El apasionante capítulo final.

    Faltan pocas horas. El histórico Monumental recibirá a la gran final continental antes de claudicar ante la imagen -casi de ciencia ficción- de jugadas, goles y frustraciones que tengan como protagonistas a los futbolistas de la "Banda Roja"

    Faltan pocas horas. 

    El histórico Monumental recibirá a la gran final continental antes de claudicar ante la imagen -casi de ciencia ficción- de jugadas, goles y frustraciones que tengan como protagonistas a los futbolistas de la "Banda Roja" millonaria contra pibes que la pelean en los clubes del Nacional B.

    La previa tuvo condimentos variados.

    Por acá, la tensión por la venta de entradas contrastó con la serenidad que exhibió el plantel en su búnker de la calle Moreno. 

    Mientras la polémica se alimentó con denuncia y queja de Uruguay ante la CSF y recomendación del Gobierno de no viajar sin boleto a la ajetreada capital porteña, en internet la reventa trepó a precios insólitos. 

    Los jugadores de Tabárez permanecieron lejos de todo ajetreo o discusión de tribuna y adquirieron tickets para donar a los clubes de baby fútbol que defendieron en su niñez.

    El descontrol por las benditas entradas incluyó denuncias en las redes sociales contra un dirigente de un club de la vieja "C" que intentó revender las entradas que le cedió la AUF. 

    En la cancha continental, en Mendoza, San Juan y La Plata, Uruguay recorrió un camino más armonioso que Paraguay. 

    Mereció más de lo que conquistó en el primer duelo con Perú, las pasó bravas en el choque contra Chile, ganó merecidamente ante el "Tri" mexicano, logró una fantástica victoria clásica ante Argentina -donde lustró su chapa de candidato- y despachó de manera inobjetale a Perú.

    Aquella última vez, contra el once de Sergio Markarián, el frío se hizo sentir.

    Sin embargo, allá abajo, en una cancha deshecha por el andar pretencioso de los tapones, un grupo de uruguayos infló el pecho con la tranquilidad del deber cumplido. 

    Cuando murió el ultimo minuto del partido, y la clasificación a la final fue el premio mayor, los abrazos se transformaron en serenas muestras de la íntima  comunión de un grupo digno de admiración que dirige con aplomo e inteligencia el Maestro Tabárez.

    Uruguay llegó al partido soñado tras superar a Perú 2-0 luego de una gran batalla táctica en la que el ajedrez futbolístico que propuso Tabárez noqueó al siempre lúcido Markarián. 

    En ese juego de inteligencia donde un jugador pretende derrocar al Rey del oponente en una jugada conocida como jaque mate, Uruguay tuvo táctica y contra-táctica, individualidades y juego colectivo.

    Paraguay -en cambio- transformó el choque con Venezuela en un bodrio atómico. La "Vinotinto" mereció mejor suerte... Pero en fútbol la fortuna no corre.

    Por penales, el equipo de Tata Martino, uno de los candidatos a ocupar el puesto de Checho Batista, certificó su llegada a la final con una insólita racha que no incluyó ni un triunfo.

    El domingo en Nuñez, se conocerá si esta historia que creció cobijada por los andares de la siempre compleja eliminatoria continental, que paso de fábula a hazaña en las lejanas tierras sudafricanas, tiene el premio de una vuelta olímpica, esa que muchas selecciones no han podido dar en América.

    No es un imposible. Si revisa nuestro primer encuentro en este portal, encontrará que antes del comienzo ya confiaba en los celestes.

    Lo sigo haciendo.

     

    Dejá tu comentario