CulturaMuseo Gurvich

"El país se merece un Museo Gurvich", dijo el hijo del artista que vendió su obra al Estado

Martín Gurvich explicó los sacrificios económicos que llevó a cabo para mantener el legado vigente. La polémica venta del inmueble.

Martín Gurvich salió a aclarar en el semanario Búsqueda algunos aspectos de la compra del Museo Gurvich por parte del Ministerio de Educación y Cultura.

La polémica ha sido grande, al punto que la propia ministra María Julia Muñoz defendió la decisión del gobierno señalando frente a los críticos: "ignorantes hay siempre".

La operación de 2.8 millones de dólares -por 226 obras y un inmueble en Ciudad Vieja- solo necesita ahora la firma del presidente Tabaré Vázquez para que se haga efectiva ya que no tiene observaciones del Tribunal de Cuentas.

Gurvich, que vive en Bélgica y pertenece al movimiento Hare Krishna, señaló que la idea nunca fue "lucrar con el Estado".

La Fundación Gurvich se creó en el 2000. El museo fue lanzado en 2005 junto a la esposa del artista, Totó Añorga, fallecida en 2011.

Desde 2005 a la fecha, la familia Gurvich invirtió 4 millones de dólares para mantener el patrimonio, dijo el hijo del pintor.

La venta de las obras y el inmueble, afirmó, servirá para recuperar parte de la inversión, y pagar gastos.

El museo tenía un presupuesto anual de 8 millones de pesos, la mitad del cual se financiaba con entradas (180 pesos), apoyo de sponsors y a boutique y la otra mitad con un subsidio del MEC.

Por diez años el museo habitó una casa alquilada en calle Ituzaingó. Después de estar dos años cerrado, el museo reabrió en la casa adquirida por Gurvich hijo.

OPERACIÓN INMOBILIARIA POLÉMICA

El curador dijo que se corrieron rumores inexactos, entre ellos condiciones extraordinarias para adquirir una propiedad sobre peatonal Sarandí que antes perteneció a Cutcsa.

El rumor dejaba entrever que esas facilidades estaban dadas porque el presidente de la empresa de transporte es amigo y asesor de Tabaré Vázquez.

La casa estaba en muy mal estado y Gurvich la adquirió en 350.000 dólares. El precio del reciclaje se disparó: costó un millón de dólares, el doble de lo que se pensaba gastar.

"Todavía estamos pagando el préstamo del banco", aseguró y señaló que aún debe 400.000

La casa fue vendida al gobierno en 700.000 dólares. Por eso cree que es una "compra favorable para el Estado".

Gurvich precisó que antes de comprar la casa lo intentó todo. Pidió ayuda al Estado, pero las propiedades que le ofrecían no se ajustaban a las necesidades del museo. Y reciclarlas implicaba una inversión por encima de las posibilidades de la familia.

Una de las opciones fue el edificio del Correo. Pero hubo otras. Reciclar implicaba una inversión de 10 millones de dólares.

También contactó al Museo Torres Garcia, pero "no hubo interés", dijo Gurvich. Cabe señalar que Joaquín Torres García fue el maestro de José Gurvich, el pintor lituano-uruguayo fallecido en 1974.

En el ambiente cultural se cuestiona la compra de la casa, ya que no tiene ningún valor patrimonial. Tampoco tiene nada que ver con la obra de Gurvich.

También critican el precio original por todo concepto que quería cobrar el heredero: 5.5 millones de dólares. La cifra no era caprichosa, explica Gurvich: era una estimación basada en opiniones de expertos.

Sin embargo, en el ambiente de las artes plásticas se entendió que muchas obras importantes del artista se habían vendido con anterioridad y estaban fuera del patrimonio que ahora forma parte del Estado.

También se cuestiona por qué apoyar el legado de Gurvich y no el de otros artistas, por ejemplo Carlos Federico Sáez.

Para algunos críticos de arte como Nelson Di Maggio es una decisión polémica dada la situación de abandono que tienen muchos museos en Uruguay por falta de presupuesto.

Así lo establece una nota de la periodista cultural Adela Dubra, quien reuniendo testimonios de expertos señala que incluso no habría necesidad de un Museo Gurvich. Las obras podrían ser redistribuidas a otros museos.

"No es obligación tener un Museo Gurvich. pero para nosotros el país lo merece y dentro de 20 años la gente estará contenta de tenerlo", replicó el hijo del artista, y dijo que el esfuerzo familiar siempre estuvo orientado a garantizar la perpetuidad de la obra.

EL FACTOR ASTORI

Por otra parte, aclaró que la presencia de Florencia Astori como personal del museo no tiene relación con la operación cuyo aval es el Ministerio de Economía.

Según el rumor, que molesta a Gurvich, la presencia de la hija del ministro facilitó las cosas. Para él no es así.

"La discusión para la compra se inició bastante antes de que Florencia ingresara al Museo, cuando estábamos buscando gestores culturales para el nuevo museo", aclaró Gurvich.

La hija del ministro se presentó para el cargo y fue contratada part-time. Nunca se le pidió un favor especial y nunca participó de las reuniones por la compra-venta.

De acuerdo al nuevo escenario, el museo seguirá dependiendo de la fundación que pagará los sueldos y se ocupará de la gestión y los gastos de mantenimiento.

Dejá tu comentario