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Dos años del infartante partido mundialista ante Ghana

Fue el partido de "las manos de Suárez" y de "la picada" del "Loco" Abreu. 

 

Hace dos años las manos de Luis Suárez impedían el gol de Ghana y el Loco Abreu se convirtió en héroe para festejar el histórico pase a semifinales después de 40 años.

Lo recuerdo como si fuera hoy: además las condiciones climáticas me ayudan a hacerlo, fue una tarde gris, con mucho frío en Montevideo pero con los corazones a punto de explotar en medio de aquel juego en Johannesburgo.

Seguro cada uno de ustedes recordará qué hizo o estaba haciendo en el momento en que el juego se puso en marcha, en el que Forlán gritó el primero de Uruguay, en el que Suárez puso la mano pero sobre todo recordará qué dejó de hacer para ver como Sebastián Abreu definió la serie de penales.

Claro que no fue un partido ni una tarde más; primero porque se jugaban los cuartos de final de una Copa del Mundo, después porque Ghana era el rival y “oh casualidad” el Mundial se jugaba en el continente negro; aunque en realidad no sería un partido más para la historia por todas las incidencias vividas al cabo de los 90 minutos regulares, más el alargue y los penales.

No fue un trámite esperable es que en la primera parte, a falta de poquito para finalizar, un ghanés encontró el hueco necesario para rematar de media distancia, la “Jabulani” hizo un giro rarísimo y se le metió rastrero abajo a un Fernando Muslera que se había mostrado hasta ese momento casi imbatible. En la segunda parte y mediante su especialidad, Forlán empató con potente tiro libre que se metió justo detrás de la espalda del arquero africano.

Hasta aquí, nada más ni nada menos que un juego con sistema de eliminación por play off con enorme paridad. El alargue se iba sin goles con los dos equipos ya cuidándose para los penales cuando tras un tiro de esquina a favor de Ghana, falla Muslera en la salida y Suárez detiene con sus dos manos cual arquero el gol de la victoria de los africanos y chau Mundial para Uruguay.

Sin embargo, Muslera se agazapó para esperar la ejecución, algo le dijo al fornido Asamoah Gyan que se encontró frente a sí con la historia del fútbol uruguayo, tan grande e importante que no tuvo la personalidad necesaria para liquidar el trámite. Así fue que elevo tanto el remate que lo sacó por encima del horizontal; así Uruguay volvía a la vida mundialista, al menos por un rato.

El suplementario terminó y llegaron los penales, 4 disparos para cada lado, dos atajados por Muslera, uno errado por Maxi Pereira y el último para que definiera Abreu.Pocos pensaron que en esa lenta caminata desde el circulo hasta el punto penal, "el Loco" iba pensando semejante maldad para los corazones de propios y ajenos, pero tal bondad para la historia y el sentir del fútbol uruguayo.

Todos pensábamos que iba a convertir, creo que nadie pensaba lo contrario, aunque tampoco nadie creía la forma en la que lo iba a hacer. Abreu acomodó el balón, con brazos en jarra miró desafiante al arquero ghanés y con fuerte carrera apenas acarició el balón desde abajo con su botín izquierdo para enloquecer a todos los charrúas, patentar mundialmente su “picada” y enmudecer a todo un continente que añoraba una victoria del rival.

Escuchá el relato de los penales en la voz de Roberto Moar y los comentarios del "Toto" da Silveira.

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