Empresario protesta en la cúpula de la basílica de San Pedro

Lleva 24 horas subido a la basílica y está asegurado a un arnés. Protesta contra el gobierno de Mario Monti que le impedirá seguir trabajando en su restaurante.

 

Un empresario italiano se subió a la cúpula de la basílica de San Pedro, en el Vaticano, para protestar contra el gobierno italiano de Mario Monti y la Unión Europea, siguiendo una tendencia creciente de estas "escaladas reivindicativas" en Italia.

No es la primera vez que Marcello Di Finizio sube a lo alto del templo símbolo de la Iglesia católica; ya lo hizo el pasado 30 de julio durante 4 horas, pero en esta ocasión parece que no tiene intención de bajar tan deprisa y, de momento, lleva casi 24 horas lanzando su mensaje al mundo desde la plaza de San Pedro.

Di Finnzi subió por las escaleras como un turista más hasta la linterna del Vaticano y desde allí se deslizó sin problemas hasta el ojo de buey donde permanece asegurado con un arnés.

También pasó tres días en lo alto de una grúa del puerto de Trieste el pasado mes de marzo, y defendió su restaurante "La voz de la Luna", situado en la ciudad nororiental de Trieste, a capa y espada, incluso con huelgas de hambre.

Di Finizio lleva toda su vida dedicado a este restaurante frente al mar que tuvo que reconstruir hace algunos años después de un incendio y que ahora puede perder si se pone en práctica una normativa europea, la directiva Bolkestein, que impone la subasta de restaurantes a la orilla del mar desde 2015.

Sentado en uno de los ojos de buey de la cúpula, que se alza a 130 metros sobre el nivel del suelo, el empresario permanece desde las 17.00 horas del martes junto a su pancarta, donde puede leerse "Help. Basta Monti, basta Europa, basta multinacionales. ¿Desarrollo? Nos estás matando a todos. Esto es solo una carnicería social".

Los italianos vieron estos últimos meses a trabajadores de fábricas amenazadas por la crisis subir a lo más alto de depósitos y otras instalaciones para protestar.

Pero el caso de Di Finizio es especial porque se trata de una sola persona, de un empresario y no de un asalariado, que vio amenazado el negocio de su vida y decidió quejarse de la forma más llamativa eligiendo uno de los monumentos más conocidos del planeta.

Desde este privilegiado mirador presenció hoy la audiencia pública que, como todos los miércoles, el papa Benedicto XVI ofreció a los miles de fieles que se aglomeraban en la plaza vaticana.

También desde ahí rechazó el martes la posibilidad de entrevistarse en la sede de la Presidencia del Gobierno italiano que le ofrecieron el martes los ministros italianos para Asuntos Europeos, Enzo Moavero, y para Asuntos Regionales, Piero Gnudi.

"No soy un loco suicida, solo soy un desesperado", dijo el empresario a la televisión italiana Sky Tg24, en una entrevista en la que explicó que solo descenderá "si el Gobierno convoca inmediatamente una mesa de negociaciones con los representantes de los balnearios".

"Hasta ahora solo hubo promesas, han hecho solo recortes", ha asegurado Di Finizio, que dice que no bajará para recibir una "palmadita en la espalda y una patada en el culo".

Fuente y fotos: EFE

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