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Antes de Meghan, Wallis: la norteamericana que hizo abdicar al rey por amor

No es la primera vez que una estadounidense se cruza en el camino de la familia real británica. La última vez, hizo abdicar a un rey.

Meghan Markle entra en la familia real británica en circunstancias radicalmente diferentes a la última estadounidense en hacerlo, Wallis Simpson, un nombre que aún provoca escalofríos en el Palacio de Buckingham.

El rey Eduardo VIII se vio obligado a abdicar en 1936, para casarse con simpson, una norteamericana divorciada. El hecho golpeó a la estabilidad nacional cuando más la necesitaban, en los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial.

La sombra de Wallis es difícil de ignorar. Para el escritor especialista en la monarquía Andrew Morton, el breve rey Eduardo VIII debe estar "revolviéndose en su tumba" ante esta boda: en circunstancias similares, la suya le costó la corona.

El poder de Wallis sobre Eduardo inquietó profundamente a la familia real. Se la consideraba inaceptable como reina desde todos los puntos de vista, desde el social y moral al religioso.

Si Eduardo se hubiera casado con ella, desoyendo al primer ministro, el gobierno estaba obligado a dimitir. Finalmente, Eduardo abdicó y la pareja se casó en Francia.

Las relaciones con la familia real nunca se recuperaron, las visitas al Reino Unido fueron escasas y se le negó el derecho a volver a vivir al país del que un día fue rey. Eduardo y Wallis hicieron su vida en el exilio.

Donde muchos veían una historia de amor, la familia real consideró su abdicación un gesto egoísta y una dejación de sus obligaciones.

Su sucesor y hermano, el rey Jorge VI, trabajó para que la monarquía fuera vista como un trabajo duro y a tiempo completo, una filosofía heredada por su hija, la actual reina, Isabel II, de 92 años, para la que la palabra "abdicación" es un insulto.

La aristocracia británica es ahora menos petulante hacia los estadounidenses, y más proclive a casarse fuera de sus rangos.

El cambio en las actitudes sociales se vio reflejado en el entusiasmo con el que fue recibida la noticia del compromiso de Harry y Meghan Markle.

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