Inseguridad en Marconi y Cerro Norte replica en Penal de Libertad

Las organizaciones criminales que tienen ingerencia en esos barrios mantienen una guerra dentro y fuera de la cárcel. Pagan la luz y el agua a todo el barrio

Informes de inteligencia carcelaria indican que estos dos bandos en disputa son responsables del proceso de "favelización" que vive el oeste montevideano.

Según el diario El País, un testaferro de grupos narcos es la misma persona que paga la luz y el agua de buena parte del barrio Marconi. Es una muestra del poder de estos grupos sobre la población, y como buscan la complicidad y el silencio de los vecinos.

Una de las grandes organizaciones criminales que mandan el barrio Marconi es la que encabeza Luis Alberto "Betito" Suárez, uno de los hombres fuertes del Penal de Libertad.

Suárez, surgido en Cerro Norte, ya extendió las raíces de su grupo a Marconi.  En el informe de El País se menciona que regentea un centenar de bocas de pasta base.

Se le atribuyen varios asesinatos dentro y fuera de las cárceles.  En un informe de abril de 2012, Suárez fue señalado como un delincuente con nexos políticos por parte de la dirección de Cárceles. Pero el propio Suárez salió a desmentirlo en vivo, en Subrayado, por teléfono y obviamente sin autorización de los jerarcas del Penal de Libertad.

El fenómeno de los ajustes de cuentas, que han elevado la tasa de homicidios en Uruguay, tiene como una de sus explicaciones las luchas internas entre narcotraficantes.

Sobre la banda opuesta a la de "Beto" Suárez, el informe de El País menciona el liderazgo de un delincuente conocido como "Chelo" Panizza.

Un informe del ex director de Cárceles Eduardo Pereyra Cuadra mencionaba como jefe narco a Álvaro García Madruga, protagonista de un famoso escape en el Centro de Quemados en octubre de 2011.

Estos grupos manejan desde la cárcel, vía celulares,  la actividad de sus grupos. Uno de los fenómenos  más recientes es que las disputas ya no son meramente territoriales.

Comandos de ambas organizaciones se roban cargamentos y se "mexicanean" las bocas. La cantidad de dinero que se maneja en los centros minoristas de drogas es más tentadora que los comercios establecidos.

 

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