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Jefes de guerra, talibanes y repúblicas islámicas, figuras claves de Afganistán

Con la retirada oficial de las últimas tropas extranjeras de Afganistán, se abre un nuevo capítulo que promete ser todavía más caótico en este país que lleva décadas en guerra.

Con la retirada oficial de las últimas tropas extranjeras de Afganistán, se abre un nuevo capítulo que promete ser todavía más caótico en este país que lleva décadas en guerra.

Estos son los principales protagonistas de una lucha por el control del país que se intensifica.

- Las fuerzas de seguridad afganas -

El ejército afgano se halla sometido a fuerte presión desde que en mayo comenzó la retirada definitiva de las fuerzas extranjeras. Los talibanes atacan constantemente en sus bastiones del sur y llevan a cabo una ofensiva relámpago en el norte.

Pero las pérdidas territoriales se limitan principalmente a las zonas rurales escasamente pobladas y las fuerzas de seguridad siguen controlando las ciudades.

"La mayoría de los distritos que cayeron eran 'frutos maduros' situados en lugares aislados a los que es difícil enviar refuerzos y aprovisionamiento, sin apenas valor militar estratégico", constata Andrew Watkins del International Crisis Group.

La capacidad del ejército, que ha perdido el apoyo aéreo de Estados Unidos, para sobrevivir a este asalto podría determinar el futuro del gobierno actual.

"En lo esencial, la guerra de este año será una guerra por los distritos y las grandes carreteras", estima Tamim Asey, presidente ejecutivo del Instituto de Estudios de Guerra y Paz en Kabul.

"El año que viene es posible que veamos a los talibanes centrarse en las capitales provinciales y los grandes centros urbanos", opina este exviceministro de Defensa.

- Los talibanes -

Los talibanes nunca han tenido tanto poder desde que fueron derrocados por una coalición internacional encabezada por Estados Unidos a finales de 2001.

Llevaron a cabo con éxito una serie de ofensivas en el país durante las últimas semanas, que les permitieron tomar el control parcial o total de unos 100 distritos desde principios de mayo.

No parecen interesados en dialogar con el gobierno (las negociaciones actuales están en punto muerto) y favorecen la toma del poder por la fuerza.

"Estratégicamente tiene sentido que quieran poner a prueba las fuerzas de seguridad afganas en ausencia del apoyo estadounidense para ver hasta dónde pueden llegar", considera Jonathan Schroden, experto del CNA, un centro de investigación estadounidense independiente.

Da la impresión de que los talibanes están unidos y a las órdenes de una cadena de mando eficaz pese a los rumores de desunión entre sus dirigentes.

- El presidente Ashraf Ghani -

Este economista de fuerte carácter parece muy aislado, en un momento en el que necesita aliados más que nunca.

Quiso mantenerse imperturbable en las últimas semanas, pese a la creciente presión sobre su gobierno y los fracasos militares.

"Era la criatura, el hombre de los estadounidenses, pero ahora se le considera incontrolable y como un obstáculo para la paz", afirma un diplomático occidental en Kabul, que pidió el anonimato.

Recientemente reemplazó a sus ministros de Interior y de Defensa, una decisión de la que puede depender su futuro político. Para seguir en el cargo también necesitará el respaldo de Washington.

A los miembros de su equipo, muchos de los cuales han pasado años en el extranjero, se les acusa de estar desconectados de la sociedad afgana, muy compleja.

Durante una reciente visita a Estados Unidos, Ghani obtuvo garantías de miles de millones de dólares para seguridad y ayuda humanitaria.

- Los jefes de guerra -

Los señores de la guerra afganos están a la espera de que se les considere necesarios puesto que el ejército recurre cada vez más a las milicias para reforzar sus filas.

El rápido avance de los talibanes en el norte en junio desencadenó un llamamiento a la movilización nacional. Miles de civiles tomaron las armas en escenas que recuerdan a la guerra civil de los años 1990.

"Los recientes llamamientos para esta movilización probablemente agraven la fragmentación del lado de los republicanos y perjudiquen la cadena de mando y control, aumentando el riesgo para los civiles", estima Patricia Gossman, directora de Human Rights Watch para Asia.

Los jefes de las milicias pueden intentar utilizar sus antiguos contactos con servicios de inteligencia extranjeros para defender los intereses de estos últimos a cambio de dinero y armas.

Hombres destacados de las minorías étnicas del país han comenzado nuevamente a entrenar y armar a reclutas, lo que corre el riesgo de avivar aún más las divisiones étnicas y religiosas.

- Los países de la región -

Se abre un nuevo frente a nivel regional, puesto que los vecinos de Afganistán intentan influir sobre el terreno y posicionarse con los diversos actores.

Pakistán apoya a los talibanes desde hace décadas y podría salir beneficiado si llegaran al poder. Su principal objetivo es impedir que su gran rival, India, consolide su posición en Afganistán y constituya una amenaza para su frontera occidental.

Irán también mueve sus fichas. Después de haber estado a punto de entrar en guerra con los talibanes en la década de 1990, ahora ejerce una influencia considerable sobre al menos una importante facción.

También mantiene vínculos con algunos de los señores de la guerra que lucharon contra los talibanes durante la guerra civil.

"Algunos en Irán y Pakistán sin duda esperan que sus protegidos obtengan una gran porción del pastel", dijo Asad Durrani, exjefe del poderoso servicio secreto paquistaní.

Pero "dudo que los talibanes les permitan hacerlo", advierte.

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FUENTE: AFP

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