Dos británico-iraníes detenidos desde hace años en Irán son liberados

Dos británico-iraníes condenados a la cárcel en Irán por cargos de sedición y espionaje que ellos niegan, en medio de un diferendo diplomático entre Teherán y Londres por una antigua deuda impagada, fueron liberados el miércoles tras años de calvario.

Dos británico-iraníes condenados a la cárcel en Irán por cargos de sedición y espionaje que ellos niegan, en medio de un diferendo diplomático entre Teherán y Londres por una antigua deuda impagada, fueron liberados el miércoles tras años de calvario.

El ingeniero jubilado Anoosheh Ashoori, detenido en Irán en agosto de 2017 cuando visitaba a su madre y condenado a 10 años de cárcel por espionaje a favor de Israel, "fue liberado" debido "a su avanzada edad y su condición física", informó un portavoz judicial iraní citado por la agencia de noticias Fars.

También Nazanin Zaghari-Ratcliffe, condenada a prisión por sedición en 2016, "está en el aeropuerto de Teherán y está regresando a casa", anunció en Twitter la diputada británica Tulip Siddiq, antes de que el gobierno de Boris Johnson confirmase que ambos fueron liberados e iban a regresar al Reino Unido.

Según el diario The Times, debían llegar a una base militar británica cerca de Oxford el miércoles pasadas las 22h30 (locales y GMT) desde el sultanato de Omán, en oriente medio, a bordo de un Boeing 757 de Titan Airways fletado por el gobierno británico.

Esto debe poner fin a años de calvario judicial y esfuerzos diplomáticos.

Zaghari-Ratcliffe, responsable de proyectos de la Fundación Thomson Reuters, de 43 años, la rama filantrópica de la agencia de noticias del mismo nombre, fue detenida en Irán durante un viaje en 2016 a Teherán junto a su hija de dos años para visitar a su familia.

Fue acusada de conspirar para derrocar la República Islámica, lo que ella negó con firmeza, y condenada a cinco años de cárcel.

Desde entonces, su esposo, Richard Ratcliffe, no han cesado de pedir al gobierno británico que interviniese a nivel diplomático para obtener su liberación y regreso.

- Deuda británica con Irán -

Separada de su hija que quedó al cuidado de sus abuelos, Zaghari-Ratcliffe denunció maltratos en la cárcel, hizo huelga de hambre, sufrió depresión y tuvo que ser hospitalizada un tiempo en una unidad psiquiátrica.

Tras haber cumplido su primera condena, volvió a ser condenada en abril de 2021 a un año de reclusión por haber participado a una concentración frente a la embajada de Irán en Londres en 2009.

Y en octubre la justicia iraní desestimó un recurso judicial, haciendo temer una nueva reclusión, después de que hubiese sido puesta bajo arresto domiciliario en casa de sus padres en marzo de 2020 a raíz de la pandemia de covid-19.

El martes había surgido al esperanza de que fuera liberada después de que Irán le devolviera su pasaporte británico y circulasen informaciones sobre la presencia en Teherán de un equipo de negociadores llegados del Reino Unido.

Los familiares de Zaghari-Ratcliffe y Ashoori han denunciado que habían sido retenidos como rehenes hasta que el Reino Unido saldara una deuda de 400 millones de libras (520 millones de dólares, 475 millones de euros) por una venta de material de defensa que se remontan a la época del Sha de Irán, derrocado 1979.

El ejecutivo de Johnson ha evitado siempre relaciones la detención de estas y otras personas retenidas en Irán con dicha deuda.

Sin embargo, la ministra de Relaciones Exteriores, Liz Truss, declaró el miércoles a la radio de la BBC que había convertido en "una prioridad garantizar el pago de la deuda que tenemos legítimamente con las autoridades iraníes".

Asegurnado que se trata de una cuestión independiente de la liberación de Zaghari-Ratcliffe y Ashoori, Truss justificó el retraso en el pago de la deuda -relacionado con un pedido de tanques que fue cancelado tras la revolución islámica de 1979- a las sanciones internacionales impuestas a Irán por su programa nuclear.

"Nazanin y Anoosheh no deberían haber sido detenidos para empezar, fueron encarcelados con falsas acusaciones de seguridad nacional, una táctica habitual en Irán", denunció Sacha Deshmukh, responsable de la onegé Amnistía Internacional en el Reino Unido.

Fueron utilizados "como peones" por las autoridades iraníes que "actuaron con una crueldad calculada, tratando de sacar el máximo valor diplomático de su cautiverio", agregó.

acc/mb

FUENTE: AFP

Temas de la nota

Dejá tu comentario