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El éxito de los talibanes afganos anima a sus compañeros en Pakistán

La toma del poder de los talibanes en Afganistán ha enardecido a sus compañeros en Pakistán, ya en auge desde hace un año, forzando a Islamabad a negociar con ellos para evitar un regreso a una época de terror.

La toma del poder de los talibanes en Afganistán ha enardecido a sus compañeros en Pakistán, ya en auge desde hace un año, forzando a Islamabad a negociar con ellos para evitar un regreso a una época de terror.

Movimiento distinto de los talibanes, pero impulsado por la misma ideología y con una larga historia en común, el Tehrik-e-Talibán Pakistán (TTP) ha perpetrado numerosos y sangrientos ataques en Pakistán entre su creación en 2007 y 2014.

Debilitado después por operaciones del ejército, se replegó al otro lado de la frontera, en el este de Afganistán, y redujo sus ataques en suelo paquistaní.

Pero desde hace un año recobra fuerzas bajo el impulso de una nueva dirección, una postura que se ha reforzado desde la toma del poder de los talibanes en agosto.

"Desde la caída de Kabul, (nuestras filas) pueden moverse (más) libremente en el lado afgano. Ya no tienen miedo de drones estadounidenses y pueden reunirse y comunicarse fácilmente", confía a AFP una fuente de TTP.

Esta tranquilidad se puso de manifiesto a finales de octubre con la publicación de fotografías del líder de TTP, Noor Wali Mehsud, paseando por Afganistán, estrechando la mano a lugareños y hablando en público.

Con el antiguo gobierno pro-occidental, esto habría sido inimaginable.

El TTP reivindicó también 32 ataques en agosto y 37 en septiembre, el total mensual más elevado desde hace "cinco o seis años", dicen los investigadores Amira Jadoon y Abdul Sayed en un artículo reciente.

En 2020 había reivindicado 149, tres veces más que en 2019.

El grupo "quiere reproducir el éxito de los talibanes afganos", asegura Syed Irfan Ashraf, investigador de la Universidad de Peshawar.

El TTP fue creado por yihadistas paquistaníes aliados de Al Qaida que habían combatido junto a los talibanes afganos en los años 1990 y se opusieron al respaldo de Islamabad a Estados Unidos tras la invasión de Afganistán en 2001.

- Nueva cohesión -

Sus miembros son principalmente de etnia pastún, como los talibanes afganos, a los que Pakistán ha respaldado clandestinamente durante largo tiempo para mantener su influencia en Afganistán y limitar la de su eterno rival, India.

Nacido en las zonas tribales del noroeste de Pakistán, en la frontera con Afganistán, el TTP ha matado en menos de una década a decenas de miles de civiles y miembros de las fuerzas de seguridad paquistaníes.

Una operación lanzada en 2014 por el ejército permitió expulsar de las zonas tribales a este grupo, ya debilitado por los drones estadounidenses, las divisiones internas y la fuga de integrantes a la rama local del grupo yihadita Estado Islámico (EI).

La muerte de su líder en 2018, Maulana Fazlullah, asesinado por un dron, dio nueva vida al grupo.

Bajo el mando de Noor Wali Mehsud, el movimiento volvió a cohesionarse en el verano boreal de 2020 congregando una decena de facciones y recuperar militantes.

Al mismo momento, el EI se debilitaba en Afganistán, atrapado entre el ejército gubernamental ayudado por Estados Unidos y los talibanes entonces insurrectos.

Para intentar mejorar la imagen del grupo y distinguirse del extremismo del EI, Noor Wali Mehsud exigió que los ataques se concentraran en las fuerzas de seguridad y no en civiles.

- Negociaciones lentas -

El líder de TTP reafirmó su apoyo a los talibanes afganos, enfrentados ahora con el EI, que se ha convertido en su principal adversario y multiplica los sangrientos ataques en Kabul y otras partes del país.

Integrado por entre 2.500 y 6.000 combatientes según la ONU, el TTP preocupa nuevamente en las zonas tribales, a pesar de que ya no las controla en parte como ocurría a inicios de la década de 2010.

Sus militantes no se manifiestan abiertamente como antes, "pero la gente puede sentir su presencia", sobre todo por la noche, cuenta a la AFP un hombre importante de la tribu Mehsud.

El TTP sigue siendo apreciado, pero la gente teme que su regreso vuelva a traer una era de violencia.

El gobierno paquistaní, que no oculta su preocupación, anunció en octubre la apertura de negociaciones de paz con el grupo por primera vez desde 2014.

Las dos partes indicaron a principios de semana haber sellado un alto el fuego por un mes que puede ser renovado durante la duración de las negociaciones.

Pero Islamabad avanza paso a paso en esas discusiones, escéptico en parte por acuerdos alcanzados en el pasado que nunca efecto en la práctica.

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FUENTE: AFP

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