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Alemán residente en España mató a su exesposa y a uno de sus hijos tras tenderles una trampa macabra

Los llevó a una cueva de interés turístico con el cuento de que allí había escondido huevos de pascua. Los asesinó a pedradas.

Thomas Handrick a recibió a su exesposa y dos hijos en Tenerife con la excusa de pasar juntos las vacaciones, pero tenía un plan macabro.

Mató a la mujer y a uno de sus hijos, pero las cosas le salieron mal.

No contaba con que el más pequeño -cumplirá 8 años en una semana- se iba a escapar de la cueva adonde les había tendido la trampa

A ninguna de las víctimas les pareció raro que el hombre propusiera ir a la zona rural conocido como La Quinta de Ifonche, en el municipio de Adeje.

El pretexto era ir a buscar unos huevos de Pascua y regalos que el hombre había escondido en el lugar.

Sylvia, de 43 años, y Jakob, de 10, fueron atacados por Handrick. Primero golpeó a su exesposa y luego al niño mayor, siguiendo un orden lógico y preestablecido.

Pero el tiempo que le llevó reducirlos le dio a Jonás el tiempo para escapar de la vista del asesino.

Jonas logró caminó cuatro kilómetros hasta dar con una casa en donde le atendieron y llamaron a la Policía. El menor no habla español, pero la angustia que trasmitía lo decía todo.

Al cabo de un rato, la Policía ya había capturado al progenitor.

El único sobreviviente viajó a Alemania para quedar a cargo de una tía, hermana de la madre. Viajó hacia su país autorizado con un sacerdote evangélico alemán residente en la zona.

Por su parte, Handrick se niega a colaborar con la justicia. Todavía no ha dicho palabra.

En declaraciones a los medios, el alcalde de Adeje, José Miguel Rodríguez Fraga, ha indicado que, al parecer, el padre vivía en el municipio, aunque no estaba empadronado, y su familia iba y venía a la isla para visitarlo.

Fuentes cercanas indican que la intención de la Fiscalía de Santa Cruz de Tenerife es solicitar la prisión permanente revisable para Thomas Handrick, acusado de dos delitos de asesinato (su mujer Silvia, de 43 años, y su hijo Jakob, de 10) y un tercero en grado de tentativa (el del pequeño Jonas).

La pareja estaba separada desde hacia dos años. Al parecer tenían fuertes discusiones porque ella quería trabajar. No hay registros de denuncias de violencia machista, pero los vecinos aseguran que había maltrato.

las crónicas de medios españoles señalan que en la casa que compartían en Halle, en el estado federado alemán de Sajonia-Anhela, hay una vela encendida.

Handrick es propietario de varios inmuebles en esa ciudad alemana, y vivía de rentas. Cuando se separó se fue Tenerife, e intentaba verse con sus hijos durante las vacaciones.

Esta vez la mujer estaba decidida a pedirle el divorcio. Por eso viajó a Tenerife y el hombre sabía que esto iba a ser parte del encuentro con ella.

Sylvia había continuado con su vida y estaba feliz con su trabajo como consultora informática en la empresa Gisa.

Era miembro de un equipo de básquetbol local y en sus tiempos libres practicaba running.

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