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Irán sigue deportando a afganos, que denuncian brutalidad

Cada semana Irán expulsa a decenas de miles de afganos, a pesar del regreso de los talibanes y del riesgo de hambruna en su país. Y muchos de los deportados dicen que han sido maltratados por Teherán.

Cada semana Irán expulsa a decenas de miles de afganos, a pesar del regreso de los talibanes y del riesgo de hambruna en su país. Y muchos de los deportados dicen que han sido maltratados por Teherán.

Durante más de cuatro décadas, muchos afganos han huido de las guerras y de la falta de trabajo en su país para encontrar refugio en Irán.

Desde agosto, la partida de las fuerzas estadounidenses y el regreso de los talibanes al poder frenaron el flujo de ayuda internacional y dañaron aún más la economía afgana, que ya se había visto perjudicada por el covid-19 y una grave sequía.

Con la llegada del duro invierno local, la mitad de la población está amenazada por el hambre, según la ONU, que ha pedido a los países de acogida que dejen de deportar a los afganos ante la situación de su país.

Pero Irán sigue devolviéndolos por la fuerza y de forma masiva, incluso a los que llevan mucho tiempo en el país.

Entrevistados por la AFP a su regreso, estos afganos dijeron que, antes de ser deportados, fueron colocados en campos, donde muchos dicen que vivieron un infierno.

"No nos trataron como seres humanos", dijo a la AFP Abdul Samad, de 19 años, que llevaba un año trabajando en la construcción en Irán para alimentar a su familia.

Dice que las autoridades iraníes lo golpearon en un campo de detención de migrantes porque no tenía dinero para pagar su viaje de regreso a Afganistán.

"Nos ataron las manos y nos vendaron los ojos con trozos de tela, nos insultaron", recuerda.

Estos testimonios no han podido ser verificados de forma independiente pero son coherentes. Las agencias de la ONU no han querido hacer comentarios.

- "Amabilidad y respeto" -

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la ONU, más de un millón de afganos, la mayoría de ellos deportados, han regresado de Irán este año, incluidos 28.000 en la última semana de octubre.

"Los expulsados suelen volver sin dinero y moralmente destrozados, necesitados de cuidados, comida y todo lo demás", dijo el director de la OIM, Antonio Vitorino, en un comunicado.

Irán, que comparte una frontera de casi 900 km con Afganistán, es uno de los países con más refugiados del mundo, incluidos los afganos, que suelen estar bien integrados.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en 2020 había más de 3,4 millones de afganos en Irán, de los cuales casi 2 millones eran ilegales y 800.000 refugiados.

Pero desde 2018, Teherán, asfixiado financieramente por las sanciones de Estados Unidos vinculadas a su programa nuclear, ha reprimido la inmigración ilegal y ha acelerado mucho las deportaciones.

Irán dice que está haciendo todo lo posible y niega cualquier maltrato.

"Además de alimentos, alojamiento, medicinas y escolarización, ahora estamos dando a los refugiados vacunas contra el covid-19", a pesar de las "severas e ilegales sanciones de Estados Unidos", dijo el embajador iraní ante la ONU, Majid Takht Ravanchi, citado por los medios iraníes.

"No podemos esperar que Irán acoja a tantos afganos con tan poca ayuda internacional", dijo el director de la oenegé Norwegian Refugee Council (NRC), Jan Egeland, que visitó Irán esta semana.

El ministro del Interior iraní, Ahmad Vahidi, citado por el periódico estatal Tehran Times, pidió el mes pasado a los afganos que dejaran de venir a Irán, cuya "capacidad es limitada".

Pero los que ya están allí son "tratados con amabilidad y respeto", aseguró.

- "Vamos a vagar por aquí" -

Todos los días, a primera hora de la tarde, llegan a Islam Qala, en el lado afgano de la frontera, autobuses procedentes de Irán llenos de familias agotadas.

La AFP habló con una veintena de estos afganos en la frontera y en la cercana ciudad de Herat. Todos dijeron que los que no podían pagar su viaje de regreso a Afganistán estaban retenidos en campos.

Y muchos denunciaron malos tratos.

"El campo está superpoblado, la gente está muy sucia", describe Majid, un joven.

Según él, se confiscan los teléfonos móviles para que nadie pueda mostrar la situación.

"Ayer me golpearon. Al que no tenía dinero, le daban una paliza", dijo Abdul Samad, de 19 años.

Según varios testimonios, los afganos están hacinados, a veces hasta 1.500, en habitaciones oscuras sin ventanas y con una sola puerta.

Una vez de vuelta, los deportados tienen que reconstruir sus vidas en un país que a menudo ya no conocen bien, que ahora está en manos de los talibanes y al borde de una gran crisis humanitaria cuando se acerca el invierno.

"Vamos a vagar por aquí", dice Abdul Samad, que como otros "no sabe de dónde sacar dinero para volver a casa", en la provincia de Ghor, una zona extremadamente pobre y remota a unas 12 horas de distancia.

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FUENTE: AFP

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