Amodio era el "Sargento González" cuando salía a "marcar" gente, según jueza

Staricco señala que hay evidencias de su participación. los otros nombre de "guerra": Ernesto, Gustavo y últimamente Walter Salvador Correa.

15 de septiembre de 2015, 13:11hs

Los militares que acompañaban a Héctor Amodio Pérez lo llamaban "Sargento González" en los procedimientos callejeros en los que se detuvieron a varios militantes tupamaros, según apunta La Diaria en base al expediente.

Según los militares Arsenio Lucero y Orosmán Pereyra, que también son indagados en la causa de las 28 mujeres torturadas, Amodio viajaba vestido con ropa de fajina militar mimetizado con los restantes integrantes de las Fuerzas Armadas.

Para muchos es un simple protocolo militar, para otros una señal de que el imputado había cambiado de bando.

Así lo manifiesta el auto de procesamiento de la jueza Julia Staricco que procesó a Amodio como coautor de delitos de privación de libertad agravados en colaboración con militares.

Este "trabajo" era parte de su acuerdo con el coronel Carlos Legnani, el oficial del Batallón Florida, para no ser torturado. El objetivo final era "ordenar los papeles" que había dejado otro delator, Mario Píriz Budes, y negociar una salida del país junto a quien entonces era su pareja, Alicia Rey Morales.

"Sargento González" fue, en todo caso, uno más de los nombres de guerra que usó durante su vida de clandestino, desde 1967: antes habia sido Gustavo, Ernesto, y finalmente Walter Salvador Correa, el nombre con el que saló del país con documento falso en octubre de 1972, y al mismo tiempo la identidad que mantuvo en España por 43 años, hasta hace cinco semanas.

Amodio niega su participación en los operativos. Varios compañeros de militancia lo señalaron como integrante de las camionetas que recorrían las calles. Así lo hicieron Julio Listre, Carlos Martell y Pascual Quartiani, tres extupamaros de segunda línea que dicen haber sido señalados por Amodio.
Otros lo ubican también en salas de interrogatorios. Así, por ejemplo, lo declaró Alba Antúnez, una de las pocas mujeres que ocuparn cargos de dirección en el Movimiento de Liberación Nacional.

Amodio niega esto y ha dicho que muchos lo han confundido físicamente con Donato Marrero o Rodolfo Wolf, otros dirigentes tupamaros que cayeron presos y según el ahora procesado colaboraron con los militares.

Escudado en que ni Listre, ni Martell ni Quartiani tenían conocimiento personal con él, Amodio negó haber sido la persona que ellos dicen haber visto.
No pudo, sin embargo, negar su presencia en el operativo que dio captura a Julio Marenales, otro de los jefes tupamaros que declaró en la causa.
En su libro "palabra de Amodio" contó que estuvo allí casi de casualidad porque era trasladado desde el Batallón Florida al hospital donde estaba internada su madre.

Esa tarde, del 27 de julio de 1972, Los militares pensaban que darían captura a Henry Engler (Octavio), pero desde la camioneta militar Amodio les explicó que en realidad era "El Viejo" Marenales.

La esquina de Luis Alberto de Herrera y Emilio Raña -donde estaban reunidos decenas de escolares- fue un verdadero polvorín. El tupamaro prófugo sacó una granada que no explotó y los militares le dispararon en más de diez ocasiones. Tres dieron en el blanco y Marenales tuvo que rendirse.

Amodio era por entonces uno de los cinco tupamaros más importantes, fundador del movimiento y responsable del ala militarista de la guerilla.
Su rostro había aparecido innumerables veces en periódicos y medios de comunicación. Su aparriencia -que él cambió mediante cirugías plasticas- era bastante conocida.

En mayo de 1972, cuando fue apresado por última vez, ya estaba quebrado. Rey Morales había caído herida en un operativo en los subsuelos de Montevideo. Según él pidió la baja. Según sus excompañeros, el MLN le soltó la mano.
Aunque nunca hubo una orden escrita, Amodio fue condenado a muerte por la organización. En los 80, varios tupamaros viajaron a España con la idea de ejecutarlo

Ahora tendrá que estar recluido entre uno y 9 años. A la posibilidad de enviarlo a la Cárcel de Campanero en Lavalleja, se sumó ahora una prisión domiciliaria.

Su abogado Andrés Ojeda dijo que Amodio tiene problemas de salud: presión alta, colesterol y una operación quirúrgica reciente. Anunció que apelará el procesamiento en las próximas horas. Sigue aferrado a la hipótesis de que los delitos que se le imputan a Amodio están dentro del régimen de la Ley de Caducidad.

 

 

 

 

 

 

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