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Baraibar presentó renuncia tras reconocer intento de coima

El canciller aún no resolvió si la acepta. El embajador renunciante reconoció que existió un intento de coima de una empresa a funcionario uruguayo por el dragado.

 

Fuentes oficiales dijeron a Subrayado que la renuncia que presentó este miércoles el embajador itinerante del gobierno, Julio Baraibar, funcionario del Servicio Exterior, aún está a estudio del Canciller Luis Almagro, por lo que todavía no se concretó el alejamiento de uno de los hombres de mayor confianza del presidente José Mujica.

Baraibar renunció para no "involucrar" en sus comentarios al gobierno, escribió en la carta que envió al canciller Almagro. También dijo que no quería "afectar las relaciones bilaterales" entre Uruguay y Argentina.

Reconocimiento

"Es un tema viejo, donde realmente todo el conocimiento que se tiene es cuando las personas involucradas denunciaron que hubo un intento de soborno, hace dos años atrás, y por su puesto denunciado ante el ministro Almagro en su momento", dijo Baráibar este miércoles en Radio Uruguay, convirtiéndose en el primer jerarca del gobierno que reconoce públicamente la existencia del intento de coima en la relación bilateral con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

"Yo personalmente recibí, en un acto de confianza de este embajador que vino y me contó exactamente cómo había sido en detalle toda la situación, y Uruguay la denunció, y eso era historia", agregó.

En su carta de renuncia, Baraibar aclara que el intento de soborno a un funcionario uruguayo en la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP) fue por parte de una "empresa privada", no por parte de un jerarca del gobierno argentino.

Con su reconocimiento, Baraibar dejó mal parado al canciller Almagro y al presidente Mujica. Baraibar dijo que Almagro estaba al tanto del intento de coima de hace dos años. En tanto el presidente había dicho que quien tuviera conocimiento de un intento de soborno debía ir a la Justicia a denunciarlo.

Hasta este miércoles, Presidencia y la Cancillería habían negado rotundamente cualquier intento de coima.

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