Nacional

Dos militares procesados por "violencia privada" en Soriano

Fueron procesados con prisión. Un soldado había denunciado que lo obligaron a practicar sexo oral, pero el juez no pudo probarlo. Los procesó por "violencia privada".

 

El juez Marcelo Souto procesó con prisión a dos efectivos del Ejército Nacional por el delito de "violencia privada". La denuncia la había hecho un soldado que compartía con los procesados un campamento militar en el paraje El Mirador, cerca de la localidad de Palmar, en Soriano, informó el corresponsal de Subrayado, Daniel Rojas.

El magistrado no pudo comprobar que existió abuso sexual, como denunció el soldado violentado. Por eso el procesamiento es por violencia privada.

Al principio la policía detuvo a 16 militares, ocho recuperaron la libertad el mismo día de la denuncia, este lunes. Del resto, este martes quedaban declarando ante el juez cuatro militares, de los que ahora decidió procesar a dos.

El Ministerio de Defensa inició por su cuenta sumarios administrativos a varios militares investigados, aseguró a Subrayado Mario Estevenazzi, director de Comunicación del Ejército Nacional. 

A su vez, la Justicia Militar también inició su investigación ante la posibilidad de que exista, además, un delito militar por parte de los efectivos denunciados.

El hecho tuvo alcances políticos “Estamos sorprendidos. No teníamos conocimiento de estos casos”, dijo por el titular de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro al portal UNoticias. 

La denuncia realizada por el soldado contra sus compañeros asegura que fue manoseado, atado e instigado a practicar sexo oral.

El militar estaba asignado a la guardia cuando fue convocado desde una carpa cercana al casino de oficiales. Allí estaban varios suboficiales de rango superior al denunciante, un sargento y varios soldados de primera. Estaban tomando alcohol cuando le propusieron tener sexo.

El hombre se mostró sorprendido pero igual aceptó quedarse a tomar, aunque segùn declaró lo hizo “con cautela”. Uno de los suboficiales le pidió que lo acompañara a la carpa con su linterna para buscar una olla. Una vez allí le tocó los genitales y le propuso tener sexo oral. Cuando se dio vuelta estaba rodeado por varios de los asistentes a la rueda.

Uno de los soldados comenzó a hacerle masajes, a lo que él respondió: “no se preocupe, mi cabo. Estoy bien” como una forma de alejarlo.

Ante la negativa de la victima a tener sexo, el grupo se propuso ir a un arroyo cercano a pescar. La hora era poco apropiada: pasadas las 22.30 horas. Obviamente llevaron por la fuerza al sujeto del abuso.

Una vez allí otra vez le propusieron tener sexo oral con varios de los soldados. En este caso fue amenazado con una botella. El soldado, dijo, obedeció la “orden militar”. Luego le bajaron los pantalones y la ropa interior, le ataron los pies con un cinturón e intentaron violarlo.

El hombre pataleó -según la declaración- y logró escapar al monte. Fue encontrado y volvió a escapar más de una vez, hasta que fue encontrado por un oficial en su escape. El suboficial mayor lo increpó por no estar en la guardia y le pidió que presentara un informe a primera hora de la mañana.

El militar intentó hablar con algunos oficiales y según él se dio cuenta que su denuncia no contaría con “las garantías necesarias”, razón por la cual escapó e hizo la denuncia policial.

Mirá el primer informe de Subrayado sobre la pesadilla sufrida por el militar.

 

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