Nacional

Increíble historia de secuestro y persecución

Dayana, la víctima del secuestro en la terminal Tres Cruces de diciembre de 2011, cuenta cómo fue la noche que debió pasar junto a un ladrón que terminó suicidándose.

 

Era miércoles y faltaban tres días para Navidad. Dayana esperaba adentro de un auto rojo a su hermana, que llegaba a Tres Cruces. En ese momento, un rapiñero que inició un tiroteo con la Policía adentro de un ómnibus de COT, huyó de la terminal y se subió al auto de Dayana, a quien a punta de revólver y obligó a conducirle.

Ambos deambularon por varios barrios de Montevideo y emprendieron viaje hacia el Este. El auto rojo quedó enterrado en la arena de El Pinar, donde el ladrón hurtó una Fiat Fiorino y 10 kilómetros después otro auto, un Chevrolet Spark que terminó delatándolo.

Tras entrar en el balneario La Floresta, fueron interceptados por un cordón policial. Dayana logró tirarse del auto y fue detenida por la Policía, que hasta el momento pensaba que ella era cómplice. El hombre intentó tomar el volante, pero no pudo controlarlo. Bajó del auto, recibió un disparo en una pierna y al verse rodeado se efectuó un disparo que terminó con su vida y el terror que hizo pasar a varias personas.

“Todos los días pienso en ese momento y es espantoso”, dijo Dayana en nota con Subrayado y contó que el ladrón “se drogaba todo el tiempo, se reía y me decía que su padre debería estar orgulloso de él”.

Dayana no quiso hablar de los hechos que se dieron durante la noche en El Pinar, pero siguió relatando los hechos. Dijo que al día siguiente salieron caminando hacia la Interbalnearia, donde robaron la camioneta y a los minutos comenzó la persecución, tras romper las barreras del Peaje.

“Quería abrir la puerta y tirarme pero no podía porque la Policía venía muy rápido detrás”, relató. Después de pasar por Atlántida, el ladrón se pasó al asiento trasero del auto para dispararle a la Policía y en ese momento ella pudo aprovechar para tirarse del auto.

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