La guerra de Malvinas, un impulso a la prosperidad para el lado británico

Si en Argentina la guerra de las Malvinas se vive aún como una herida abierta, del lado británico es presentada como una liberación que, 40 años después, ha permitido ofrecer prosperidad a este archipiélago del Atlántico sur.

Si en Argentina la guerra de las Malvinas se vive aún como una herida abierta, del lado británico es presentada como una liberación que, 40 años después, ha permitido ofrecer prosperidad a este archipiélago del Atlántico sur.

El 2 de abril 1982, Tom Herring tenía 31 años y era sargento del tercer batallón del regimiento de paracaidistas británicos.

Estaba de permiso antes de la Semana Santa, pero las tropas argentinas invadieron el archipiélago y fue llamado para volver al cuartel. "Cuatro días después estábamos embarcando en Southampton", recuerda.

"Nuestro trabajo, en caso de emergencia, es proteger a nuestros ciudadanos", subraya al margen de la inauguración de una exposición con motivo del 40 aniversario del conflicto en el Museo del Ejército de Londres.

"Era un territorio de soberanía británica, habían sido invadidos en su casa", agrega, subrayando que no había "ninguna maldad hacia los argentinos".

En el Reino Unido, el aniversario del inicio del conflicto no se celebra, ni se habla de él.

Pero si de algo sirvió, fue para poner el archipiélago en el mapa mental de unos británicos que poco sabían de las Malvinas.

En aquel momento, muchas personas en el Reino Unido pensaban que las islas, ubicadas a 400 km de las costas argentinas y a 12.700 km de Londres, estaban en Escocia, recuerda Herring.

- "Relaciones amistosas" -

En aquella época, la primera ministra conservadora Margaret Thatcher, apodada la Dama de Hierro, estaba impulsando unas muy impopulares reformas económicas liberales. El desempleo estaba por las nubes y su permanencia en el poder, amenazada.

Pero su despliegue de casi 30.000 soldados --y su rápida victoria-- hizo que aquel remoto archipiélago de 770 islas cobrara relevancia pública en el país.

Durante un viaje a las Malvinas en 2012, Herring, que preside una asociación de veteranos, estableció relación con un oficial argentino con el que sigue en contacto.

"Él sigue pensando que las islas son parte de su país, nosotros pensamos que son británicas", dice, y cuenta que en lugar de enfrentarse por este asunto, comparte el "espíritu militar".

"Hay relaciones amistosas", prosigue el ahora septuagenario, "son los gobiernos los que están en conflicto".

"La relación con Argentina es atroz", coincide Leona Roberts, miembro de la asamblea legislativa del archipiélago que viajó a Londres para el aniversario.

"Se niegan a reconocer que los isleños de las Malvinas existen", agrega esta isleña de sexta generación, señalando la prosperidad de la que goza ahora el archipiélago.

Bajo control británico desde 1833, las Malvinas, que hoy tienen una población de 3.200 habitantes, siguen siendo reclamadas por Argentina, tras la guerra relámpago que enfrentó al país con el Reino Unido durante 74 días, dejando unos 900 muertos: 649 soldados argentinos, 255 británicos y tres isleños.

El 14 de junio, día de la rendición de las fuerzas argentinas, se celebra como el día de la liberación en el archipiélago, donde es festivo.

Pero con una edad media de 38 años, muchos de sus habitantes ni siquiera habían nacido cuando comenzó el conflicto.

"Los isleños nacidos después del conflicto estamos todos agradecidos a los veteranos", afirma Tamsin McLeod, oriunda de las Malvinas que ahora estudia en la universidad en Gran Bretaña.

"No me canso de decirlo", añade.

Las autoridades autónomas del archipiélago insisten en destacar lo mucho que se han transformado las islas desde la guerra.

Destacan su autosuficiencia financiera, ya que sólo dependen del Reino Unido para su defensa, y que ahora son un centro de investigación científica y biodiversidad.

"Construimos el país de la nada. El conflicto nos permitió avanzar", subraya Roberts.

En 2013, los habitantes de la Malvinas votaron casi en su totalidad a favor de la soberanía británica en un referéndum.

spe/acc/es

FUENTE: AFP

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