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La versión del casero, principal sospechoso del crimen: Cristina Jones murió al caer del balcón mientras bailaba

Alejandro Rodríguez hizo un relato inconsistente con las evidencias de un estrangulamiento. Ya había sido indagado por Lola Chomnalez.

Alejandro Rodríguez, el hombre imputado por el asesinato de Cristina Jones, dijo que la mujer murió al caer mientras bailaba en el balcón de su casa de Punta del Diablo el 15 de junio de 2017.

En la pasada madrugada Rodríguez fue enviado a prisión por homicidio muy especialmente agravado.

Ante la fiscal y la jueza, Rodriguez dijo que Jones había tomado alcohol y que estaba "sobremedicada", lo que pudo haber favorecido la pérdida del equilibrio.

Según su relato, la mujer dio una media vuelta, golpeó contra la baranda, ésta cedió y cayó al vacío dando su cabeza contra una maceta.

El relato de Rodríguez es inconsistente con los hechos, ya que Jones -según la pericia forense- murió estrangulada con un cable.

La explicación que da para que exista huella de un cable en la garganta de la víctima no convenció a nadie. Supuestamente, dijo, la envolvieron en una sábana y sujetaron el cuerpo con cables antes de proceder a su enterramiento.

Si fue una muerte accidental, por qué no llamar a la Policía, le preguntaron. Allí, Rodríguez dejó entrever su intención de hacer pasar el hecho como una desaparición para apoderarse de las pertenencias de Jones. Hasta allí su responsabilidad, dijo.

Sin embargo, su versión de los hechos no coincide con las evidencias.

El detenido hizo su apuesta. Dijo que Jones aun vivía cuando fue atendida tras el golpe y la caída. De hecho, fue llevada por él a la cama. Le preguntó a Cristina si pedía una ambulancia, y agregó que ella no respondió y empezó a tener convulsiones. Luego ella hizo una larga exhalación antes de morir.

ABOGADO JONES JUEVES

Las autoridades judiciales no creen en ese relato. Rodríguez mostró cierto grado de premeditación y alevosía al cumplirse un año de la supuesta desaparición.

Hablando frente a cámaras de canal 4, el autoproclamado casero le habló a la supuesta desaparecida pidiendo que regresara: “Cristina, Panda te está esperando. Venite que está todo bien con nosotros”.

Panda era el perro que Jones protegió durante su estadía en Punta de Diablo.

Los hijos de la dueña del inmueble tampoco creyeron en Rodríguez. Para empezar, encontraron raro que su madre hubiera contratado un empleado.

El empresario Francisco Ravecca Jones, hijo de la victima, sospechó de inmediato del ·casero".

"Primero decía que la había llevado a Paysandú en un auto alquilado, no se acordaba de la marca del auto, ni del color, ni dónde lo había alquilado. Después cambió la versión y dijo que la había llevado a la parada para que se tomara el ómnibus a Punta del Este”, contó Ravecca Jones.

En segundo lugar, el hombre y su pareja parecían decididos a quedarse con la propiedad, o al menos no pensaban moverse de allí hasta que un orden judicial los conminó a abandonar el lugar.

Los hechos posteriores demostraron que el motivo fue el robo con un aliciente adicional: Cristina Jones había sacado dos préstamos por 31.000 pesos horas antes de la desaparición.

La forma en que enterraron a Jones -dentro de una sábana, a dos metros bajo tierra, en un suelo arenoso- permitieron una inmediata identificación gracias un tatuaje en el hombro izquierdo de colores verde, amarillo y rojo

Durante la audiencia la fiscal de Chuy Sandra Fleitas, a cargo del Caso, solicitó 180 días de prisión preventiva cautelar y la jueza María José Camacho accedió al pedido.

Para rematar su relato, Rodríguez djo que nunca pensó en huir. Lo sorprendieron en la zona militar de Santa Teresa porque "estaba tomando un atajo" para entregarse a fiscalía.

El ahora imputado pasó varias veces por los juzgados por diferentes causas, a pesar de que no cuenta con antecedentes penales.

En 2015 fue citado a declarar por el crimen de la joven argentina Lola Chomnalez.

En 2016 fue indagado por otro homicidio y en el 2007 por lesiones personales.

Además el hombre declaró por desacato, un problema vecinal, receptación y dos veces por hurto.

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