Nacional

Dormir poco y mal, engorda: estar lejos del trabajo también

Investigaciones de las universidades de Harvard y Washington buscan más explicaciones para el arte de engordar sin pena ni gloria

 

La genética y la mala alimentación fueron las clásicas explicaciones del sobrepeso. Pero ahora los estudios señalan que dormir mal y poco también extienden los horizontes de la cintura.

El cansancio sabotea la actividad física y alienta malas decisiones a la hora de comer.

Así lo dijo al diario Clarín Orfeu Buxton, neurobiólogo de la Escuela de Medicina de Harvard.

Su investigación acaba de ser publicada en la revista Science Translational Medicine.

Dormir poco en forma habitual reduce la secreción de insulina y aumenta los niveles de glucosa en sangre, por lo que también incrementaría el riesgo de padecer diabetes.

Aquello que se dice vulgarmente de "agrandamiento del estómago" es cierto.

El mal descanso conduce al sobrepeso “a través de varios mecanismos, entre los que se destacan cambios en la tasa metabólica, aumento en el nivel de hambre y mayor consumo de alimentos”, explicó Buxton, según consigna hot el diario argentino.

"Los voluntarios del estudio durmieron 5,6 horas diarias durante tres semanas y registraron una reducción del 8% en la capacidad de quemar calorías, lo que se traduciría en una suba de 4,5 kilos anuales", agrega la investigación.

Mirta Averbuch, directora del instituto Somnos Medicina del Sueño, dijo que la grelina aumenta el hambre y favorece el depósito de grasa. Por su parte, la leptina disminuye el apetito y aumenta el gasto metabólico

Hoy una persona duerme en promedio seis horas por noche, dos menos que hace 50 años.

"Esto se paga con un costo altísimo en la salud”, afirma Averbuch.

Otro estudio  de la Universidad de Washington y publicado en el American Journal of Preventive Medicine, analizó cómo favorece el exceso de peso vivir lejos del lugar de trabajo.

En ese trabajo, informa Clarín, se comprobó que aquellas personas que viajaban más de 16 kilómetros para dirigirse al trabajo tenían presión arterial alta, mientras que los que recorrían más de 24 kilómetros. Además quemaban menos calorías, pesaban más y hacían menos ejercicio.

Según el trabajo, "la clave parece estar en el tiempo en que se pasa sentado", informa el diario argentino. “Baja la actividad de la enzima lipoproteína lipasa, necesaria para el consumo de triglicéridos y la glucosa, y para la producción del colesterol ‘bueno’”, explica el investigador y profesor de Educación Física, Fernando Laíño.

SEDENTARISMO. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere a los adultos que dediquen como mínimo 150 minutos semanales a la actividad física.

Un estudio publicado en el European Heart Journal comprobó que los efectos negativos del sedentarismo incluso se evidenciaban en quienes seguían esta recomendación.

Pasar gran parte del día sentados no ayuda. Claudio Santa María, médico y rector del Instituto Superior de Ciencias de la Salud, recomienda: “levantarse cinco minutos al menos cada dos horas. En la oficina, desplazarse al escritorio del compañero para hablar en lugar de llamarlo por teléfono o poner la impresora lejos para levantarse a buscar una copia”.

Para nuestros ancestros, el sedentarismo no era un problema. Estaba programado para el nomadismo

Edgardo Ridner, presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición, recuerda que una cosa era la vida con un arco y fecha, y otra muy distinta es la modernidad bajo el influjo del delivery.

Dejá tu comentario