Policiales narcotráfico | Robert Pérez | Asesinato

Dos detenidos por el asesinato del narco de San Carlos, Robert Pérez

Se autodenominaba el "rey de la cocaína de Punta del Este", pero en los últimos años vivió en decadencia y abandonado por sus exsocios

La Policía de San Carlos detuvo a dos hombres, de 28 y 44 años, por el asesinato del narco Robert Pérez. Un operativo encabezado por el fiscal Jorge Vaz y a cargo del jefe de Policía, Julio Pioli, dio con los sospechosos tras cinco allanamientos de viviendas en el barrio Asturias.

El mayor de los detenidos tiene 17 antecedentes penales. En ls próximas horas declaran ante la fiscalía.

El lunes, Pérez, de 47 años, fue asesinado de varios disparo en su vivienda en el barrio Del Core. Vivía solo y si bien seguía vinculado al mundo del delito ya no contaba con la protección que solía tener a principios de 2000 cuando abandonó los hurtos para dedicarse al narcomenudeo con apoyo de mafias de Chuy y Lavalleja, área manejada por la familia Acuña.

Así construyó su organización alrededor de la cual construyó una vivienda que fue el emblema de su status de jefe narco.

Era una casa precaria de dos pisos pero con rejas, alarma, monitoreo de videovigilancia. En sucesivos allanamientos se encontraro arma, mucho dinero y drogas. s La residencia del narco contaba con escondites especiales para las grandes partidas de cocaínaque solía comercializar.

A mediados de la década pasada, comenzó a perder la pulseada con otras organizaciones de San Carlos que pujaban por concentrar el tráfico local de cocaína, en especial hacia Punta del Este.

El Kane y El Buñuelo, hoy en prisión, comenzaron a disputarle el territorio con éxito. Esto derivó en una guerra que convirtió a San Carlos en una ciudad sitiada por los ajuste de cuentas. Una veintena de asesinatosde integrantes de unas y otras bandas fue el presagio de que habría ganadores y perdedores.

En 2007, un atentado contra la vida de Pérez lo dejó parapléjico. Su salud empeoró y su status fue decayendo.

De hecho al ser encontrado muerto esta semana la Policía pudo comprobar que dormía en planta baja tirado en un colchón. Ya no tenía muebles. La casa había sido víctima de varios saqueos,, entre ellos de los cables del tendido eléctrico. La silla con elev ador que le permitía transitar por la planta alta hacía tiempo que no funcionaba, otra muestra de su antiguo poderío y el contraste con su actual decadencia.

Los lazos de Robert Pérez con la Policía le permitieron montar una red de información importante, el dinero y la droga circulaba con total impunidad.

A tal punto esto fue así que en 2008 cayeron por corrupción un comisario y el responsable de la Brigada de hurtos y rapiñas. Se descubrió que eran asalariados de Pérez y que esto le permitía a Pérez manejar el ritmo delictivo de la ciudad a su antojo.

Solía vanagloriarse de tener clientes VIP en Punta del Este a los que extorsionaba por sus vínculos con las drogas y la prostitución que él mismo les procuraba.

Su carrera delictiva comenzó en 1991 ede la manera más modesto en la escala del mundo criminal

En sus primeros diez años recolectó 18 antecedentes penales hasta que se reconvirtió en narco y su vida dio un vuelco decisivo.

Su primer delito reconocido lo llevó a cabo all cumplir 18 años. Fue a la cárcel por sustracción de menores contra la voluntad de sus cuidadores.

En los primeros años de los 2000 sumó cuatro antecedentes por delitos vinculados al narcotráfico, dos delitos de soborno y otros procesamientos por receptación, lesiones personales, tenencia de armas y atentado. Su último procesamiento había sido por lesiones personales y porte de arma de fuego en mayo de 2016.

En 2015 había sido el principio del fin: su casa fue allanada y la Policía incautó varias armas, proyectiles y unas 40 dosis de cocaína, una balanza y 8.000 dólares. La Policía regresó al día siguiente con la información de que había más droga en la casa, y finalmente logró ubicarla detrás de un tabique de yeso, cuadruplicando la incautación.

En 2018 sufrió un nuevo atentado, cuando le dispararon con un fusil automático. Esa vez no hubo consecuencias, pero fue un aviso de que vendrían tiempos peores.

Dejá tu comentario