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Gobierno español e independentistas catalanes retoman las negociaciones en Barcelona

Tras una pausa por la pandemia, el gobierno español retomará el miércoles las negociaciones con los separatistas catalanes para buscar una salida a la crisis que llevó al fallido intento de independencia de esta rica región hace cuatro años, con el secesionismo ahora muy dividido.

Tras una pausa por la pandemia, el gobierno español retomará el miércoles las negociaciones con los separatistas catalanes para buscar una salida a la crisis que llevó al fallido intento de independencia de esta rica región hace cuatro años, con el secesionismo ahora muy dividido.

La cita, esta vez en Barcelona, será la segunda de esta mesa de diálogo que apenas pudo celebrar un primer encuentro el 26 de febrero de 2020 antes de la emergencia sanitaria.

Como ya ocurrió entonces, el presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, acudirá a la reunión, tras días de dudas sobre su asistencia.

"Siempre he defendido el diálogo entre catalanes, la necesidad de abrir un nuevo tiempo, de reencontrarnos, de volver a ese punto en el cual dejamos de escucharnos", aseguró el lunes en una entrevista en la cadena pública.

Las expectativas de éxito son, sin embargo, escasas.

El gobierno español no contempla aceptar las dos grandes peticiones del independentismo: la celebración de un referéndum de autodeterminación, que requeriría modificar la Constitución, ni una amnistía para los encausados por participar en el desafío secesionista de 2017.

Y, pese a sus choques internos, los separatistas tampoco piensan renunciar a ellas.

"Si nos vamos a un programa de máximos, es evidente que la conversación va a durar poco", reconoció Sánchez, quien sí se mostró abierto a una eventual votación sobre un nuevo encaje de Cataluña en España, pero con límites.

"Un demócrata, dentro de la Constitución, no tiene ningún problema en apelar al voto, pero tendrá que ser un acuerdo, no una ruptura", reiteró.

La crisis catalana --que alcanzó su clímax en el convulso otoño de 2017, con la celebración de un referéndum ilegal que desembocaría después en una efímera declaración de independencia-- sumió a España en uno de sus momentos más delicados desde el fin de la dictadura franquista en 1975.

Después de semanas de enorme tensión, la tentativa acabó con la autonomía de esta dinámica región de 7,8 millones de habitantes intervenida por Madrid y los líderes independentistas detenidos o en el extranjero, como el expresidente regional, Carles Puigdemont.

- Enfrentados -

A pesar de las enormes diferencias, la cita del miércoles se presenta con mayor margen de maniobra que la de hace un año y medio, cuando el separatista de línea dura Quim Torra, muy escéptico ante el diálogo con Madrid, presidía Cataluña.

Tras las elecciones de febrero, el gobierno regional pasó a manos de Pere Aragonès, cuyo partido, Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), es un socio clave de la coalición minoritaria de Sánchez en el Congreso español.

El cambio no tardó en notarse: en apenas semanas, el gobierno central indultó a los presos independentistas, ambos presidentes consensuaron retomar la mesa de negociación y se acordó la inversión de 1.700 millones de euros (2.000 millones de dólares) en la controvertida ampliación del aeropuerto de Barcelona.

La luna de miel, sin embargo, no ha llegado hasta la mesa de diálogo y la tensión se disparó la semana pasada, cuando Madrid anunció por sorpresa que suspendía el polémico proyecto del aeropuerto, alegando falta de confianza en el gobierno catalán.

La decisión --calificada por Aragonès de "chantaje"-- enrareció mucho el ambiente también dentro de la delicada coalición separatista en Cataluña.

Unidos por el objetivo final de la independencia, los secesionistas chocan sobre cuál debe ser el camino para alcanzarla, con ERC a favor del diálogo para pactar un referéndum con España, mientras las alas más radicales de Junts --al que pertenece Puigdemont-- no renuncian totalmente a la unilateralidad.

A este sector se le escuchó con especial fuerza el sábado en la manifestación por la fiesta regional de Cataluña, cuando entre banderas esteladas y proclamas independentistas se oyeron numerosas consignas contra el diálogo con Madrid.

En un nuevo pulso al gobierno español --y a sus socios de ERC--, Junts anunció el martes que acudiría a la mesa representado, entre otros, por dos de los presos indultados, que no integran el ejecutivo regional.

Tras la negativa de Aragonès, que consideró que desafiaban lo pactado, la formación decidió no participar en la reunión.

"No pienso permitir que se pierda esta oportunidad histórica", defendió el presidente catalán sobre el diálogo.

rs/du/pc

FUENTE: AFP

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