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En el frente del este de Ucrania, un "skater" se erige en "rey de la calle"

Bajo el sonido de las sirenas, un adolescente con rostro infantil patina en su "skate" frente a un puesto de hamburguesas bombardeado antes de llegar a la plaza de la Paz de Kramatorsk, en el corazón del Donbás bajo control ucraniano.

07 de mayo de 2022, 04:11hs

Bajo el sonido de las sirenas, un adolescente con rostro infantil patina en su "skate" frente a un puesto de hamburguesas bombardeado antes de llegar a la plaza de la Paz de Kramatorsk, en el corazón del Donbás bajo control ucraniano.

Roman Kovalenko, de 18 años, intenta sin éxito algunas figuras en esta inmensa plaza del centro de la ciudad, completamente desierta en medio de la puesta de sol.

En esta tarde de mayo, grandes estelas de humo blanco cruzan el cielo encima suyo, testigos de los cohetes que vuelan por toda la ciudad. Desde el amanecer, cinco de ellos se han abatido encima de Kramatorsk.

El suelo y las paredes temblaron, hileras de edificios, abandonados desde hace tiempo, mostraban sus ventanas reventadas y el interior de las casas patas arriba.

Ajeno a ello, Roman se desliza sobre el cemento, con un sentimiento de invencibilidad mezclada con incredulidad.

"Por un lado, es triste. Pero por otro, es una atmósfera muy particular", dice.

Encima de su monopatín, con sus zapatillas y su gorra de béisbol blanca, Roman es un adolescente ordinario que parece caído del cielo en medio de la guerra.

"Me siento un poco melancólico porque no hay nadie", dice. "Pero al andar solo antes del toque de queda, me siento como el rey de la calle".

- "Nada más que hacer"

Kramatorsk contaba con 300.000 habitantes antes de 2014, cuando empezó el conflicto del Donbás que enfrentaba a separatistas prorrusos de esta región oriental respaldados por Moscú y las autoridades de Kiev.

Cuando la capital de la región, Donetsk, cayó a manos de los rebeldes, los ucranianos trasladaron su centro administrativo a esta ciudad industrial de la era soviética 100 km al norte.

Kramatorsk está rodeada de fábricas y almacenes, alineados junto a una vía ferroviaria y un río que la cruzan de norte a sur. Estas instalaciones son blanco de bombardeos rusos, que acechan el valle de la ciudad desde las colinas al norte.

Semanas de guerra de trincheras, cada vez usando armas más potentes, han permitido a las fuerzas rusas y prorrusas situarse suficientemente cerca como para atacarla con su artillería.

Los ucranianos suelen responder también con fuego de artillería por la mañana. Pero después, durante la jornada, tratan de trasladar sus armas para que los rusos no tengan claro dónde está el objetivo cuando disparan con misiles de largo alcance.

Patrullando la ciudad con su monopatín, Roman observa las secuelas de esta rutina bélica.

"No tengo nada más que hacer", dice encogiéndose de hombros. "Todos mis amigos se han ido a otras regiones de Ucrania. Me aburro", añade.

- "Acepto mi destino" -

Antes de la guerra, la plaza de la Paz era el punto de encuentro de los amantes del "skateboarding" y de los adolescentes que buscaban una fiesta no demasiado cara.

Cuando el sol se pone, tiñendo de naranja los edificios que bordean la plaza, la atmósfera adquiere un encanto insólito en una ciudad donde la mayoría de transeúntes son hombres con fusiles de asalto con rostro fatigado y pálido.

Roman no sabe explicar del todo por qué no se ha ido. "Por supuesto que me gustaría quedar con mis amigos y salir", dice. "Pero esto no es realmente posible actualmente".

Vive solo con su madre y evoca superficialmente dificultades financieras antes de añadir que otros tienen problemas mucho más graves que los suyos.

"La hora de tener miedo no ha llegado todavía para mí", dice. "Soy de naturaleza fatalista. Acepto mi destino".

Las sirenas de alerta vuelven a sonar por los altavoces colocados justo detrás suyo. Él ni se inmuta.

"Cuando suena una sirena, en el 80% de los casos no pasa nada", dice.

Sabe que incluso con ese 20% de casos, la posibilidad de que le ocurra algo es bastante elevada. "Me doy cuenta de que esto es la guerra, pero no del todo".

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FUENTE: AFP

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