Carnaval 2017

Buenos espectáculos dejó la tercera etapa del concurso de carnaval

La compañía, La carpintera Roh, No te comas los morrones y Metele que son pasteles se presentaron anoche en el Teatro de Verano.

A pesar del frío, el viento y la llovizna se realizó con normalidad la tercera etapa del concurso de carnaval en el Teatro de Verano.

La revista “La compañía” en su décimo aniversario puso en escena un espectáculo que giró alrededor de escenas basadas en libros. Entre ellos Ensayo sobre la ceguera de Saramago, Farenheit 451, Hombres sin mujeres de Murakami y el clásico Caperucita roja.

Los actores, los cantantes, los músicos y bailarines respondieron bien y el show terminó de conformar a los espectadores. Si bien hubo muy buenas escenas, otras dejaron la sensación de que se les puede sacar mayor rendimiento. El entorno escenográfico y el vestuario fueron aspectos muy destacables también. Roberto Romero que interpretó al librero volvió a demostrar que es uno de los mejores actores del carnaval.

La comparsa “La carpintera Roh” llegó muy bien preparada al Teatro de Verano con un elenco con varias figuras de la categoría que confluyeron para lograr un espectáculo cautivante.

Muy rico musicalmente con la participación de varios solistas solventes entre los que se encontraba Mandrake Wolff que debutaba en carnaval. La cuerda de tambores, los personajes típicos, el cuerpo de baile y las vedettes demostraron su calidad en una puesta en escena exigente y dinámica. La historia sugerente sobre el amor entre dos personas que logra trascender las fronteras espaciales y temporales fue llevada a buen puerto por los buenos intérpretes. El vestuario fue elegante, el maquillaje fue el complemento ideal y la escenografía minimalista consiguieron el objetivo de ponerle un adecuado marco a la propuesta de la carpintera.

El conjunto debutante “No te comas los morrones” con la presencia de Cucuzú Brylka y la murga “Metele que son pasteles” completaron la tercera etapa.

Los morrones debutaron con buen pie en el concurso consiguiendo arrancar muchas risas en su primera presentación. Procurando imponer su estilo sin intentar parecerse a los demás presentaron una serie de historias que giraron en torno a una clínica sicológica y sus delirantes pacientes. Si bien la individualidades tuvieron una buena noche como es el caso de Cucuzú Brylka, el trabajo colectivo fue la clave para mantener encendida la dinámica humorística. Eduardo Rigaud y Fabricio Speranza, los creadores del libreto, encontraron un elenco muy calificado que defendió muy bien el guión.

Todos los demás aspectos de la propuesta lucieron muy bien cuidados como el vestuario y el rendimiento de los cantantes.

La murga “Metele que son pasteles” tuvo varios aciertos en su espectáculo aunque no resultó parejo. Hubo momentos bien logrados y otros no tanto.

Las clases sociales fue el punto de partida para desarrollar la propuesta que tuvo pasajes de crítica al Frente Amplio y sus divisiones internas, a los comportamientos sociales más reaccionarios, los empresarios y a la nueva derecha. Seguramente el rodaje por los tablados permitirá y ya sin los nervios de la primera pasada por el concurso, el espectáculo crezca en efectividad.

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