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Héctor Rodríguez, el joven venezolano que será candidato a presidente del chavismo

Es la estrella en ascenso y la cara amable de un régimen en decadencia y bajo dura presión internacional. Hasta es amigo de algunos opositores.

El gobernador de Miranda, Héctor Rodríguez, es la nueva estrella política del chavismo y el hombre al que Nicolás Maduro quiere legar el régimen si es que prosperan las negociaciones de paz, o, si por el contrario, las cosas se ponen aún peor para él.

Asoma como el heredero por su excelente imagen pública y su buena relación con dirigentes opositores, algunos de ellos actualmente exiliados como es el caso de Miguel Pizarro.

Rodríguez es de la generación estudiantil que emergió en el 2007, al igual que Juan Guaidó y otros dirigentes que hoy lideran la oposición.

Era el líder estudiantil en la Universidad Central de Venezuela y para muchos la contrafigura futura de Guaidó. En ese centro de estudios se hizo conocido por lo metódico y aplicado, y se licenció en Derecho

El director de la encuesta Delphos, Félix Seijas, dijo que es una figura en ascenso en el círculo de confianza madurista y que es uno de los pocos dirigentes que haría competitivo al chavismo desde el punto de vista electoral.

Rodríguez es la gran alternativa frente a "duros" como Diosdado Cabello y Tarek El Aissami, líderes impopulares, que además están denunciados por la Casa Blanca por lavado de dinero y tráfico de drogas, dos delitos que harán difícil sus movimientos a nivel global.

El máximo líder coronel Hugo Chávez Frías ya había posado sus ojos en él en los últimos tiempos de su gestión. En 2008, lo nombró ministro del Poder Popular para el despacho de la Presidencia.

En 2017 obtuvo un 51% de los votos y se convirtió en gobernador del estado de Miranda. Desbancó así un reducto opositor donde antes mandaba Henrique Capriles, uno de los grandes nombres de la oposición.

Actualmente integra la misión de paz que negocia en Oslo junto al ministro de Defensa Vladimir Padrino para dejar constancia del lado chavista de la realidad venezolana.

Algo que llama la atención es que su retórica es ajena a las diatribas, una marca de fábrica del grupo político al que pertenece. Por el contrario, sus apariciones públicas -en cuentagotas- hablan de temas de interés publico y se enfocan en la gestión de gobierno.

Durante una entrevista radial, consultado si tenía aspiraciones presidenciales, respondió: “Mi camino me ha ido llevando. Fui ministro y diputado sin trabajar para ese objetivo. Para mí lo más importante es trabajar para que mis hijos vivan en un país tranquilo, con paz y seguridad”.

GRAN POPULARIDAD, MALOS RESULTADOS

De su vida personal se sabe poco y nada. Está casado con Dubraska Moreno y tiene dos hijos.

Nació el 26 de marzo de 1982 en la población costera Río Chico. Fue el primogénito de una pareja de educadores. De esa familia hay un hermano menor. Su padre .que ocupó por varios cargos en el chavismo- volvió a casarse dos veces y tuvo dos hijas más

En el colegio franciscano se volvió un chico rebelde que discutía con sus maestros.

Esa cierta independencia que se le atribuye a Rodríguez se manifestó durante su última campaña a gobernador, en la que prescindió del color rojo del chavismo.

Se vistió siempre de azul, su color favorito, sacó el discurso de la guerra económica de sus palabras y admitió que el país atraviesa por “muchos problemas” que “entre todos” pueden ser resueltos. Sin embargo, el día en que ganó la gobernación, volvió a enfundarse tal como lo hace el Partido Socialista Unido de Venezuela: una chaqueta roja sobre la camisa azul, todo un mensaje.

Cuando realiza actos en Caracas la expectativa es tremenda, se llenan de pública. Sin embargo sus detractores señalan que el estado de Miranda no va de acuerdo a su creciente popularidad, ya que es la región con mayor nivel de asesinatos (124 cada 100.00O habitantes) de acuerdo a datos del Observatorio de Violencia y un 11% de los niños menores de 5 años sufre desnutrición grave, según la organización Cáritas.

¿MEDIACIÓN O NEGOCIACIÓN?

En representación de la oposición estan el segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional, Stalin González; el ex diputado Gerardo Blyde y el ex ministro Fernando Martínez Mottola, hombres de Guaidó.

En Oslo intentan encontrar -en secreto- una salida a la crisis venezolana, tras haber sostenido infructuosos encuentros en República Dominicana entre septiembre de 2017 y febrero de 2018, los que pese a su alentador comienzo y cuando parecía que estaba todo estaba listo para firmar un acuerdo, los opositores se desmarcaron al considerar insuficientes las garantías dadas para las elecciones presidenciales del año pasado.

Respecto de este último encuentro, Guaidó confirmó que enviaron representantes, aunque negó que haya una negociación directa con Maduro. Dijo que lo que hay es una "mediación" por parte de Noruega y manifestó que "he dicho hasta el cansancio que no nos vamos a prestar para ningún tipo de negociación falsa".

Según se supo, ambas delegaciones volverán a Caracas tras el encuentro a dar cuenta a cada uno de sus mandantes para analizar los caminos a seguir.

A diferencia de otros países europeos, Noruega -que no forma parte de la Unión Europea- no reconoció al líder de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como presidente interino.

Sí le ha mostrado su apoyo y ha pedido diálogo y nuevas elecciones.

“Mantenemos la petición de respeto por los derechos democráticos y de nuevos comicios. La situación en Venezuela ha empeorado. Invitamos a las partes a establecer un proceso político incluyente que lleve a elecciones”, declaró hace tres meses la ministra de Exteriores, Ine Eriksen Søreide.

Desde su cuenta de Twitter, el joven líder chavista Héctor Rodríguez escribió: "No hay camino para la paz, la paz es el camino" Mahatma Gandhi. Por eso, siempre apostaremos al diálogo!"

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