquíes viven en la pobreza, según la ONU, una situación agravada por la pandemia del coronavirus y la caída en los precios del petróleo.

- Ganadería o agricultura -

En Al Sahl, casas pequeñas con puertas de acero y casi sin ventanas están alineadas por callejones desiertos, donde a veces pasa un automóvil viejo o aparece ganado en un cercado de alambre.

Agua salada sale de los pozos con ayuda de una bomba, y los residentes la usan sin filtrar para beber, lavar y para sus animales, mientras que los cultivos son irrigados con la lluvia.

El poblado mantiene una cultura insular y tradiciones conservadoras.

Abu Majid dice que ha ido a Bagdad una sola vez, hace 20 años. Su esposa, Umm Majid, habla con los visitantes masculinos, desde atrás de una puerta. Insiste en protestar por la falta de servicios médicos y de electricidad.

Pese a los frecuentes apagones que aquejan a los iraquíes en otras partes del país, la dilapidada red eléctrica nacional es un lujo inalcanzable para Al Sahl.

Sus pobladores usan generadores antiguos para tener algunas horas diarias de electricidad.

"Nuestros niños tienen derecho a una o dos horas de televisión de vez en cuando", comentó Umm Majid.

El poblado está a 10 km de la base aérea de Ain al Asad, una de las más grandes del país. La base es usada por tropas estadounidenses y a menudo es blanco de ataques.

El poblado no tiene conexiones con la base, pero su proximidad presenta retos.

"En una ocasión mataron a dos de mis ovejas que pastaban cerca de donde realizaban ejercicios con disparos", contó Mehdi, un pastor.

"Pero aquí es ganadería o agricultura, no hay otra cosa para ganarse la vida", comentó el hombre de unos 20 años.

- Sin vacunas -

"Solo tenemos una escuela primaria", se quejó Mohamed Mehdi, de 17 años, con una vestimenta pesada pese al calor de 40 grados.

Para ayudarle a sus padres en la finca, dejó de estudiar al concluir la escuela primaria, donde seis aulas apenas alcanzan para los niños de la comunidad.

Qatri Kahlane al Obeidi, funcionario municipal de la ciudad más cercana, Al Baghdadi, reconoció la falta de servicios públicos en el poblado.

Hizo algunas promesas vagas de impulsar proyectos para conectar a Al Sahl a la red eléctrica y a una planta de purificación de agua, al tiempo que pidió a grupos de ayuda y organizaciones internacionales ayudar a construir un centro de salud.

Abu Majid recordó que en agosto, un poblador enfermo murió camino al hospital más cercano.

"No es fácil llevarlos (a recibir atención médica), sobre todo de noche", declaró Abu Majid. "Si alguien se enferma, muere".

Mujeres embarazadas de la localidad deben ser llevadas a la ciudad varios días antes de dar a luz.

Sin embargo, incluso la pandemia parece haber pasado de largo de Al Sahl.

"El coronavirus no ha llegad a nuestro poblado, nadie está vacunado", aseguró Abu Majid.

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FUENTE: AFP

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