El movimiento del líder chiita Moqtada Sadr ganó las elecciones parlamentarias del 10 de octubre en Irak, convirtiéndose en el mayor bloque del parlamento con 73 escaños, según los resultados definitivos publicados el martes.
El movimiento del líder chiíta Moqtada Sadr gana las legislativas en Irak
El movimiento del líder chiita Moqtada Sadr ganó las elecciones parlamentarias del 10 de octubre en Irak, convirtiéndose en el mayor bloque del parlamento con 73 escaños, según los resultados definitivos publicados el martes.
Casi dos meses después del escrutinio, la comisión electoral confirmó la victoria de la corriente sadrista frente a la Alianza Conquista, rama política de los antiguos paramilitares proiraníes del Hashd al Shaabi, que no dejó de denunciar un fraude.
Los resultados definitivos se esperaban desde hace semanas en un contexto de tensiones latentes que culminó a principios de noviembre con un atentado no reivindicado con drones contra la residencia del primer ministro Mustafá al Kazimi, que salió indemne.
Durante una rueda de prensa en Bagdad, los miembros de la comisión electoral leyeron los nombres de los 329 diputados del nuevo parlamento y el número de votos de cada uno. La tasa de participación se situó en el 44%.
Según los resultados enviados a la prensa por la comisión, el partido del influyente líder chiita Moqtada Sadr obtuvo 73 escaños, lo que le convierte en el primer bloque en la cámara.
La Alianza Conquista pierde 31 escaños y se queda con 17. Los partidarios del Al Shaabi protestan desde hace semanas por un posible fraude, acampados en una de las entradas de la zona verde de Bagdad (sector fuertemente vigilado donde se concentran las embajadas y los edificios gubernamentales).
A pesar de su simbólica derrota, el Al Shaabi sigue siendo un actor importante de la escena política, gracias al apoyo que tiene de Irán y a sus 160.000 antiguos paramilitares que se integraron en las fuerzas regulares.
Al Shaabi entró por primera vez en el parlamento en 2018, gracias a su victorias en la lucha contra los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).
Podrían contar con el juego de las alianzas: uno de sus socios, el antiguo primer ministro Nuri al Maliki consiguió un gran resultado con su "Coalición del Estado de Derecho", alzándose con 33 diputados.
Los resultados definitivos deberán enviarse al Tribunal Federal para que los ratifique. Tras ello, el Parlamento podrá celebrar su sesión inaugural, en la que los diputados elegirán al nuevo presidente de Irak.
En paralelo, se negociará la formación del nuevo gobierno.
En un país multiétnico y multiconfesional, formar gobierno es el resultado de interminables negociaciones. Los grandes partidos de la comunidad chiita suelen pactar más allá del número de escaños en el Parlamento.
Las formaciones proiraníes desean mantener este tradicional compromiso, pero Moqtada Sadr se opone y repite sin descanso que el futuro primer ministro debe ser designado por su movimiento, al tiempo que reclama un gobierno "de mayoría" con las formaciones políticas que tengan los mejores resultados.
Esto podría desembocar en una alianza inédita, con formaciones como Taqadom, del sunita Mohamed al Halbusi (37 diputados), y el Partido Democrático del Kurdistán (31), según los analistas.
"Se trata de ver quién cede ante la presión del otro", explica el analista Hamdi Malik, del Washington Institute, refiriéndose a la corriente sadrista y a la del Hashd al Shaabi. "Hasta ahora, ningún bando a cedido. Por eso el riesgo de escalada y de enfrentamientos es muy elevado en este momento".
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FUENTE: AFP
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