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Juez devuelve menores a una madre y padrastro denunciados por maltratos

La tenencia provisoria de las adolescentes había sido otorgada a su abuela, pero días después un juez dispuso lo contrario.

Según relatan las tres hermanas de 13, 14 y 15 años, son sometidas a abusos físicos y verbales por parte de su padrastro, con el beneplácito de su madre. Su padre biológico y su abuela denuncian manejo irregular del expediente judicial, y acoso policial.

En 2013 sus padres se separaron y las tres fueron a vivir con su madre y el padrastro. Según dijeron a la policía, el maltrato comenzó inmediatamente.

Cuando hicieron la denuncia en la Comisaría, las niñas declararon “mis padres se divorciaron en el 2013 y en 2014 nos fuimos a vivir con la pareja de mi madre. Desde esa fecha mi padrastro me pegaba a mí y a mis dos hermanas, y también le pegó a mi madre. (…) Una vez nos hizo arrodillar a mí sobre piedras y maíz, y a mi hermana sobre piso de material. Nos dejó hincadas, a mis hermanas por un rato, y a mí por una hora. Una vez me pegó en la espalda con un caño. Es vez mi madre estaba trabajando, pero cuando me hizo arrodillar en las piedras mi madre lo vio y no hizo nada”, relata el documento. Además, dice que “me pegaba por las cartas que yo le hacía a mi padre, porque me revisaba la mochila, y a mis hermanas no sé por qué les hacía eso”.

El padre biológico de las niñas y la abuela convocaron a la prensa. Según explica el hombre, el 19 de setiembre recibió un llamado del liceo al que concurren para decirle que sus hijas estaban siendo sometidas a maltratos físicos y psicológicos por parte de su madre y de su padrastro.

Según relata, tanto la subdirectora como los profesores vieron a las adolescentes en estado de shock, y escucharon el relato de las menores.

Las niñas pasaron un período viviendo en la casa de su abuela junto a su padre, por mandato judicial, que entregó a la mujer la tenencia provisoria de las niñas ante una nueva denuncia de maltrato, el 8 de setiembre.

El 14 de setiembre llegó un policía a la casa diciendo que tenía una citación, y que la abuela tenía que llevar a las 3 niñas a la casa de su madre.

“Yo no le firmé al policía porque no me trajo ningún documento” cuenta, y al rato volvió la policía con la orden del juez.

Cuando la abuela fue a la comisaría a explicar que ella no podía arrastrar a las niñas hasta la casa de su madre, y que ellas no querían ir, que había que buscar otra manera, uno de los agentes de la Comisaría de Piriápolis le habló mal y le gritó, denuncia. “Me salió con un montón de cosas, de disparates, gritándome. A mi hijo casi le pega”, y agrega que el agente no quiso identificarse. “Le dijo que se fuera porque sino lo iba a meter para el fondo”. Al fondo de la comisaría de Piriápolis están los calabozos.

El padre de las menores también denuncia acoso policial, emboscadas en la comisaría y dice que incluso se detienen durante largas horas frente a su casa en un patrullero. Ambos atribuyen este comportamiento al “poder” del padrastro de las adolescentes.

INTERVENCIÓN DEL INAU. Daniel Guadalupe dijo a Aureliano Folle, que en el año 2013 las adolescentes fueron derivadas a la institución por el poder judicial para hacerle seguimiento a la situación que en principio se principio se presentaba como un “conflicto del mundo adulto”.

Según dijo Guadalupe, en esa oportunidad se realizaron pericias forenses en el juzgado que no convalidaron lo que declaraban las adolescentes.

Este año volvieron a aparecer las denuncias y el INAU procuró reunir los 4 expedientes que había en 4 juzgados distintos, y se realizará una audiencia con todo el material que tendrá lugar el próximo lunes.

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