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Diez años después, Noruega conmemora el peor atentado de su historia reciente

Noruega conmemora este jueves con ceremonias de homenaje y un discurso del rey, uno de los episodios más dolorosos de su historia, el doble atentado perpetrado hace diez años por el neonazi Anders Behring Breivik, que mató a 77 personas.

Noruega conmemora este jueves con ceremonias de homenaje y un discurso del rey, uno de los episodios más dolorosos de su historia, el doble atentado perpetrado hace diez años por el neonazi Anders Behring Breivik, que mató a 77 personas.

El pacífico y próspero país escandinavo se había mantenido relativamente al margen de la violencia extremista hasta el 22 de julio de 2011, cuando Breivik cometió el atentado más sangriento de su historia desde la Segunda Guerra Mundial.

Ese día, el extremista de 32 años, disfrazado de policía, hizo estallar primero una bomba cerca de la sede del gobierno en Oslo, matando a ocho personas, y luego abrió fuego contra un mitin de las Juventudes Laboristas (AUF) en la isla de Utøya, matando a otras 69 personas. La mayoría eran adolescentes.

"Tenía 16 años y dudaba a qué funerales ir porque había muchos en el espacio de dos semanas", recuerda Astrid Eide Hoem, una superviviente que ahora dirige las AUF.

"Es un doble dolor perder a los amigos tanto cuando tienes 16 años --nunca había perdido a nadie cercano-- como ahora, a más de 20, cuando pienso en lo que habría sido de ellos, el trabajo que podrían haber tenido, los hijos, si se habrían casado", dice.

Están previstas varias ceremonias en memoria de las 77 víctimas incluyendo una en la sede del gobierno, así como misas conmemorativas y un homenaje en Utøya.

Además de los miembros de la familia real y del gobierno se espera que asista el jefe de la OTAN, Jens Stoltenberg.

Poco después de los atentados ocurridos durante su mandato, Stoltenberg, entonces primer ministro laborista, prometió responder con "más democracia" y "más humanidad".

A mediodía (10h00 GMT) sonarán todas las campanas del país y la jornada concluirá con un concierto y un discurso del rey Harald.

- Seguidores -

Diez años después de huir de las balas de Breivik, muchos de los supervivientes de Utøya consideran que Noruega aún no ha asumido la ideología de extrema derecha que impulsó los ataques.

El extremista fue condenado en 2012 a 21 años de prisión, una pena que puede prorrogarse indefinidamente, y pasará probablemente el resto de su vida entre rejas.

Pero ha tenido seguidores: su sombra se cierne sobre varios atentados, incluidos los dirigidos contra mezquitas, desde Christchurch (Nueva Zelanda) hasta Oslo.

"Las ideas de extrema derecha que inspiraron el ataque siguen siendo una fuerza motriz para los extremistas de derecha en el país y en el extranjero y han inspirado varios ataques terroristas en la última década", advirtió esta semana el servicio de inteligencia noruego (PST).

La policía noruega fue criticada por su falta de preparación en 2011 y se armó excepcionalmente para las conmemoraciones.

El martes, justo dos días antes del aniversario, un monumento a la primera víctima mortal del racismo en Noruega, Benjamin Hermansen, asesinado por neonazis en 2001, fue objeto de vandalismo con la inscripción "Breivik tenía razón".

La primera ministra conservadora, Erna Solberg, dijo que estaba "consternada y furiosa".

El monumento nacional a las víctimas de Breivik, en la orilla del lago Tyrifjorden, donde se encuentra Utøya, aún no está terminado. La causa es el covid-19 pero también de las repetidas disputas con el vecindario.

- Secuelas -

A pesar del paso del tiempo, las heridas siguen abiertas.

Según un estudio publicado recientemente por el Centro Nacional sobre el Estrés y la Violencia Traumática (NKVTS), un tercio de los supervivientes de Utøya seguían sufriendo el año pasado trastornos importantes como estrés postraumático, ansiedad, depresión o dolores de cabeza.

"Esperábamos que algunos de ellos siguieran teniendo problemas", comentó la directora de la investigación, Grete Dyb, "pero no tantos".

"Está claro que cuando has pasado por algo así, no vuelves a ser la persona que eras antes", dice Astrid Eide Hoem. "Tengo problemas para dormir, tengo miedo. Y creo que tendré que vivir con ello el resto de mi vida".

Para empeorar las cosas, muchos supervivientes siguen recibiendo amenazas y mensajes de odio.

"Sé que alguien intentó matarme por mis creencias", dice una de la víctimas, Elin L'Estrange. "Así que si hoy alguien me dice que quiere verme muerta, me lo tomo muy en serio, aunque no lo sea necesariamente".

phy/map/pc/zm

FUENTE: AFP

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