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La Scala conquista nuevos públicos con una velada mágica

Un ballet sobre un escenario de madera resbaladizo que flota en medio de una piscina iluminada, fue el escenario mágico bajo las estrellas que La Scala de Milán ofreció al salir de sus muros para conquistar nuevos públicos.

Un ballet sobre un escenario de madera resbaladizo que flota en medio de una piscina iluminada, fue el escenario mágico bajo las estrellas que La Scala de Milán ofreció al salir de sus muros para conquistar nuevos públicos.

Las luces centelleantes se reflejaban en el agua turquesa de la enorme piscina cubierta de los Bagni Misteriosi (Baños Misteriosos), un lugar de culto de Milán, fundado en los años 30 y que se convierte en sugestivo teatro por la noche.

"Es mágico, es la primera vez que asisto a un espectáculo de La Scala", confesó entusiasmada Federica Smaldino, una oficinista de 47 años.

Apasionada de ballet, prometió atravesar finalmente la puerta del prestigioso y céntrico teatro milanés, mejor conocido como el templo de la lírica italiano.

El programa que ofrece es rico: Extractos de piezas contemporáneas, entre ellas "Sentieri" de Philippe Kratz y "Movements to Stravinsky" de Andras Lukacs, pero también grandes clásicos como "El lago de los cisnes" y "Don Quijote", coreografiados por el mítico Rudolf Nureyev.

Un ballet que quiere estar cerca de su público y al mismo tiempo ofrecer otros registros: "Queríamos presentar un buen número de piezas diferentes para mostrar la gama de ballet de La Scala", explicó a la AFP el director, Manuel Legris, ex bailarín estrella de la Ópera de París.

"Se siente una alegría particular porque hemos descubierto un público nuevo, que no necesariamente tiene la oportunidad de ir a La Scala", aseguró con una gran sonrisa.

Como los espectadores, quedó hechizado por los Bagni Misteriosi.

"Es un lugar que te hace soñar y que transporta a la danza a un mundo verdaderamente mágico", reconoció.

El público disfruta desde los primeros minutos del espectáculo nocturno, que forma parte de una serie de conciertos gratuitos que ofrece La Scala, con un repertorio que va desde el jazz hasta Vivaldi y Donizetti, pasando por Brahms, Bach e incluso Rachmaninoff.

- "Pas de deux" en movimiento -

Rita Tornari, una jubilada de 67 años, quedó encantada. "Esta iniciativa da la oportunidad a personas como yo, que rara vez han ido a La Scala, de asistir a un espectáculo tan prestigioso", aseguró.

Con movimientos a veces rápidos, a veces lánguidos, abrazos efímeros antes de la separación: Emanuela Montanari y Massimo Garon protagonizaron un conmovedor "pas de deux", interpretando Arbakkinn de Simone Valastro, con la emocionante melodía del compositor islandés Olafur Arnalds.

Luego, el Lago de los Cisnes tomó el relevo, con los gestos elegantes y ligeros del dúo Vittoria Valerio y Claudio Coviello, que aparecieron, como plumas, suspendidos sobre las olas.

"En este escenario, algo inestable, tenemos que redoblar la atención y la concentración para no resbalar", explicó Vittoria Valerio.

La bailarina, solista de La Scala, estaba feliz de volver a exhibirse ante el público, tras una temporada marcada por la pandemia del coronavirus.

Los espectadores "nos dan adrenalina, pasión y ganas de bailar", reconoció.

- Mensaje de esperanza -

El espectáculo también "es un mensaje de esperanza tras la pandemia", sostiene su compañero, Claudio Coviello.

Para Dominique Meyer, director de La Scala desde mediados de 2020, hay que volver al espíritu de los años 70, cuando uno de sus predecesores, Paolo Grassi, intentó abrir el legendario escenario al gran público.

"Mucha gente no ha entrado nunca al teatro, pero la cultura es para todos, la música es para todos", explicó a la AFP.

"Debemos luchar contra la idea de que la cultura está reservada a una pequeña élite. Esta es una iniciativa a favor de su democratización", añadió.

Bajo la mirada asombrada de los espectadores reunidos alrededor de la piscina y de los habitantes de los edificios que asoman a la piscina, el ballet de la Scala ofreció la parte final de Don Quijote, en la que mezcla danza clásica y flamenco.

El famoso "Grand pas de deux" acrobático, esbozado a un ritmo frenético por los solistas, fue recibido con estruendosos aplausos.

Como hipnotizados, los espectadores tuvieron dificultades para abandonar sus sillas al final del espectáculo y volver lentamente a la realidad.

bh/kv/me

FUENTE: AFP

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