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Donald Trump rompe con el Partido Republicano y se declara "independiente"

La relación con su sector político empeora cada día y el magnate dice que hasta la "deshonesta Hillary Clinton" es más leal que sus correligionarios

El candidato a la presidencia Donald Trump le declaró la guerra al Partido Republicano, la divisa política a la que representara en las elecciones del 8 de noviembre.

En sus apariciones públicas comienza a definirse como un presidenciable independencia.

"Me han liberado de los grilletes y puedo luchar por América como yo quiero", afirmó el magnate inmobiliario ante la ausencia de apoyo de sus correligionarios.

Trump se rebeló contra Paul Ryan, el líder de la formación en Washington y un referente del pensamiento conservador.

El republicano calificó a Ryan de débil, y ha tachado a sus compañeros de partido de desleales.

"A pesar de ganar el debate es difícil hacerlo bien cuando Paul Ryan y otros te dan un apoyo cero", arrancó esta mañana en su cuenta de Twitter. "Nuestro débil e inefectivo líder, Paul Ryan, tuvo una mala conferencia telefónica donde sus miembros protestaron por su deslealtad", añadió.

En ese sentido sostuvo que hasta los demócratas son más "leales", incluso la "deshnesta" Hillary Clinton.

"Los desleales republicanos son de lejos más difíciles que Hillary. Te vienen de todos lados. No saben ganar. Yo les enseñaré", afirmó.

La rptura entre Partido Republicano y Trump se dio tras filtrarse un vídeo de 2005 en el que Trump hablaba de un modo agresivo y soez sobre las mujeres con un conductor de TV. la charla no era pública y el propio Trump dijo que era una "broma entre hombres" como forma de excusarse de su contenido sexista.

El presidente del Partido Republicano no ha retirado oficialmente el apoyo a Trump, lo que significa que sigue llamando al voto para el empresario, pero el gesto del lunes y la bronca respuesta del candidato muestran que la ruptura es un hecho.

Ryan encarna la ortodoxia del pensamiento conservador y la nueva generación del partido. Se tomó un largo tiempo antes de respaldar a Trump, cuando este ya había arrasado en las primarias para elegir al candidato republicano a la presidencia.

Al final, en la convención de Cleveland en julio, cuando Trump fue coronado y confirmado, Ryan apareció en el escenario para respaldarle.

Pero su discurso se centró en la prioridad evitar que el matrimonio Clinton volviera con las maletas a la Casa Blanca.

Ahora cuando muchos en el partido empiezan a ver perdidas las presidenciales, Ryan trata de salvar su propia reputación, así como el control de los republicanos en las cámaras, que también se renuevan parcialmente el 8 de noviembre.

Muchos republicano referentes se han ido bajando de la candidatura de Trump. otros, como el expresidenciable Ted Cruz, hicieorn el camino inverso: al perder las internas con trump anunció que no lo apoyaría, pero el 23 de setiembre decidió dar marcha atrás y anunció su apoyo al empresario.

Son más de 160 los republicanos que a lo largo de la carrera electoral le han negado el respaldo a Trump, un candidato inesperado que ha conectado con las bases pero no tanto con la alta alcurnia.

Hay cargos que han aborrecido su actitud hacia los mexicanos (acusando a los inmigrantes irregulares de este país de violadoreso proponiendo un muro que pagaría -supuestamente- México) o hacia las mujeres (por diferentes insultos vejatorios)

Otro lo han abominado por su propuesta de impedir la entrada de musulmanes en el país o los que detestan que se jacte de evitar el pago de impuestos. Y los hay que han encontrado la gota que colma el vaso en un vídeo de 2005 en el que denigra a las mujeres.

Entre los que se mantienen fieles a Trump figuran su número dos, el candidato a vicepresidente, Mike Pence; el excalcalde de Nueva York Rudy Giuliani, el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, o el cirujano Ben Carson, que apareció en televisión para defenderle.

Gane o pierda, el fenómeno Trump ha herido de gravedad al partido, señala El País de Madrid.

Si es presidente el 8 de noviembre, el divorcio entre los electores y la dirección del partido se habrá consumado irremediablemente.

Si pierde, el llamado Gran Old Party (GOP) tendrá que reconstruir la confianza rota entre muchos votantes, tras haber colocado a un paso del Gobierno de Estados Unidos a un magnate que ha roto buena parte de los valores republicanos.

 

 

 

 

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